Quien reparte más dinero en los medios de información, así como regalos entre el electorado, gana la elección.
Pedro Echeverría V.
Kaos en la Red 26/08/2012
1. Las declaraciones del
IFE, TRIFE y demás basura, son clarísimas: Enrique Peña Nieto ganó con
la diferencia de tres millones de votos y todo lo de la compra de votos,
los vales de Soriana, las tarjetas de Monex y el claro dinero lavado
del narcotráfico, son puros “inventos naturales de los derrotados”.
¿Algún iluso va a esperar el seis de septiembre con la esperanza que los
resultados sean diferentes a pesar de lo que en todo México ha sido una
práctica que “el golpe dado ni dios lo quita”? A Cuauhtémoc Cárdenas le
dieron un golpe en 1988 y a López Obrador dos, 2006 y 2012. ¿Fueron los
electores los culpables? Nada de eso: es la clase política y económica
dominante (la burguesía) la que en toda la historia del último siglo ha
demostrado una vez más que posee una enorme capacidad para dominar todo.
2. Solamente los tontos,
los muy ilusos, creen en el voto libre o creen en eso que llaman
democracia electoral. El pobre elector –que puede valer 100 o 1000
pesos, según su habilidad- acude a las urnas a depositar su voto
comprometido después vender su voluntad y de escuchar mil un veces por
quien debe votar. Quien reparte más dinero en los medios de información,
así como regalos entre el electorado, gana la elección. Por ello contar
y recontar los votos de las urnas son otra tontería porque desde que
existe el partido oficial o de gobierno los electores votan
efectivamente por quien le soluciona por uno o dos días el hambre.
Incluso los electores más hábiles suelen recibir regalos de todos los
partidos y luego votar por quien le entrega más. El PRD ofreció pagar
100 pesos para cuidar sus casillas; el PRI se los ganó por mil pesos.
3. A pesar de mil
críticas que he recibido debo confesar que nunca aprendí a pensar o a
analizar los problemas sociales a partir de los movimientos de masas.
Los he conocido y vivido de manera permanente, por más de 50 años, pero
he seguido pensando que desgraciadamente las clases poderosas, las
clases ricas o dominantes nunca han dejado de imponerse y –aunque se
hayan registrado cambios sociopolíticos por el movimiento ferrocarrilero
de 1958-59, el movimiento de 1968, las guerrillas de los setenta, las
elecciones de 1988, el levantamiento zapatista de 1994, las elecciones
de 2006 y 2012- es la misma clase dominante la que regula esos cambios y
los pone a tiempo. ¿Quién adaptó toda la política, la educación, la
economía, sino fue la clase dominante? Me disgusta que así sea, pero
debo reconocerlo.
4. Se asesinaron a
ferrocarrileros, se encarcelaron a más de mil, sus líderes Vallejo,
Campa y otros estuvieron en la cárcel más de once años; los estudiantes
asesinados en 1968 fueron más de un centenar, así como los encarcelados;
la llamada guerra sucia de los setenta fue criminal y brutal; el
levantamiento del EZLN y los procesos electorales –todos ellos parte de
los movimientos de masas- lograron avances sociales importantes, pero la
burguesía gobernante (la misma y sus hijos) sigue vivita y coleando,
gozando de las enormes riquezas que en esos mismos años ha arrancado a
la población. Se refleja sin duda en mí cierto pesimismo, pero es un
llamado para dejar de ser iluso pensando en que es fácil derrotar a la
clase dominante “porque ella misma está derrumbándose”, cuando es lo
contrario.
5. Desde 1976, cuando
comenzamos en un grupo a publicar la revista “Autogestión”, nos reíamos
(y argumentábamos en contra) de la socialdemocracia o la izquierda
oficial mexicana que en todas las asambleas, debates y marchas insistía
agitando la idea de que la burguesía mexicana vivía sus últimos días,
que el PRI estaba desplomándose del poder, que Fidel Velázquez –el
líder que había dominado 50 años la CTM- sería desconocido y expulsado
por los obreros, que los países socialistas eran muy fuertes y que el
imperialismo yanqui (hace 50 años) estaba en su última fase. Nada de las
ilusiones de nuestros amigos ilusos se cumplió: la burguesía ha
renovado sus formas de explotación, el PRI sigue igual de corrupto y
poderoso, Velázquez falleció siendo máximo dirigente de la CTM, los
llamados “socialismos” de desplomaron y el imperialismo sigue firme
frente a China.
6. Si analizo los
acontecimientos a partir del movimiento de masas podría hacer una buena
novela o historia, contar anécdotas interesantes y gozar los actos de
heroísmo y sacrificio de obreros, campesinos, estudiantes; incluso
explicar cómo hace 50 años las relaciones entre padres e hijos,
estudiantes y profesores, hombres y mujeres, patrones y obreros, eran
autoritarias y despóticas; pero nada más. A no ser que me digan que los
cambios de sistema no son de años o décadas sino de siglos y que el
capitalismo apenas tiene 700 años y debemos esperar dos o tres siglo más
para alcanzar (luchando) una sociedad un poco igualitaria. Pero si así
fuera entonces yo tendría la razón y debería seguir riéndome de aquellos
emotivos optimistas que piensan y repiten que en 10 a 20 años estaremos
liberados.
7. La realidad es que es
una bobería estar buscando pequeñas causas o pretexto por estos golpes
de Estado o usurpaciones electorales. El probable triunfo de Cárdenas en
1988 fue realmente sorpresivo para el PRI-gobierno que después de
sesenta años nunca había perdido una elección importante; pero después
pareciera que todas las elecciones obedecieron a un Plan elaborado en
los EEUU, sobre todo después de firmar la Carta de Intención en 1982
entre el FMI y el gobierno de De la Madrid. Por la forma en que los
gobiernos mexicanos se han entregado totalmente a los EEUU se puede
explicar el exagerado crecimiento de nuestra dependencia; pero también
por la competencia imperialista mundial se puede explicar la causa por
la que México es cada día más un país lacayo del gigante del Norte.
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El TRIFE únicamente, está tomando en cuenta una ridícula cantidad de la totalidad de los votos
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