26 de feb. de 2012

Todos ganan en el negocio del “fin del mundo”, menos los mayas

Por: - febrero 26/02/2012
De revista, Tiempo real

Para los especialistas, la profecía maya de la destrucción de la humanidad es totalmente falsa, y se sorprenden de que el INAH se sume a la promoción turística y comercial que hace de este 2012 el Año de la Cultura Maya, impulsado por el gobierno federal y los gobiernos de los estados del sur. Desde enero se instaló un Comité para la Planeación, Desarrollo y Difusión del programa, que beneficiará a hoteleros, agencias de viajes y aerolíneas (“una oportunidad para el Estado neoliberal y las empresas trasnacionales”), pero que no rendirán beneficio a las comunidades mayas.

Por: Judith Amador Tello

MÉXICO, D.F. (proceso).- Una, una sola de las más de cinco mil inscripciones jeroglíficas que se conservan de los mayas antiguos menciona la fecha del 21 de diciembre de 2012. Pero no anuncia el fin del mundo, ni siquiera –como se ha comenzado a reinventar el mito– habla del cambio de una era. Sin embargo, los gobiernos de los estados del sur y el mismo gobierno federal se montaron en esa historia para promover el turismo y ya no se bajarán.

El verdadero apocalipsis que pudiera dañar las paradisíacas playas, las reservas ecológicas, las zonas arqueológicas y los monumentos históricos, está más relacionado con el cambio climático, los huracanes y las sequías –para lo cual no hay políticas públicas definidas– y la falta de un proyecto sustentable para la explotación de este patrimonio natural y cultural.

Los especialistas en el mundo prehispánico y en la cultura maya, pueden desgastarse en aclarar que los mayas antiguos no tuvieron el concepto de “fin del mundo”, correspondiente a la religión judeocristiana, pero parece no haber retorno: el mito del fin del mundo se ha divulgado y extendido mundialmente y está generando jugosas entradas económicas para muchos (hoteleros, agencias de viajes y aerolíneas, hancomenzado a reportar ganancias), menos para las comunidades mayas de la actualidad que pasada esa fecha seguirán viviendo como hasta hoy. Peor aún, pasada la fecha se acusará a los mayas y a los mayistas de haberse equivocado en algo que jamás anunciaron (ver recuadro).

Estas son las reflexiones de los investigadores Jorge Franco, Antonio Machuca y Erik Velásquez, quienes entrevistados por separado por Proceso no sólo lamentan la distorsión del conocimiento científico de los mayas y el aprovechamiento económico y que de ello ha derivado, les sorprende también que el director del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Alfonso de Maria y Campos, se sume a la promoción turística y comercial.

Desde su llegada al gobierno Felipe Calderón habló de impulsar al turismo, pero fue hasta febrero del año pasado cuando decretó al 2011 como Año del Turismo en México. En junio relanzó el programa Mundo Maya, creado en la gestión de Carlos Salinas de Gortari. Y en enero del presente año la Secretaría de Turismo dio a conocer el programa Mundo Maya 2012, con una inversión de 110 millones de pesos, y la participación de los estados de Campeche, Chiapas, Quintana Roo, Tabasco, y Yucatán.

Se anunció como parte de él que habrá 600 actividades; y que en total atraerá a más de 52 millones de turistas, lo cual dejará una derrama económica “superior a los 200 mil millones de pesos”. El INAH invertirá, por su parte; cerca de 300 millones de pesos en museos y zonas arqueológicas. Además organizará conciertos y exposiciones tanto en México como en el extranjero a fin de “posicionar el área maya como ruta a visitar”.

Especialista en el estudio del impacto de desarrollos turísticos e inmobiliarios en la zona maya y miembro de la Red de Uso Sostenible del Suelo Marino y Costero de la Península de Yucatán, el antropólogo Jorge Franco advierte que sí hay una nueva era “pero de más privatización de la cultura maya y expropiación del patrimonio cultural”, es “una oportunidad para el Estado neoliberal y las empresas trasnacionales”.

A decir suyo desde la Presidencia de la República y la Secretaría de Turismo se ha impuesto el desprecio por las leyes a fin de que las instituciones estatales y locales sean “cómplices de la explotación mercantil y la apropiación empresarial de los legados ancestrales de los mayas”.

Menciona que a principios de enero se emitió un decreto en Yucatán (el 391) para que el 2012 sea el Año de la Cultura Maya. Y en la instalación del Comité para la Planeación, Desarrollo y Difusión del mismo, la gobernadora Ivonne Ortega dijo que se atraerán más turistas, se generará empleo y se revalorará “lo nuestro”, pero omitió decir que los patrimonios tangible e intangible de los mayas están “bajo fuerte presión de los servicios turísticos e inmobiliarios globales que intentan expropiar sus escenarios y paisajes naturales y apropiarse de sus tierras y expresiones ancestrales, para tener productos atractivos para el mercado mundial”.

