17/06/2012

Cede Calderón: ordena la cancelación del desarrollo turístico Cabo Cortés

· No demostró de manera clara e indubitable su compatibilidad con la preservación del ecosistema, sentencia
· No se dejará en la indefensión a inversionistas y propietarios: hay que empezar de nuevo el proyecto, aclara

Felipe y Roky. Durante un acto denominado Economía Verde, generadora de empleos e inversión sustentable, el presidente Felipe Calderón dio un giro total a la postura que había mantenido el gobierno federal en torno a la construcción del desarrollo Cabo Cortés, al anunciar su cancelación Foto Roberto García Ortiz

El presidente Felipe Calderón Hinojosa anunció ayer la cancelación del megadesarrollo turístico Cabo Cortés, porque no demostró de manera clara e indubitable que su existencia sea compatible con la preservación del ecosistema y el parque nacional Cabo Pulmo, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) patrimonio mundial natural de la humanidad.

Unas horas antes de viajar a Los Cabos, Baja California Sur, la entidad donde se ubica el proyecto Cabo Cortés y tendrá lugar la reunión del G-20, Calderón convocó a un acto con el título Economía Verde, generadora de empleos e inversión sustentable, en el cual dio un giro total a la postura que había mantenido el gobierno federal en torno a la construcción del desarrollo.

Todavía hace un par de meses, el secretario de Medio Ambiente, Juan Elvira Quesada, aseguró ante legisladores que no había otro proyecto tan evaluado como éste. Reúne más condicionantes de manera colegiada. Cuidamos todo el proceso desde el principio y hasta el final, dijo.

Ayer, Calderón dio cuenta de lo contrario, al señalar que si es del interés de la empresa española Hansa Baja, habrá que empezar de nuevo con un diseño que se realice paso a paso, de la mano de las opiniones fundadas de la comunidad científica de México, especializada en temas ambientales y oceánicos; y que se tome en todo momento en cuenta el punto de vista de las comunidades.

Se trata, puntualizó, de que un nuevo proyecto sí sea absoluta e indubitablemente compatible con la sustentabilidad de Cabo Pulmo. Dijo que la decisión de cancelar el megaproyecto se toma aun cuando existen estudios y evaluaciones en curso, e incluye dejar sin efecto la manifestación de impacto ambiental condicionada –otorgada por la Semarnat–, en concordancia con la política de altos estándares ambientales para todo tipo de proyectos, incluyendo los turísticos.

Y es que, insistió, es un falso dilema aquel que plantea la incompatibilidad entre las metas de preservación del medio ambiente y la de generar proyectos de inversión y empleos.

Antes, explicó que en el Mar de Cortés se localiza el único arrecife coralino en el Golfo de California y el de mayor cobertura del mundo. Tiene una importancia ecológica vital pues sostiene una impresionante diversidad de vida marina, agregó el mandatario.

Al subrayar que ha sido una política de su gobierno rechazar proyectos que no cubran los más elementales criterios de sustentabilidad, Calderón también resaltó que no se dejará en la indefensión a los inversionistas, propietarios o a los poseedores de los predios.

Habrá que empezar de nuevo con un plan que amplíe las posibilidades de visita de todos los mexicanos a este sitio natural sin descuidar la protección integral de los ecosistemas y, al mismo tiempo, permita la generación de recursos económicos para hacer posible su preservación.

Calderón resaltó que su gobierno es sensible a las preocupaciones de los habitantes de la zona y de la comunidad científica y ambientalista del país, así como a las necesidades de certeza jurídica que requiere toda inversión para generar crecimiento económico.

Antes hizo un recuento del proceso que hace algunos años inició Hansa Baja para la construcción del megadesarrollo Cabo Cortés, el cual, reconoció, desde el principio generó inquietudes de las comunidades, los académicos y agrupaciones ambientalistas. Por eso, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales realizó diversas acciones para determinar con la mayor certeza posible cuál pudiera ser el impacto ambiental del proyecto, principalmente por su magnitud. Implicaba ocupar tres mil 800 hectáreas con cuartos de hotel y campos de golf, entre otros.

Advirtió que bajo el estricto apego a la ley es posible invertir en el sector turístico, como en manglares, área a la que se han dirigido más de 240 millones de pesos, monto casi tres veces más grande que la inversión turística del gobierno anterior.

Además, de diciembre de 2006 a la fecha se han decretado más de 3.5 millones de hectáreas como áreas naturales protegidas, lo cual significa que 13 por ciento del territorio nacional, incluyendo ecosistemas marinos y costeros está bajo la protección del gobierno federal, subrayó.

Y dio otro ejemplo: el programa de protección de la ballena ha permitido el nacimiento de más de tres mil 500 crías en aguas mexicanas, mientras que con la colaboración de comunidades costeras se han liberado más de 216 millones de tortugas marinas nacidas en playas mexicanas.

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Un megaproyecto turístico de Hansa Urbana ha terminado alertando a la Unesco. El organismo de Naciones Unidas ha decidido investigar si el proyecto Cabo Cortés, en el Estado de Baja California (México), que desde 2008 proyecta Hansa Baja Investments, filial de la promotora alicantina participada por la CAM, daña el aledaño Parque Nacional Marino de Cabo Pulmo, Patrimonio Natural de la Humanidad. Leer más ..

