1/10/13

Un nuevo proceso constituyente

Foto RAMON FORNELL. 8.000 persones encerclen la seu de La Caixa
Pere Ortega, analista
Público.es 30/09/2013

Arcadi Oliveres y Teresa Forcadas, dos voces comprometidas con los derechos sociales han puesto en marcha en Cataluña una plataforma política, que bajo la denominación “Proceso Constituyente”, pretende agrupar al mayor número de personas descontentas con el neoliberalismo que gobierna Cataluña, España y Europa. Su intención no es modesta, agrupar a las diferentes mareas de movimientos sociales que en diferentes plataformas ciudadanas se han ido formando en los últimos años contra las políticas que, tanto el gobierno catalán como el español, desmantelan los derechos sociales adquiridos en sanidad, educación, pensiones, desempleo, ayudas a discapacitados o gentes sin ingresos.

Su propuesta, a primera vista no parece fácil, porqué se trata de intentar conformar una candidatura electoral que agrupe a las gentes que se expresan en los movimientos sociales del 15M, la PAH, antiglobalizadores y otros. Pero sobre todo no es fácil, porque la pretensión no es solamente agrupar a los indignados, también se pretende agrupar en una sola candidatura política a los partidos políticos parlamentarios de izquierda que se definen como alternativos al liberalismo, e intentar concurrir juntos a las elecciones próximas del Parlamento de Cataluña.

La propuesta es difícil, agrupar al múltiple, diverso y disperso mundo de las voces políticas que se expresan en esos movimientos con los partidos políticos parlamentarios de izquierdas. Dificultad que se multiplica cuando se quiera elaborar un programa electoral que los agrupe. Pues conjugar los intereses de partidos parlamentarios consolidados con programas pragmáticos de corto plazo, con los intereses de los movimientos sociales antisistema capitalista no es nada fácil; pues estos segundos, mantienen premisas de radicalidad democrática de gran calado social que son difíciles de asumir por los partidos. Este será, sin duda, el primer obstáculo, pero no el único, pues el segundo no es de menor envergadura, ya que se trata de un “proceso constituyente”. ¡Poca broma! Esto presupone que se quiere constituir un nuevo pacto social y político para Cataluña y si es posible y se cuenta con fuerzas suficientes para España. ¿Y con qué fuerzas sociales cuentan para hacerlo? Pues tan solo con la fuerza que les den sus seguidores, los 44.000 que figuran en su web y las plataformas que se han ido creando en numerosas localidades del territorio. Lo cual contribuirá a extender la iniciativa hasta llegar a las próximas elecciones legislativas, dónde, si la plataforma tiene éxito, esperan movilizar el voto de izquierdas, también, el voto abstencionista desencantado, aquel que no va a las urnas porqué dice estar harto de la corrupción política.

¿Pero ese voto les dará la mayoría suficiente para hacer posible esa nueva constitución? Eso es lo más difícil, pues suponiendo que llegaran a constituir una mayoría electoral, que es mucho suponer, hay que contar con el resto de fuerzas sociales realmente existentes, que son muchas, potentes y de enorme influencia, pero de dispar signo: los colegios profesionales, patronales, círculos e instituciones que el mundo empresarial ha creado, además de sindicatos y sociedad civil multicolor. Un entramado social que, exceptuando los sindicatos, es conservador y poco amigo de aventuras de radicalidad democrática. Sectores que no será fácil convencer se apunten a una ruptura democrática con el régimen político que nos gobierna.

Cierto es que el sistema político nacido en la transición española de 1977 ha quedado obsoleto y desprestigiado, por un lado, por el desprestigio de las instituciones que nos gobiernan desde esa fecha, monarquía, Tribunal Constitucional, leyes que regulan el sistema electoral, de financiación de los partidos; a lo que hay que añadir la corrupción que agarrotan a los grandes partidos que han gobernado España y las comunidades autónomas. Constitución que necesita una urgente reforma. Reforma además necesaria para dar cabida a las demandas, hoy mayoritarias, de autodeterminación en Cataluña, también en el País Vasco, que conduzca a un estado confederal de muy distinto signo al estado de las autonomías..

Pero a pesar de las dificultades de un proceso de esa envergadura, es evidente que ha llegado la hora de abrir un nuevo escenario en el régimen político que rige las relaciones entre Cataluña y España, y la plataforma Proceso Constituyente contiene un programa de transformación social en favor de los desfavorecidos del sistema que hoy nos gobierna. Un programa que apunta a construir una izquierda política que hoy no tenemos, pero que no podemos renunciar a soñar.

 
Más:
Arcadi Oliveres y Teresa Forcadas 
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