19/1/13

¿Pueden autodeterminarse los indios? Acuerdos de San Andrés


Babel
¿Pueden autodeterminarse los indios? Acuerdos de San Andrés
Javier Hernández Alpízar
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1.   
Ginés de Sepúlveda[1]

En el siglo XVI los europeos justificaron la conquista y el saqueo de América con una bula papal por la que el pontífice romano repartió entre españoles y portugueses lo que no era suyo. La masacre de indígenas generada por ese violento proceso tuvo su correlato teórico en un debate teológico- filosófico. Fray Bartolomé de las Casas, precursor de la idea de la universalidad de los derechos humanos, objetó la legitimidad de la esclavitud indígena y de la guerra contra sus pueblos. Ginés de Sepúlveda argumentó, basado en la autoridad de Aristóteles, que para los indios era mejor ser gobernados por los europeos, porque quien tiene una razón completa debe guiar a quien la tiene disminuida (para Aristóteles: menores de edad, mujeres y todos los no griegos, llamados bárbaros).

La hondura de la discusión llegó hasta interrogar la legitimidad de la guerra de conquista, el colonialismo y la esclavitud. Lo que estaba en juego era la licitud del control político, económico y militar colonial españoles sobre el territorio y la población indígenas.

La postura de Fray Bartolomé de las Casas era que los indígenas tenían plena dignidad humana y razón, lo que implicaba legítimo derecho sobre sus tierras, capacidad de autogobernarse. Después de todo se las habían arreglado sin los europeos y habían tenido comunidades, pueblos, Estados e imperios. Pero en el debate, al final ganó el interés de la Corona española por tener colonias y esclavos. Dijeron que los indios no tenían capacidad de autogobernarse y necesitaban de la metrópoli para darles civilización y gobierno, control territorial, poblacional y evangelización para desterrar idolatrías.

En 2001 se volvió a discutir lo mismo: ¿Tienen derecho los pueblos indios de México a la autonomía: sobre sus territorios, sistemas normativos, formas de gobierno propias, cultura, lengua, espiritualidad? El tema se llamaba ahora “derechos y culturas indígenas”.

Esta vez los indígenas no fueron representados por un humanista de origen europeo, sino por sí mismos: indígenas organizados en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Congreso Nacional Indígena (CNI), el discurso central de los indios lo dio una mujer: la comandanta Esther. Aristóteles se habrá removido en su tumba.

La posición de Ginés de Sepúlveda volvió a ganar. Los legisladores conservadores (PAN y PRI) y los liberales (PRI y PRD) volvieron a decir que los indios no pueden autogobernarse, les negaron el derecho a la autonomía. La ley que dio la espalda a los derechos y culturas y autonomía indígenas quedó marcada, vox populi, como “Ley Cevallos- Bartlett –Ortega”. Nada más les faltó concluir que los indios no tenían alma. El lector decida si es un asunto menor que se hayan rechazado los Acuerdos de San Andrés. Si es un asunto menor que no haya habido una izquierda parlamentaria que los defendiera y votara en pro de los pueblos indios. ¿Qué congruencia hay entre reclamarse de izquierda y negar los derechos y cultura indígenas?

En ese momento quedó claro para los indígenas que de nuevo los negaban los herederos de Ginés de Sepúlveda. Además se abortaba el proceso de los diálogos de paz con el EZLN. El estado tiró el tablero, con todas las fichas y hasta la mesa de juego. Decidan si fue una exageración del EZLN romper con una clase política que perpetró tal crimen contra los derechos de los indígenas. Continuidad racista, colonial, opresiva, entre los siglos XVI y XX, y con la “izquierda” parlamentaria del lado del opresor.

2.   
Conservadores y liberales

Esta situación tiene raíces, como dijimos, en el siglo XVI. Los herederos de los conquistadores, encomenderos, criollos, la casta en el poder, han seguido en la cúpula pese a la revolución de independencia, la revolución mexicana y el pleito entre conservadores y liberales en el siglo XIX. Tanto liberales como conservadores tuvieron un acuerdo siempre: los indios eran un problema. Lo mismo Santa Anna, el conservador, que los liberales Benito Juárez y Porfirio Díaz (quien llegó al poder bajo el lema “sufragio efectivo”) atacaron a los pueblos indios, querían sus tierras para sus proyectos de desarrollo de una nación mestiza, que perdiera lo indio.

Se trataba de aculturar a los indios, integrarlos, modernizarlos. Benito Juárez es el ejemplo: un indio al inicio, pero un criollo de piel morena al final, convertido a la ideología liberal desarrollista y combatiendo militarmente a los indios de Tehuantepec, en su natal Oaxaca.

El mismo esquema colonizador, opresivo, sigue en la mentalidad tanto de los conservadores (PRI y PAN, y recordemos que los panistas se negaron a escuchar a los indios zapatistas bajo el pretexto de que estaban encapuchados) como los liberales (PRI Y PRD). Por ello estuvieron juntos en rechazar los Acuerdos de San Andrés (que firmó el Estado mexicano y no meramente Zedillo como presidente) y en aprobar una Ley Indígena que sigue tratando a los indios como menores de edad, sujetos de interés público y tutela del Estado (como Aristóteles, los siguen viendo como bárbaros, con una razón disminuida). Hay quienes siguen pensando que los usos y costumbres indígenas son vender a sus hijos, linchar personas y violar, en general, derechos humanos. ¿Alguien lee a Fray Bartolomé hoy? Aunque no se necesita leer a Ginés de Sepúlveda o Aristóteles para reproducir su racismo.