Como ejemplo cita a las trasnacionales de los grandes negocios de bienes y servicios turísticos y eventos como el torneo de golf Mayakoba, vendido por empresas extranjeras y realizado en Cancún, que ofrece la posibilidad de estar en entornos ecológicos con paquetes turísticos que incluyen traslado en avión y hospedaje en la Riviera Maya y Playa del Carmen.

Franco dice que –como en el caso del nombramiento de la pirámide de Kukulkán en Chichén Itzá como una de las nuevas maravillas del mundo– los gobiernos federal y estatales se montan en las presuntas profecías del fin del calendario maya para capitalizarlo, obtener recursos públicos y abrirse la posibilidad de arreglarse con contratistas para construir proyectos como el Gran Museo del Mundo Maya y el Palacio de la Civilización Maya, ambos en Yucatán. En Cancún se construye también el Museo de Arqueología.

LOS GANONES

Desde Yucatán, el director de Planeación de la Secretaría de Fomento Turístico, Jorge May Magaña, secretario técnico del Comité para el Año de la Cultura Maya, responde vía telefónica que está “debidamente estudiado” que el próximo 21 de diciembre será el inicio de una nueva era y por ello se decreta así al 2012.

Cuenta que trabajaron a “marchas forzadas” para elaborar su programa de actividades (puede consultarse en www.yucatan.travel) y pidieron a sus invitados (las otras entidades de la zona maya e incluso los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador) tener listos los suyos. Las actividades se iniciaron en octubre del año pasado con la emisión del billete de la Lotería Nacional Profecía Maya y en noviembre presentaron un programa de Discovery Channel.

Concluirán el año el 21 de diciembre en la zona arqueológica de Chichén Itzá con un “evento artístico, astronómico y cultural”, aunque ya se prevé la celebración del equinoccio de primavera del 21 de marzo de 2013, en el mismo lugar. Ortega confirmó, sin dar fecha, la presentación del exbeatle Paul McCartney en este mismo sitio, convertido en su gestión en escenario para conciertos masivos, pese a la oposición de investigadores del INAH.

–¿Por qué deciden dar un enfoque especial a la promoción de la cultura maya en 2012 y no siempre, siendo que es una cultura viva desde hace siglos?

–Bueno, la verdad siempre se ha venido promoviendo. Una de las principales actividades del estado es en materia de turismo, ciertamente no de playa pero sí cultural y siempre hemos participado en la promoción de Yucatan con sus diferentes atractivos y servicios a los turistas. Hoy, después de que Chichén Itzá se da como una de las nuevas maravillas del mundo, tenemos mas importancia a nivel mundial y mucha gente vira los ojos hacia la península. Entonces se está haciendo el programa desde siempre.

Detalla que tras el nombramiento de las nuevas maravillas en 2007, el turismo se incrementó. 2008 fue uno de sus mejores años. Luego vino la crisis económica y los problemas de la influenza y hubo una baja en 2009. Ahora hay registrado un repunte del 7.84% con respecto de 2010 y esperan incrementar el número de visitantes este 2012.

Se le pregunta por qué crearon nuevos organismos para las celebraciones de este año si ya existían las secretarías de Fomento Turístico y la recién fundada de Cultura y las Artes. Indica que sólo se creó el Comité, otras instancias ya existían como el Patronato de las Unidades y Servicios Cultuales y Turísticos del Estado (Cultur), dirigido por Jorge Esma Bazán.

La Auditoria Superior de la Federación (ASF) hizo un señalamiento al INAH porque Cultur cobra el acceso a las zonas arqueológicas, propiedad federal, amparado en que sus áreas de servicios son parte de ellas. May Magaña dice sobre el punto:

“¿Y qué con eso?”

La ASF indicó que esta situación contraviene leyes como la de Bienes Nacionales y la Federal sobre Monumenos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

“Lo que pasa –agrega el funcionario estatal– es que el estado tiene inversiones allá por medio del patronato Cultur, entonces tienen participación los dos. Para que pueda hacerse algo en las zonas arqueológicas tiene que dar permiso el INAH.”

Asegura que las cuotas de los visitantes benefician tanto el INAH como el gobierno estatal; que los llamados paradores turísticos, donde hay baños, restaurantes y vigilancia, los aporta el gobierno del estado; y que están delimitados del área patrimonial.

Sin embargo, el exdirector del Centro-INAH Yucatán, Alfredo Barrera Rubio, aseguró en su participación en el Primer Congreso Municipal de Museos y Espacios Patrimoniales realizado hace unas semanas, que con la explotación comercial de las zonas arqueológicas se benefician principalmente los empresarios del sector turísticos y a las comunidades apenas les llegan migajas. Los recursos del INAH, dijo, van a la tesorería del instituto y Cultur no hace inversiones en proyectos de impacto social en la comunidad.

Barrera, en cuya gestión se permitió la presentación del tenor Luciano Pavarotti en Chichén Itzá, admitió ahora que los conciertos de Plácido Domingo, Sara Brightman, Elton John y el próximo de McCartney tienen un carácter “elitista-mercantil, ajeno a la naturaleza y propósitos de la zona arqueológica como lo establece la ley y el plan de manejo”.