México cancela un megaproyecto de la CAM para urbanizar una zona protegida
“Cabo Cortés no se llevará a cabo. Hay que asegurar la riqueza natural del país", afirma el presidente Calderón
El proyecto incluía 8.000 casas, 15 hoteles y un puerto deportivo


Salvador Camarena México 15/06/2012

El Gobierno mexicano anunció este viernes que revocó a la empresa española Hansa Urbana la autorización para construir un enorme proyecto inmobiliario, llamado Cabo Cortés, en una zona virgen de Baja California Sur. La decisión supone una victoria para la comunidad de Cabo Pulmo y para los activistas a favor del medio ambiente, que durante años denunciaron que ese desarrollo inmobiliario de 3.800 hectáreas no cumplía con las regulaciones ecológicas y que suponía una amenaza para uno de los arrecifes coralinos más importantes de México. El proyecto, un plan urbanístico de 8.000 casas y 15 hoteles en el litoral, es controlado ahora por la intervenida Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), que no solo es socio en la promoción sino que canjeó deuda de Hansa Urbana por acciones de la inmobiliaria con sede en Alicante.

“Cabo Cortés no se llevará a cabo. Lo que demuestra el compromiso del Gobierno, para asegurar la riqueza natural de México”, dijo el presidente Felipe Calderón en una ceremonia en la residencia oficial de Los Pinos. “Ha quedado claro para el Gobierno de la República que el proyecto original de Cabo Cortés, tal y como fue presentado, no ha demostrado aún, clara e indubitablemente, su sostenibilidad. Particularmente tratándose de un área tan importante para el Mar de Cortés, de México y el mundo”, informó en un comunicado la secretaría (ministerio) de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

En un comunicado de prensa, la sociedad propietaria del proyecto Cabo Cortés, Hansa Baja Investments, comunicó que “la compañía llevará a cabo un replanteamiento del proyecto, con el objetivo de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y turístico de Baja California Sur y la sustentabilidad medioambiental. La compañía planteará un nuevo proyecto, cuyo desarrollo estará bajo el asesoramiento de gestores cualificados en materia medioambiental, con amplia experiencia en proyectos similares en México y a nivel internacional, que será compatible con la conservación y preservación de las condiciones medioambientales de la zona".

Un portavoz de la CAM insistió en la misma idea: que replantearán el proyecto para intentar adecuarlo a las exigencias de México, algo que suena extremadamente complicado tras el anuncio de Calderón, informa Rafael Méndez. La CAM es una de las entidades españolas que ha necesitado inyecciones de dinero público y acabó nacionalizada hace un año. También Bancaja, la otra entidad financiera valenciana, hoy integrada en Bankia, tiene paralizadas inversiones en la zona de Cabo Cortés por motivos ambientales.

Según ha denunciado la organización Greenpeace, Hansa pretendía construir en Cabo Cortés "una marina de 490 amarres, instalada sobre las dunas costeras, 27.000 habitaciones y dos campos de golf. Es decir, una capacidad habitacional casi igual a la de Cancún, en una zona semidesértica que históricamente ha sido de muy baja densidad poblacional". Hansa compró los terrenos en 2007.

El desarrollo inmobiliario ponía en riesgo a Cabo Pulmo, la aledaña reserva natural decretada desde 1995 como Área Natural Protegida y Parque Nacional Marino, e integrado en 2005 como Patrimonio Natural de la Humanidad.

"El riesgo principal para el arrecife de Cabo Pulmo es el arrastre de contaminantes, sedimentos del dragado de la marina, aceites de las embarcaciones, salmueras de la desaladora, aguas residuales; especialmente en las épocas del año cuando las corrientes van del norte al sur. Todo esto impactaría directamente en la gran biodiversidad conservada y recuperada en 15 años de trabajo", señaló Greenpeace. El megaproyecto llegó a alertar a la Unesco.

Encabezados por Mirna Manuela Cañedo Castro, pobladores de Cabo Pulmo interpusieron el 1 de julio de 2011 un recurso de revisión que pretendía la revocación de los derechos autorizados por la Semarnat a Hansa Urbana para llevar a cabo Cabo Cortés.

Desde 2010, Greenpeace denunció que la Semarnat validó indebidamente y en dos ocasiones una Manifestación de Impacto Ambiental que incumplía con la regulación y pasaba por alto "la opinión de científicos, la fuerte oposición de la comunidad de Cabo Pulmo, así como los argumentos presentados por la coalición Cabo Pulmo Vivo y no tomó en cuenta la disponibilidad de agua de la región y los criterios del Plan de Ordenamiento Ecológico de Los Cabos".

Patricia Arendar, directora ejecutiva de Greenpeace México, dijo a EL PAÍS que el Gobierno mexicano ha dado marcha atrás a "una autorización ilegal, dos veces otorgada de manera equivocada, de esta manera está respondiendo al reclamo de 220.000 ciudadanos de México y el mundo".

Greenpeace demanda ahora que dimita el subsecretario Mauricio Limón, que fue el que revisó la autorización del proyecto. Además, Arendar manifestó que no cantan victoria porque no solo quieren revisar minuciosamente el decreto de la cancelación de los permisos, sino que también quieren vigilar en qué se traducen las palabras del presidente Calderón quien al anunciar la revocación dijo: "Acompañaremos a los inversionistas de Cabo Cortés a desarrollar un nuevo proyecto turístico que sí sea sostenible". Greenpeace se manifestó preocupada al respecto dada la falta de agua en esa región.

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