Al negar a los pueblos indios de México sus derechos y culturas, su autonomía y derecho a la autodeterminación, especialmente sobre sus territorios, los legisladores dejaron sentadas las bases para la contrainsurgencia hacia los pueblos indios zapatistas en Chiapas y las autonomías en ese estado, en Oaxaca, Guerrero y Michoacán (gobernados por perredistas, algunos por más de un sexenio) y una guerra de despojo contra todos los indígenas en México.

Lo que defendieron los políticos de los tres principales partidos en esa votación de 2001 fueron los derechos del capital para invadir territorios indios, incluidos sus sitios sagrados, y hasta su información genética, así como la del maíz hoy amenazado (y ya contaminado en todo el país) por transgénicos. Abrieron la puerta para la entrada de empresas que despojan, destruyen, contaminan y acaban con los territorios indios para extraer petróleo (bandera nacionalista), oro, plata, cobre, barita, carbón y otros minerales, agua, especies vegetales y animales, información genética, paisaje para turismo, etcétera.

Si padecen acoso hoy los pueblos zapatistas o las autonomías en la Costa Chica de Guerrero, Ostula, Cherán, los pueblos yaquis, los comcac, los cucapás, los triquis, los ikoots, los amuzgos… todos los pueblos indios, es porque el modelo de desarrollo impulsado por las élites criollas (sobre todo culturalmente, ya vimos con Juárez que una piel cobriza no hace diferencia) conservadoras y liberales es neocolonial, racista, predador: desde los proyectos en los Montes Azules y la Selva Lacandona para despojar a los indios y entregar recursos al capital trasnacional (¿recuerdan el prometido plan de corredor turístico de Yucatán a Chiapas con el que AMLO amenazaba a los indígenas?, de él, EPN retoma el tren bala, son proyectos mellizos) hasta los despojos del bosque en Cherán, el agua de los yaquis, el desierto sagrado en Wirikuta, la montaña con cícadas en el proyecto minero Caballo Blanco, WalMart en Teotihuacán, las minas en San José del Progreso y la costa de Guerrero… Esos despojos que se acercaban, estaban defendiendo los legisladores al no aprobar los Acuerdos de San Andrés.

3.   
Derecha e izquierda parlamentarias

Ahora políticos de todos esos partidos que negaron los derechos indígenas en 2001 y cuyos gobiernos –los de todos los partidos: liberales y conservadores, derechas e “izquierdas- han seguido con el despojo colonial de los pueblos originarios dicen que, esta vez sí, van a cumplir, aprobando los Acuerdos de San Andrés. ¿Podemos creer que devolverán sus tierras a los indios, que les dejarán autogobernarse, dando la espalda a los capitales canadienses, españoles, estadunidenses, chinos, brasileños, etcétera?

¿Sacarán a las compañías mineras que destruyen o están ya explorando para destruir en Wirikuta y el proyecto Caballo Blanco, los proyectos eólicos de las tierras ikoots, el ducto que les robaría el agua a los yaquis? ¿Desmilitarizarán Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, la Huasteca y todos los territorios indios? ¿Desmovilizarán a los paramilitares que han acosado las autonomías? Un indicio, lo mismo AMLO en campaña que Martínez Veloz, recién comisionado para el diálogo con los indígenas, han dicho que no retirarían las concesiones a mineras, solamente les cobrarían impuestos: como si cantidad de dinero alguna pudiera pagar la devastación de las tierras, de los pueblos y comunidades que la minería tóxica causa.

Es poco verosímil que ahora sí los administradores del neocolonialismo reconozcan los derechos indígenas, a pesar de los Acuerdos de San Andrés, el Convenio 169 de la OIT y la Declaración de los Derechos Indígenas de la ONU (que no estaba aún en 2001).

Mientras tanto, la estrategia mediática del poder es: los conservadores llaman al diálogo y hablan bien del EZLN, mientras los liberales se dedican a minar la imagen de los zapatistas, porque se han negado a participar en las elecciones, usando cínicamente las teorías del complot detrás de las cuales la falsa izquierda ha pretendido ocultar todas sus incongruencias.

¿Liberales y conservadores de hoy, se seguirán preguntando: “violan derechos humanos los pueblos indios”? ¿Seguirán repitiendo los prejuicios aristotélicos de Ginés de Sepúlveda? Las garrafales fallas de ciertas y ciertos articulistas de “izquierda” parecen decirnos que sí, que los criollos siguen dando la espalda a los indios alzados.

[1]
Un amigo abogado indígena hizo una tesis de posgrado comparando el debate del siglo XVI y el de 2001. Esos son los libros que deberían publicarse. Si lo ve publicado algún día esperamos compartirles la noticia. En video, fragmento de las palabras de la zapatista:
http://www.cinerebelde.org/tierra-de-mujeres-p-31.html?language=es
El discurso de la comandanta Esther en el Congreso de la Unión: http://www.revistachiapas.org/No11/ch11congreso.html

17/1/13

El EZLN y la errática crítica de sus críticos

Para quienes insisten en afirmar que el EZLN no figura en el acontecer de la arena política nacional, o bien, que sólo figura accesoriamente, basta observar el vendaval de opiniones que desencadenó la reciente marcha silenciosa de las comunidades autónomas en Chiapas para desmentir el aludido subprotagonismo de los zapatistas. Lástima que el inusitado tumulto tuvo como divisa dominante la crítica doliente de la ortodoxia errante.

En entrevista con Julio Scherer, allá por las postrimerías de la Marcha del Color de la Tierra, el subcomandante Marcos expuso sucintamente la concepción de rebeldía que explica al EZLN: “En el caso de los movimientos de rebelión, gana el que no muere… en el caso del rebelde, basta con que persista, con que resista… para erosionar el poder”. En una demostración inequívoca de consistencia, que extrañamente no reconocen sus críticos “revolucionarios”, el movimiento zapatista ha conquistado su propósito primario: a saber, persistir, sobrevivir. Y si alguien considera que esta persistencia no ha redituado política o socialmente, tan sólo véase la influencia de los principios neozapatistas en el abanico de movilizaciones que han germinado desde la génesis e irrupción del EZLN: la horizontalidad dialógica, el reconocimiento de la diferencia, la disidencia apartidista, la no institucionalización de la resistencia, la autonomía comunitaria, la oposición creciente al progresismo.

