23/08/2011

La desigualdad en México: Ángel Roman Real

Ángel Roman Real / ADN Sureste

Oaxaca de Juárez, 5 de julio.- Según Forbes, Carlos Slim es el hombre más rico del mundo en este 2011, cuenta con una riqueza de 74 mil millones de dólares, lo cual, lo hacen ser el hombre más rico del mundo, alejándose notablemente de sus más cercanos contrincantes: Warren Buffet (considerado el más grande inversionista del mundo) y Bill Gates (cofundador de Microsoft). Antes del conteo 2011, Estados Unidos era el único país en aportar más de cien figuras a la lista (de los hombres más ricos del mundo), China tenía 115 personalidades y Rusia 101; sin embargo, el magnate mexicano Carlos Slim se encuentra por encima de todos ellos. Qué ironía, ¿verdad?, el hombre más rico del mundo en un país marginado y avasallado por la rapacidad del capitalismo, con una población marginal de “cincuenta millones” de personas (CONEVAL), pone a México en el segundo país miembro de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) más pobre.

Según el Coeficiente de Gini (El coeficiente de Gini, es un número entre 0 y 1 que mide la distribución desigual, donde 0 corresponde a la perfecta igualdad y 1 corresponde a la perfecta desigualdad), “México posee un factor de desigualdad de 0.48, es decir, en México de cada cinco personas una es pobre” (OCDE, Abril 2011). Esto refleja la desigualdad que impera en México y en muchas otras partes del mundo. Mientras el “numero de millonarios aumento un 8.3 por ciento en el 2010” (EL UNIVERSAL), (a pesar de la crisis financiera mundial del 2008) algunas pocas personas como el ya citado “Carlos Slim” lograron acumular una gran cantidad de capital; lo cual lo convierte en un astuto y exitoso (cerdo) capitalista que sabe aprovechar las crisis que afectan ferozmente a los pobres para acrecentar su riqueza.

Mientras unos pocos viven en palacios, degustando de manjares preparados por los mejores chefs y viajando por el mundo, muchos, viven en chozas con los techos agujerados, luchando por conseguir $ 56.70 (salario mínimo que se percibe en la parte sur y marginada de México), que a duras penas alcanzan para saciar el hambre, viajando todos los días por las mismas calles sin pavimento, viendo el paisaje desolado y empobrecido del barrio donde viven, padeciendo la desdicha de ser pobre y explotado. Este es el México y el mundo donde vivimos, un entorno que se ha ido creando a base de ambición y egoísmo.

La desigualdad y la polarización social cada día es más marcada en México, las elites económicamente poderosas influyen de manera directa en las decisiones de gobierno. En México no es el pueblo quien tomas las decisiones, sino son los ricos quienes disipan el curso que debe tomar la vida política, económica y social de este país que con el paso de los días se va derrumbando. Nos atrevemos a decir que en México no existe una democracia, sino una plutocracia, un gobierno donde los que mandan son los empresarios y ricos, un gobierno donde los “muchos” (pobres) son objetos y los “pocos” (ricos) sujetos; la democracia en México solo existe en el discurso y en la teoría, en la práctica, lo que existe es una oligarquía adinerada que es la que decide que es lo que se debe, y no, hacer en este país de pocos.

La desigualdad es una realidad social del país, la influencia del mercado nos ha hecho deshumanos, nos ha sumergido en una lógica perversa donde se ha hecho creer que el ser humano vale por el dinero y los bienes que posee, y no por la calidad humana y sensible que tiene hacia sus coetáneos. Mientras el mercado siga influyendo en la forma de pensar del mexicanos del siglo XXI, las cosas no cambiarán, se requiere conciencia y calidad humana, factores que se han ido evaporando con el pasar de los años. Si queremos igualdad en México, debemos empezar erradicando las ideas egocentricasy malinchistas que permanecen en las mentes enajenadas de gran parte de los que se dicen ser de “sangre azteca”.