24/9/13

¿Por qué Alberto Patishtán es capaz de resistir?

Guillermo Villaseñor García
San Cristóbal de las Casas, Chis.
18 de Septiembre de 2013

Alberto Patishtán
Fuente: Koman Ilel
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El día 12 de septiembre el Tribunal Colegiado de la Suprema Corte de Justicia con sede en Tuxtla Gutiérrez, declaró infundado el reconocimiento de inocencia para Alberto Patishtán, arguyendo motivos insubstanciales que denotaron un manejo deficiente y malintencionado del caso. La contundente defensa de los abogados, el alud apabullante de apoyos individuales y colectivos nacionales e internacionales, los pronunciamientos de personajes políticos a su favor, etc. fueron soberbiamente despreciados por los Magistrados: el Poder Judicial determinó condenar de por vida a un inocente.

Al día siguiente, en conferencia de prensa, con una entereza y tranquilidad extraordinarias, Alberto Patishtán nos hizo saber el por qué de su fuerza para seguir en la resistencia: 

1.- Porque tiene conciencia clara de por qué no lo liberaron: “tal vez por mi color, por ser indígena; a lo mejor porque no soy extranjero ni güero para hablar otras lenguas; o porque no tengo poder económico para hacer otras cosas”. Bien sabe Alberto que la discriminación al indígena, el racismo y el soborno operan como causas estructurales de la injusticia y que éstas estuvieron presentes en su caso.

2.- Porque está convencido de que, a pesar de todo, la justicia sí existe y hay que seguirla buscando: “es que la justicia sí existe, -dijo Alberto-, tanto la divina como la humana; otra cosa es que la autoridad no lo quiera reconocer: es que la justicia está por encima de toda cosa. Y la conciencia que traigo está limpia, me da tranquilidad, me da ánimo, me da fuerza para seguir viviendo no importa dónde esté… y les digo a mis compañeros que sigan adelante porque la justicia es nuestra y tenemos que lograrlo”. La fuerza de la justicia y la convicción de que puede hacerse realidad, se convierte en una plataforma inconmovible de esperanza, dinamismo y del ánimo optimista que transmite a los demás. 

3.- Porque tiene el soporte de una conciencia limpia: “no soy culpable, soy inocente… las autoridades no ven como yo lo veo, si les prestara mis ojos creo que serían las cosas diferentes, si les prestara la conciencia que tengo, las cosas serían diferentes.” Por eso Alberto puede afirmar tranquilamente que no pedirá el indulto, “porque ¿de qué voy a pedir perdón?, al contrario, ellos deberían pedirme perdón por lo que han hecho conmigo: sólo espero que se haga justicia y nada más”. Es evidente que no puede pedirse perdón de un delito que no se ha cometido, sin embargo, señala él mismo: “Repito: sólo quiero que me liberen porque soy inocente: sólo pido que me liberen, y punto”

4.- Porque no guarda rencores ni amarguras: a la pregunta de qué piensa de los magistrados que le negaron la libertad, Patishtán respondió: “yo no guardo rencor, voy a seguir orando por ellos porque los delincuentes no somos nosotros…, por su ceguera, por su debilidad lo hacen… no le guardo rencor a ningún magistrado, si lo hacen es porque no tienen conciencia…”. Sin duda que sólo con un corazón sano y sin podredumbres de conciencia se puede resistir y mantener la disposición para continuar la lucha. Esta posición asumida por Alberto, es el eco y la concresión de ese texto tantas veces meditado por él: “Han oído que se dijo: amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo les digo: amen a sus enemigos y rueguen por los que los persiguen…” 

5.- Porque sabe que va a seguir luchando, que tiene compañeros y que su horizonte es el triunfo: estoy preso “porque pensé diferente, porque hablé diferente, porque supe escuchar… estoy indignado pero con mucha tranquilidad en la conciencia porque me siento libre”. Él sabe de los múltiples pronunciamientos que durante meses se han hecho a favor de su libertad por muy diversos grupos y organizaciones en México y en el extranjero, y conoce los reclamos de indignación que se han pronunciado en estos días por la negación de su libertad; él sabe que cuenta con el Congreso Nacional Indígena; él sabe que cuenta con respaldo de su pueblo de El Bosque y con la organización del Pueblo Creyente; él sabe de las notas periodísticas, editoriales, entrevistas y menciones televisivas que se han hecho acerca de él etc. Dijo en la entrevista: “no me voy a quedar callado, seguiré luchando, y la verdad tiene que saberse algún día. Estoy tranquilo, un poco indignado por lo que pasó, pero aquí estoy echándole ganas para buscar la libertad”.

6.- Porque tiene plena confianza y seguridad en Dios: “los magistrados dicen que (el reconocimiento de inocencia) está infundado; y yo afirmo que he dicho mi verdad, la cual no puede ser infundada, pues está fundada en base a la palabra de Dios. No estoy mintiendo”, afirmó Patishtán. Por otra parte, es un hecho que la huelga de hambre que con treinta compañeros presos emprendió durante treinta días el año de 2008 en el penal de El Amate y que culminó con la libertad de todos ellos menos de Patishtán, estuvo alimentada por la oración y la Biblia; su resitencia en el Penal de Alta Seguridad de Güasave, Sinaloa, le fue posible –según testimonio de él mismo- por la oración y la lectura de la Palabra de Dios; la huelga de hambre emprendida junto con diez compañeros el año 2011 en el CERESO de San Cristóbal de las Casas y que logró hasta ahora la libertad de casi todos menos la de Alberto y un recluso más, tuvo como uno de sus ejes de sustentación, la oración de todos ellos, y su confianza en Dios. Esta presencia de la Trascendencia en la vida cotidiana de Alberto y el testimonio explícito de su fe, han sido pivotes fundamentales en su lucha por la libertad. 

Estos seis aprendizajes, son algunas de las lecciones que El Profe Alberto Patishtán nos ha venido dando a lo largo de los trece años que hasta ahora ha permanecido injustamente encarcelado, en las catacumbas del sufrimiento. Pero junto con él y con otros compañeros habrá que seguir caminando hasta lograr su liberación.

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