Estos criterios ético-políticos, si bien aún embrionarios, se traducen, en el terreno de la práctica política zapatista, como un rechazo a cualquier proyecto sociopolítico con tintes hegemónicos; por ejemplo, la conformación de un frente amplio que emane de la clase política (sueño húmedo de Guillermo Almeyra, y otros “revolucionarios clásicos”). Para esta visión frentista doctrinaria –protoperonista–, la fuerza numérica posee un valor crucial, acaso primigenio, en cuanto posibilita la conquista de la hegemonía. Pero en Chiapas disienten con esta fórmula: para los zapatistas, la única contrahegemonía auténtica es la antihegemonía. Marcos hace notar: “Detrás de la hegemonía está la trampa; la trampa de repetir la historia una y otra vez. No es posible construir la homogeneidad sobre el otro”. El distanciamiento del zapatismo con la política electoral no es fortuito: es un esfuerzo deliberado para evitar la trampa referida, la repetición de la historia, la reedición de la derrota, la alienación de la voluntad en provecho de una “acción conjunta” cuyos resultados estén supeditados a la homogeneidad de un poder inicuo. E insisten legítimamente: “Para que vamos a preocuparnos si el gobierno es de derecha, izquierda o centro, si finalmente allí no se están tomando las decisiones fundamentales”.

Cuando se le atribuye al EZLN “limitaciones, carencias y errores de una dirección muda e impasible durante largo tiempo ante los horrores provocados por el fraude que impuso en Los Pinos a Calderón” (G. Almeyra), se soslaya irresponsablemente que la irrupción, persistencia e indestructibilidad de la resistencia zapatista constituye la denuncia más categórica (también la más congruente) a toda la podredumbre que corroe al corpus institucional.

El zapatismo empuña una bandera diametralmente distinta a la que pretenden endosarle desde el “revolucionarismo clásico”: activamente desaprueban fórmulas eficientistas e idearios encuadrados en los confines de la política electoral; y en cambio juzgan que los cambios de larga duración requieren resistencias de largo alcance y duración.

Anclada en categorías decimonónicas, la errática crítica de los críticos no alcanza siquiera a comprender mínimamente el corazón programático e ideológico del zapatismo. Continúa invocando proselitistamente la comunión de las “izquierdas”, la primacía de la política partidaria-electoral, en lugar de celebrar el potencial que se aloja en la diversidad de resistencias que por fortuna dispone México.

Para conveniencia de los despistados críticos del zapatismo, dejemos que el sub Marcos esboce con manzanas el compás filosófico que guía las incomprendidas acciones de los zapatistas: “En el momento en que el EZLN se convierta en un proyecto revolucionario, en algo que devenga en un actor político, en un actor político dentro de la clase política, el zapatismo habrá fracasado como propuesta política”.

Arsinoé Orihuela

Fuente Radio Chimia
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La importancia de los zapatistas actuales


Babel

La importancia de los zapatistas actuales


Javier Hernández Alpízar


Entre el 1 de enero de 1994 y la marcha zapatista del pasado 21 de diciembre han pasado 18 años. Las generaciones que nacieron en ese y los inmediatos años posteriores son ahora jóvenes. Hay nuevas generaciones de zapatistas que marcharon en diciembre, contemporáneos de los #YoSoy132 como nos recuerda Laura Castellanos[1], y con una nueva construcción de su masculinidad y de su feminidad, como apunta Jorge Gil Olmos.[2]

El zapatismo actual, tanto en 1994 como hoy, es algo inaudito, por eso es fácil malentenderlo, pues tener la paciencia de escucharlo y tratar de embonar las piezas de su palabra- acción- presencia con la realidad nuestra, la oprobiosa normalidad mexicana, es una tarea que exige coraje y conciencia.

En 1994 la izquierda estaba en la lona en todo el mundo. Había un espantoso reflujo, algo como la cruda después de la borrachera del socialismo realmente existente: quedaba puro capitalismo realmente existente. El anticomunismo parecía haber triunfado. Los gurús de la derecha anunciaban el fin de la historia, del fin de la utopía armada y el de la utopía a secas.

Los socialistas mexicanos disolvieron su partido antes de que cayera el muro de Berlín y se desmerengara la URSS. Las guerrillas en El Salvador y Guatemala firmaron armisticios, uno de esos jefes guerrilleros le entregó su arma a Carlos Salinas de Gortari, y después fue asesor de la contrainsurgencia en México. En Nicaragua, perdieron el poder por la vía electoral (y la guerra), los sandinistas, ya corrompidos y convertidos en el PRI centroamericano, lo dijo un periodista entonces poco conocido, pero que gracias al zapatismo ganó lectores, aunque, como muchos, olvida hoy lo que les debe.

Los zapatistas le devolvieron a la izquierda mundial las ganas, el coraje para recobrar la utopía. Apenas a unos días del alzamiento armado del EZLN ya una huelga obrera en Italia retomaba el icono de Zapata. Félix Serdán, zapatista y jaramillista histórico, los vio, los reconoció: “son nosotros”, y ahora es el único mando militar honorario fuera de Chiapas. Blanche Petrich entrevistó a comandantes y comandantas indígenas y descubrió asombrada a una elite intelectual indígena.