May Magaña insiste en que nada, ni los conciertos ni el uso turísico se hace sin el consentimiento del INAH, que tiene “sus reglamentos muy, muy estrictos”. Y sobre lo dicho por Barrera comenta:

“Él es investigador, yo no he investigado eso y seguro que no tendría datos exactos para darle y no quiero decir cosas que luego no dije (sic).”

–¿Pero no lo desmiente?

–No, no, fíjese que ni siquiera he leído a Alfredo Barrera, sé que tiene problemas con su universidad, pero nada más.

Se le insiste si acaso el programa del Año de la Cultura Maya no tiene más fin que el turístico, si hay un beneficio para las comunidades:

“El propósito de traer turismo es el de tener derrama económica para poder invertir en las comunidades, invertir donde los presupuestos lo permitan”, acepta.

VERDADERO PELIGRO

Investigadores como Jorge Franco han señalado que el mayor beneficio para la gente es emplearse como mano de obra barata con los consorcios hoteleros, pero May Magaña afirma que eso es en Cancún, no en Yucatán,

–¿Diría que no tienen ese problema?

–Diría que no lo conozco.

El problema, en opinión de Franco, es que sí hay una necesidad de empleo en la zona, pero los discursos que hablan de generarlos y no “heredar la pobreza” a las generaciones futuras, son demagogia. No importa si gobierna el PRI o el PAN, la cultura parece en venta y desde el gobierno de Salinas se comenzó a privatizar a México en “pedaciatos” que se venden “al mejor postor”, como los cascos de las haciendas henequeneras, algunos de ellos propiedad del banquero Roberto Hernández, o los complejos turísticos Maya Zama en Tulum y Flamingo Lakes en Xcambó.

Franco señala que el gobierno debería dar más atención a problemas reales como el fenómeno del cambio climático, las tormentas e inundaciones que contaminan las playas y no a un supuesto apocalipsis del cual hablan los blogs sensacionalistas, pero no los científicos e investigadores serios. Sin embargo, agrega, hasta la NASA, la National Geographic y el INAH han sacado “interpretaciones mentirosas del legado cultural maya”.

Opina que con la creación del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el INAH ha dejado de lado la necesidad de hacer investigación y divulgación y se han permitido los conciertos en las zonas arqueológicas y los desarrollos residenciales cercanos a ellas, pese a la oposición de sus investigadores, pues la administración del instituto está coptada por el Conaculta.

En este sentido, el sociólogo Antonio Machuca, investigador de la Dirección de Etnología y Antropología Social del INAH, confiesa no entender la actitud de las autoridades del instituto. Recapitula y dice, para empezar, que no debió haberse sumado a la promoción de Chichén Itzá como nueva maravilla. Ahora, el INAH tendría que circunscribirse al aspecto científico y difundir lo sostenido por arqueólogos en cuanto a que la idea de apocalipsis es completamente ajena a los mayas, viene de la tradición judeocristiana.

Al evaluar el relanzamiento del programa Mundo Maya, “a casi veinte años de que se inauguró”, ahora con aproximadamente 10 zonas arqueológicas de la región, expone que parece un reparto del control de aprovechamiento entre los partidos políticos:

“Los priistas (y empresarios afines) del estado de México se quedan con Teotihuacán; los de Veracruz, con el Tajín, e Ivonne Ortega, la gobernadora de Yucatán, retiene como bastión a Chichen Itzá, disponiendo de la capacidad para imponer el uso del mismo como foro de espectáculos, en medio del área de influencia panista.”

Pero ni ellos ni el gobierno federal, lamenta, han considerado en sus espectativas “triunfalistas” de incrementar el turismo, los impactos sociales, culturales y ambientales que habrá.

Analiza también, en un breve texto enviado a Proceso, la paradoja de querer presenciar de cerca lo que más se teme, y que además se sabe no ocurrirá: El supuesto fin del mundo. Siendo además que en la Mesa Redonda de Palenque, realizada a fines del año pasado, los arqueólogos especializados en el tema aclararon que no hay tal profecía.

Este tipo de eventos “cósmicos”, sobre todo si no se consuman, benefician a las coyunturas del mercado, lo cual reditúa al turismo pues el visitante “deviene a ultranza en una especie de espectador radical, que asiste a un evento hasta las últimas consecuencias, como un espectador del fin de los tiempos (imaginemos a Plinio aproximándose al Vesubio sin poderlo evitar) y en segundo lugar: la actitud que denota en querer lanzarse y contenerse a la vez ante la proximidad del riesgo del acontecimeinto final, pero eso sí, desde el confort (como Nerón contemplando el incendio de Roma)”.

En suma, concluye el especialista en patrimonio cultural y turismo, ambos rasgos, “de audacia y confort se ajsutan a la perfección y definen un principio económico de compulsión regulada que resulta fundamental para el negocio turístico. No cabe duda: el fin del mundo cuenta con una nutrida clientela y aporta jugosas ganancias”.

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2012 La Palabra Maya
(Documental)

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