El mito de Salinas se vino abajo. La cúpula de la clase política se reunió de emergencia (Porfirio Muñoz Ledo se lo contó, al aire, a Ferriz de Con en 2005) y decidieron abrir la vía electoral a los partidos que el PRI tenía a su derecha (PAN) e izquierda (PRD). Fue una medida para tratar de quitarle banderas al EZLN y, al final, una operación de contrainsurgencia, por eso juntos los tres partidos votaron años después (2001) contra los Acuerdos de San Andrés y terminaron avalando, los tres, la ofensiva política, militar, económica y mediática contra los indígenas rebeldes.

La marcha del 12 de enero de 1994, con la que la sociedad civil logró un alto al fuego, aunque a la postre no paró la guerra contrainsurgente, marcó la ruta pacífica que el EZLN ha seguido hasta hoy.

Los zapatistas acudieron a un diálogo con el gobierno, pero, en entrevistas, dijeron que les interesaba dialogar con la sociedad. Y lo han intentado una y otra vez. No aceptaron las limosnas que el Estado (a través de Camacho Solís, el cooptador de izquierdistas del salinismo) les ofreció.

A los zapatistas, no solamente los traicionó Zedillo, los traicionó el Estado mexicano que firmó con ellos los acuerdos; los traicionó la clase política que recién se había ampliado por la reforma electoral, pero pronto se convirtió en la especie de neoporfirismo que es hoy. Los traicionaron intelectuales, periodistas y caricaturistas que se beneficiaron del espacio, el público y el aumento en el tiraje de sus diarios, cuando el EZLN revivió la idea de una izquierda en México. Los traicionaron, dándoles la espalda cuando ya tenían gobiernos estatales, dinero del IFE y candidatos con posibilidades de llegar “a la grande”. Quizás es esa una de las razones por las que hacen tanto énfasis en las calumnias contra el EZLN, porque reconocer la verdad de los hechos sería aceptar que fueron ellos quienes claudicaron y llevaron al poder a personeros del gobierno que decían combatir: salinistas, zedillistas, priistas de vieja cepa que venían de reprimir en 68 y los años 70, políticos responsables de haber cometido y haberse beneficiado del fraude de 1988. Hoy son sus primeros cuadros… A esa clase política claudicante, los zapatistas los escandalizan si callan o si hablan… Tanto el silencio como la voz de los zapatistas les quema… como quema la memoria.

Hoy que algunos jóvenes han recibido su bautizo de fuego en la represión del GDF- PRD para defender a Peña Nieto en diciembre pasado, valdría la pena que se enteraran de cómo jóvenes de su edad recibieron su bautizo de fuego tomando militarmente 5 ciudades de Chiapas, y declarando la guerra al mal gobierno: esa declaración jamás la han retirado, y el ejército y los paramilitares no los han dejado de acosar desde entonces.

Las Juntas de Buen Gobierno, Caracoles y Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas existen en medio de una guerra de contrainsurgencia a las comunidades indígenas que llevan más de 18 años de rebeldía. Antes de su aparición, tenían por lo menos 10 años organizándose en la clandestinidad: no para romper algunos cristales, o para enfrentar a un pelotón de granaderos, sino para llamar al pueblo de México a derrocar al supremo gobierno.

Alguna vez, la periodista Laura Castellanos dijo que la existencia de esas autonomías zapatistas es más subversiva que cualquier hecho de armas de un grupo guerrillero; y tiene razón. Los altermundistas, ocupas, campamentistas, indignados y muchos movimientos en el mundo reconocen que deben mucho al EZLN y a sus comunidades en resistencia. Incluso lo que hicieron militarmente ese 1 de enero es algo que no ha hecho ningún otro grupo armado en México, ni los que se dicen más radicales. En ese momento, los zapatistas invitaron al pueblo mexicano a alzarse: nadie lo hizo. Nadie estaba preparado, nadie quiso. Dijeron: “aprobamos la causa, no el método”.

La falsedad de que los zapatistas son un grupo manipulado por Salinas fue acuñada por el poder para entrar como cuchillo en mantequilla en el México neoporfirista que sigue pensando: “de los indígenas no puede venir nada bueno”. El racismo, el clasismo y el desprecio, afloraron primero en la derecha, sí pero La Jornada también los recibió con un editorial que pedía distinguir entre los pobres indígenas marginados y los agitadores y provocadores violentos y aventureros. La Jornada después se benefició mucho, económica y políticamente, de publicar los comunicados completos, pero inicialmente no entendió la legitimidad del alzamiento. Lo entendieron quienes tenían elementos morales e intelectuales para ello, como Carlos Montemayor.

Después la izquierda perredista ha copiado y reproducido esos mismos “argumentos”. Y la teoría de un complot salinista o priista detrás del EZLN, la esparcieron cuadros perredistas entre sus simpatizantes y votantes, sobre todo desde 2005 y 2006: salinistas y perredistas son los autores, difusores y beneficiarios de la teoría de la conspiración sobre el EZLN. Algunos no se han atrevido a decirlo en primera persona, pero lo han esparcido como la cita a otros, el “se dice”, como Julio Hernández en Astillero. De hecho, hasta ahora no se atreven a confesar su antizapatismo y se refugian en la diferencia entre las bases y el líder: como si las comunidades zapatistas fueran como los acarreados que ellos llevan a sus mítines electoreros.

No hay otro grupo de izquierda en México (ni civil ni armado) que haya construido lo que han hecho los zapatistas: apropiación de territorio, autogobierno, autonomía, un ejército propio, una postura política de alcance mundial, un pensamiento político con el cual se puede discutir incluso teóricamente, y la capacidad para tener ocupado al Estado mexicano (incluida la izquierda electoral) en una intensa contrainsurgencia por 18 años.

Además, y para ir cerrando un recuento provisional, incompleto e insuficiente, los zapatistas han vivido en “la piel del spoiler” como dijo recientemente un colaborador de Desinformémonos[3]: No solamente dijeron por anticipado, en 2005 y 2006, lo que ha pasado con la clase política y el país en estos años: descomposición, claudicaciones, traiciones, criminalidad, sino que lo comenzaron a explicar desde 2001, cuando la Marcha del Color de la Tierra bajó a Vicente Fox del trono ideológico y mediático de “gobierno legítimo” al cual lo subieron los foxizombies de entonces. Los zapatistas son enemigos irreconciliables del PRI y el PAN, si algo le reprochan a la izquierda electorera es aceptar como líderes y candidatos a viejos políticos priistas y hacer alianzas electorales con el PAN. En Chiapas, eso lo conocen y lo han visto de cerca con las oligarquías que representó, con el apoyo del PRD, Juan Sabines.

En una entrevista que dio Marcos para Proceso y Televisa (sí, los zapatistas unieron a Proceso y Televisa en una entrevista transmitida en vivo, la hizo Julio Scherer, no vayan a linchar al pobre viejo ahora que está de moda hacerse el apocalíptico; así como años después unieron a Jaguares y Maná y por primera vez a Televisa y TV Azteca en un concierto para pedir “la paz”; porque sí les preocupa allá arriba el ejército indígena que no ha entregado las armas), decíamos… en esa entrevista, que después Proceso, parcialmente, publicó escrita, Marcos, vocero de los zapatistas, con momentos de protagonismo desaforado, pero con otros más tranquilos como en esa conversación, explicó lo que venía, y ya estaba, la subordinación mediática de los políticos, el despojo, la represión, la militarización, el corrimiento de la frontera de Estados Unidos hacia el sur, para que México sirviera de filtro para los compas de más al sur, la rabia creciente y levantisca de pueblo, el incremento del ánimo subversivo. Julio Scherer confesó su miedo, y Marcos le contestó que solamente en la organización de la rabia popular había una esperanza (cito de memoria, no textual).

No es que los zapatistas (Marcos ha dicho, estos indios que algunos llaman ignorantes y hasta quieren instruirlos, son mis maestros) tengan una bola de cristal donde ven el futuro: lo que pasa es que desde el rincón de hasta abajo donde están y la libertad de no estar comprados por nadie, se atreven a ver, y a decir, lo que otros no quieren o no alcanzan a ver, porque no cuadra con su teoría de “un aterrizaje suave en la democracia” o de un movimiento cuidadosamente administrado “sin romper un solo cristal”.

Hay mucha ignorancia en la lectura que del zapatismo algunos han hecho estos días (cualquiera lee una caricatura, con monitos, pocas letras y puros chismes y referencias a la TV, que los apocalípticos nunca ven), pero también hay mucha mala fe y mala leche de quienes se la pasan profetizando el “cambio verdadero” pero haciendo malabares para pedirle al pueblo que lo aplacen para la siguiente elección. Como dijera, en tono de burla, Carlos Lenkersdorf de los marxistas que piden apoyar un gobierno reformista para abrirle más campo a los revolucionarios: “Sí, queremos la revolución, pero no la queremos ahora”.

Quizás si los zapatistas fueran indígenas de Australia, la India o África, los articulistas de izquierda se enterarían de ellos por documentales y hasta algunos libros, pero su cercanía pisa callos: porque los izquierdistas, a su lado, se ven de un rojo tan pálido, tan amarillo, que parece azul. Algunos periodistas tendrían pudor de escribir sobre ellos sin conocimiento de causa, pero como están en México, no les importa escribir de oídas, atendiendo complacientemente a los rumores que manejan sus compañeros de partido.

Entre los pocos periodistas que han escrito recientemente con conocimiento del tema, mencionamos a Gil Olmos y Laura Castellanos (autora de México armado y Corte de caja), también al difunto Carlos Montemayor (Chiapas, la rebelión indígena en México; La guerrilla recurrente; Violencia de Estado en México, antes y después de 1968), y algunas de quienes han hecho trabajos serios sobre el zapatismo son mujeres: Gloria Muñoz (EZLN: 20 y 10. El fuego y la palabra, y textos en la revista que ella dirige: Desinformémonos[4]), Guiomar Rovira (Luchas muy otras: zapatismo y autonomía en las comunidades indígenas; Mujeres de maíz, Zapatistas sin fronteras; ¡Zapata vive!, La rebelión indígena de Chiapas contada por sus protagonistas).

En síntesis, los zapatistas son mucho más que una chafa caricatura, sea la de Marcos o las de los moneros pejefans.

Si los zapatistas triunfan, se beneficiarán incluso los indígenas que han esquiroleado el movimiento, porque habrá un lugar para ellos en la nación; pero si derrotan a los zapatistas, todo México va a perder, porque los otros segmentos de izquierda radical no tienen el nivel de desarrollo político que tienen estos indios autónomos, rebeldes y deslenguados. Por otra parte, el liberalismo sigue siendo el horizonte no superado de la izquierda “mayoritaria”, y no hay lugar para los indígenas ni para la diversidad en ese México: la represión del 1 de diciembre es su verdadero rostro, su república, su democracia, su progresismo.

[1]
Laura Castellanos, EZLN: Lecciones olvidadas, http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2013/01/62550.php
[2] Jorge Gil Olmos, La nueva generación del EZLN, http://www.proceso.com.mx/?p=330167
[3] Ángel Luis Lara, Clinamen, spoiler y el inconsciente zapatista, http://desinformemonos.org/2013/01/clinamen-spoiler-y-el-inconsciente-zapatista/
[4] Desinformémonos, revista virtual semanal, sale los lunes, http://desinformemonos.org

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Zapatistas son una alternativa de buen gobierno: Solalinde

Alejandro Solalinde aplaudió la lucha de los indígenas chiapanecos y reconoció la admiración que les profesa, en especial al líder moral del EZLN.

Redacción SDPnoticias.com

Foto: Mario Marlo
México, D.F.- Alejandro Solalinde, sacerdote y coordinador de la casa de migrantes “Hermanos en el Camino” en Ixtepec, Oaxaca, reconoció la lucha de los pueblos originarios en México, en especial a aquellos que conforman al Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Durante una denuncia contra policías y prestadores de servicios por agresiones contra migrantes centroamericanos en tres municipios de Chiapas, el sacerdote habló sobre el EZLN, la manifestación del 21 de diciembre y los últimos comunicados firmados por el Subcomandante Marcos.

"Los zapatistas son una alternativa de buen gobierno. Son el ejemplo de que sí se puede gobernar desde abajo. Los hermanos zapatistas son los mejores, porque ellos respetan la tierra y no permiten su enajenación. Son personas con convicción, disciplina y conciencia”, dijo Solalinde.

El católico reconoció la gran admiración que les profesa, sobre todo al líder moral, el Subcomandante Insurgente Marcos, al grado de llamarlo “profeta”.

“El subcomandante Marcos es un hombre claro y verdadero. Lo admiro mucho, para mí es un profeta, aunque muchos no les agrade oírlo. No lo conozco personalmente, pero sí conozco el trabajo que hace. Mi solidaridad y respeto hacia ellos”, espetó el sacerdote y defensor de los derechos humanos de los migrantes.

Con información de Radiofórmula


Las últimas 10 denuncias de hostigamiento contra los zapatistas
En su comunicado titulado 'Apagando el fuego con gasolina', Marcos indicó que se han pronunciado a través de quejas de las Juntas del Buen Gobierno, pero que no fueron atendidas.

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16/1/13

Anonymous 'hackea' la página web de Sedena y coloca un video con mensaje

El grupo de hackers Anonymous se adjudica el ataque y anuncia que hará pública información que extrajo del servidor de la Secretaría de la Defensa Nacional.

Cambió la página de inicio de la dependencia y publicó un mensaje en donde asegura que su lucha es por el hambre, por el saber y contra el mal gobierno.

El colectivo de hacktivistas Anonymous en México regresó a escena este año con un ataque a la Secretaría de Defensa Nacional por conducto de un grupo de hackers denominados “MexicanH Team”.

Al cambiar la página principal de la Sedena y colocar un mensaje en el que recuerdan su presencia al público, los hackitivistas realizaron su primer “Deface” (término utilizado para denominar el cambio de apariencia de una página web) impactante en este año y en el que adelantan nuevas acciones.

Los hacktivistas divulgaron el mensaje de la Operación Manifiesto Zapatista-Anonymous:

Al pueblo de México: A los pueblos y gobiernos del mundo:

“Hermanos: Nosotros nacimos de la noche. En ella vivimos. Moriremos en ella, pero la luz será mañana para los más, para todos aquellos que hoy lloran la noche, para quienes se niega el día para quienes es regalo la muerte, para quienes está prohibida la vida.

Para todos la luz. Para todos todo. Para nosotros el dolor y la angustia, para nosotros la alegre rebeldía, para nosotros el futuro negado, para nosotros la dignidad insurrecta. Para nosotros nada.Nuestra lucha es por hacernos escuchar, y el mal gobierno grita soberbia y tapa con cañones sus oídos.

Nuestra lucha es por el hambre, y el mal gobierno regala plomo y papel a los estómagos de nuestros hijos. Nuestra lucha es por un techo digno, y el mal gobierno destruye nuestra casa y nuestra historia.

Nuestra lucha es por el saber, y el mal gobierno reparte ignorancia y desprecio. Nuestra lucha es por la tierra, y el mal gobierno ofrece cementerios. Nuestra lucha es por la vida, y el mal gobierno oferta muerte como futuro.

Nuestra lucha es por el respeto a nuestro derecho a gobernar y gobernarnos, y el mal gobierno impone a los más la ley de los menos. Nuestra lucha es por la libertad para el pensamiento y el caminar, y el mal gobierno pone cárceles y tumbas.

Nuestra lucha es por la justicia, y el mal gobierno se llena de criminales y asesinos. Nuestra lucha es por la historia, y el mal gobierno propone olvido. Nuestra lucha es por la paz, y el mal gobierno anuncia guerra y destrucción.

Demostremos al mundo que somos uno, que somos todo.

Hermanos y hermanas de México alcemos la voz, por un México libre de corrupción, libre de la delincuencia. Techo, tierra, trabajo, pan, salud, educación, independencia, democracia, libertad, justicia y paz.

Somos Anonymous. Somos legión. No perdonamos. No olvidamos. ¡Espérenos! - Bienvenidos a Anonymous México 2013”.


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Más información:


Hackea Anonymous página de la Sedena; divulgarán su contenido.
El colectivo de hacktivistas Anonymous sustituyó la página de la Secretaría de la Defensa Nacional con un manifiesto pro-zapatista.
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Al filo de las 18:15 el colectivo de hackers logró inhabilitar la página web de la Secretaría de la Defensa Nacional
El colectivo Anonymous logró hackear la página de la Secretaria de la Defensa Nacional (Sedena) y robar información de su servidor, informó el grupo a través de una de sus cuentas en la red social Twitter.

El portal permaneció fuera de línea al menos por espacio de una hora, y en este momento sigue presentando problemas para acceder a sus contenidos.

Al intentar ingresar al sitio www.sedena.gob.mx se puede leer el mensaje que se adjudica Anonymous México, en el que se toman extractos de un mensaje del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que después hizo canción un grupo musical.

El sitio web de la Secretaría de Marina también se muestra intermitente luego de que Anonymous anunciara que de igual forma sería atacado.

En Twitter, el grupo de hackers Anonymous Hispano se adjudicó directamente los ataques y amagó con hacer público toda la información que lograron extraer del sitio web de las Fuerzas Armadas.

"Se ha tomado todo el contenido del servidor de @SEDENAmx y pronto se divulgará su contenido", escribió en su cuenta @anonopshispano.

El grupo afima además que "seguirán las sorpresas" y hace una referencia a la Secretaría de Seguridad Pública y agregó que había atacado con éxito el portal del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), pero el portal sigue habilitado.

Ante los hechos se buscó la posición de la Sedena, pero en la Dirección General de Comunicación Social se indicó que ningún funcionario podía por el momento atender a los medios, y que el teniente Iván Ramos, encargado del área, estaba en una reunión importante.

Esta no es la primera ocasión en que el sitio de Internet de la Sedena es vulnerado por esta organización, pues ya lo había hecho el 15 de septiembre de 2011, durante lo que calificó la Operación Independencia. 
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EZLN: Las lecciones ignoradas

Laura Castellanos
El Universal 16/01/2013

Efectivamente, como el Subcomandante Insurgente Marcos lo dijo: los zapatistas han estado siempre ahí, nunca se han ido.

Sin embargo, tras su reaparición pública el 21 de diciembre del 2012, los partidos y la clase política muestran un entusiasmo inusitado por defender los derechos indígenas y apoyar los Acuerdos de San Andrés Larráinzar que rechazaron rechazaron en 2001. Hipócritas: El Partido de la Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de Acción Nacional (PAN), y el Partido de la Revolución Democrática (PRD), en contubernio, cometieron traición de Estado y les dieron la espalda.

Y no sólo ellos. También la izquierda les dio la espalda: la institucional, la partidista y gran parte de intelectuales y el movimiento amplio de izquierdas.

Resultó sorprendente que a una semana de la marcha del 21 de diciembre, la perredista Dolores Padierna presentara un punto de acuerdo en el pleno del Senado para que el Estado Mexicano cumpla con los Acuerdos de San Andrés y que fuera aprobado por unanimidad.

Después, también en unanimidad partidista, la Comisión Permanente exhortó la reactivación a la reactivación de la Comisión de la Concordia y Pacificación (Cocopa). Y ahora, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, anuncia que en lugar de esta instancia se crea la Comisión con los Pueblos Indígenas en México.

No es de extrañar entonces que Enrique peña Nieto, en una jugada de legitimación política, dé su visto bueno a los Acuerdos de San Andrés.

Estamos pues frente a un coro de simulaciones.

En 2001, como dije, los partidos políticos rechazaron la aprobación de los Acuerdos discutidos durante siete años. A partir de 2006, cuando el EZLN criticó lo mismo a los candidatos presidenciales del PRI y del PAN que a Andrés Manuel López Obrador, el movimiento amplio de izquierdas dejó solas a las comunidades zapatistas.

Solas enfrentaron una mayor militarización, el despojo de sus territorios y aumento de agresiones no sólo de paramilitares sino de militantes del PRI, PAN, PRD y el abanico partidista de izquierda.

Sin embrago, la poblaciones zapatistas han resistido los ataques de forma pacífica y no han sucumbido al bombardeo de programas sociales federales y estatales que buscan cooptarlos y dividirlos. No sólo resisten, consolidan la única experiencia de autogobierno real que en 2007 involucraba cinco regiones, llamadas por ellos caracoles, en donde habitan alrededor de 40 mil indígenas.

Ese gobierno es una lección excepcional para México, porque en plena crisis institucional, del sistema de partidos y la representación popular, nos muestran una forma distinta de ejercer el poder y de impartir justicia de forma horizontal, rotativa, incluyente y sin corrupción.

La izquierda electoral lucha porque la repartición del pastel capitalista sea más equitativa. El mensaje zapatista de fondo es que ese pastel está podrido y la sociedad civil debe preparar uno nuevo con su propia receta. Y eso es lo que han hecho las comunidades rebeldes a pesar de estar bajo una estrategia contrainsurgente.

Tuve la oportunidad de conocer dicha experiencia autonómica y de entrevistar al Subcomandante Marcos a fines de 2007 con motivo de un reportaje para la revista Gato Pardo que luego se convirtió en el libro Corte de Caja.

Constaté que el autogobierno zapatista es el ejercicio político y de cambio cultural más radical del país al romper con todos los niveles de gobierno y los partidos para depositar el poder en colectivos, llamadas Juntas de Buen Gobierno, donde están incluidos mujeres y jóvenes.

Corroboré cómo sin presupuesto gubernamental ni iniciativa privada han erigido clínicas de salud, escuelas y proyectos productivos donde no había nada.

Sí, es verdad, tiene fallas. Los resultados son distintos en cada Caracol y hay procedimientos que obstaculizan en parte la vida interna de cada Junta de Buen Gobierno. Pero esto se vive como aprendizaje a superar y las decisiones se socializan.

Cuando entrevisté a Marcos, él acababa de regresar del norte del país en el recorrido d ella Otra Campaña hizo para tender puentes con otras comunidades indígenas y colectivos en lucha ciudadana.

En la que hoy es la última entrevista por él concedida, me dijo que el EZLN buscaría trabajar de forma organizada y articulada o el EZLN, por su cuenta, impulsaría ese programa nacional de lucha ajeno a los partidos políticos.

No obstante el zapatismo se replegó de 2008 a 2012. En varias ocasiones intenté sin éxito entrar de nuevo a sus comunidades pero estaban cerradas. No era extraño. Sus repliegues tienen sus razones. Así sucedió tras el rechazo legislativo de los Acuerdos de san Andrés en 2001. Dos años cerraron sus puertas y se abrieron de nuevo en 2003, tras la creación de los Caracoles.

Ignoro los motivos del repliegue reciente. Quizás se debió a que esa indefinición de por donde seguir se extendió más de lo que pensaba, quizá sobrevino el desgaste, quizá vivieron una crisis interna por la estrategia contrainsurgente, la crisis económica y la ruptura con las izquierdas. No lo se.

Pero ahora, cuando muchos daban a la organización por fenecida, reapareció en la escena política haciendo ostensible una militancia nutrida, su cierre de filas y que de nuevo tiende puentes hacia fuera.

La marcha del 21 de diciembre también sirvió para presentar en sociedad a su nueva generación. Esa juventud indígena, contemporánea a la del movimiento #Yo soy 132, nació en el contexto del levantamiento del EZLN y en los años posteriores a la consolidación del autogobierno. Sin duda, esta es su principal fuerza y su armamento es la dignidad y congruencia aprendidas de sus padres y abuelos.

Esa juventud indígena sale hoy a la luz y demanda que los Acuerdos de San Andrés sean una realidad.

No olvidemos que de fondo los Acuerdos exigen el cumplimiento del artículo segundo constitucional sobre derechos territoriales, de información y consulta de los pueblos indígenas recogidos en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y que las etnias del país no son las mismas que antes del 1994, pues la insurrección zapatista marcó el proceso ascendente de defensa territorial y autonómica en poblaciones indígenas y rurales en México.

Quizá este proceso sea la principal semilla brotada fuera del EZLN. Se debió a que comunidades indígenas y rurales comenzaron a sufrir despojo de sus territorios por mega proyectos hidroeléctricos, mineros, eólicos, turísticos , inmobiliarios, carreteros.

Si bien este despojo ya era histórico, la embestida se hizo mayor por las reformas constitucionales impulsadas por Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, las facilidades fiscales, legales de los gobiernos panistas, la corrupción de los gobiernos locales y la voracidad de las multinacionales.

La antropóloga María Fernanda Paz registra que durante el sexenio de felipe calderón los conflictos comunitarios por la defensa del territorio se elevaron a 125 en 22 estados de la República.

La batalla comunitaria se ha dado de forma desigual, recurriendo a la movilización y la defensa jurídica con todos los agravantes en contra: falta de dinero y asesoría legal capacitada, instituciones corruptas, violencia.

Sin duda, la implementación de los Acuerdos de san Andrés daría certeza jurídica a esas luchas y a los diversos procesos autonómicos que por razones de seguridad o justicia, autogestión interna, protección de recursos naturales o usos de monedas alternativas se multiplique en el país.

Peña Nieto, como se dice, ahora tiene el balón de su lado. También a la oligarquía, que por supuesto, no permitirá que sus intereses sean tocados.

Estamos pues ante un momento crucial del movimiento zapatista y de las etnias de México. Todos, gobiernos, partidos políticos, el movimiento amplio de izquierdas, y la sociedad civil, tenemos responsabilidad para que se materialicen los Acuerdos de san Andrés en su beneficio.

Independientemente del curso de los Acuerdos, la realidad zapatista está ante nosotros. Trascendamos las simpatías y antipatías que despierta el vocero y jefe militar de la organización. Marcos no es las comunidades zapatistas. Dejemos de lado la visión clasista, racista y sexista y miremos de frente a las mujeres y hombres tzeltales, tzotziles, tojolabales, choles, mames rebeldes. Salvaguardemos su experiencia de autogobierno y aprendamos de ellos las lecciones que tanto tiempo hemos ignorado. 

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15/1/13

El tabú de la legitimidad


Babel
El tabú de la legitimidad
Javier Hernández Alpízar

Una vez los perredistas me dieron un volante, resentidísimo, contra el pueblo que no votó por ellos. Eran las elecciones intermedias después de una presidencial (la de 1988). Anunciaban, a manera de venganza, los miles de males que el gobierno priista perpetraría contra los ingratos que no votaron por sus únicos redentores posibles. Ese clima se vive hoy: como si el hecho de que gane el PRI justificara sus tropelías; las urnas como abracadabra del bien y el mal. La respuesta fascistoide criminalizante de las víctimas: “se lo merecen”.

Dos análisis leninistas de la coyuntura que atravesamos están planteando pistas para que la discusión retome el rumbo y la izquierda no se hunda en su autismo: “La izquierda soy yo”.

Uno es el que está planteando, en Rebelión, Ramón I. Centeno, con dos artículos de títulos provocadores, una buena elección porque en medio de la escasa lectura a que nos está acostumbrando la internet, a veces solamente una provocación hace que un lector llegue al final del texto: “El mito de la imposición o “ya estuvo compa”[1] y “Peña Nieto es nuestro Presidente”[2]. Su tema es: No hubo “imposición”, solamente “las trampas de la fe” (parafraseando a  Octavio Paz) en la vía electoral: Medios inclinados a un bando, como en casi todas partes; corrupción de votantes, como en casi todas partes; y la falta de una alternativa que hiciera a los electores rebelarse en serio, como en muchos países.

En el segundo texto mencionado, dice: “En las democracias liberales actuales, el poder político se constituye mediante elecciones que legitiman al Presidente, Parlamento, etc. Una vez que el poder se ha constituido, este comienza a ejercerse por el gobierno que ha sido bendecido por el voto mayoritario. En consecuencia, hoy solemos creer que si un poder ha sido ‘democráticamente’ electo, son legítimas sus acciones de gobierno.”

De ahí retomo algo más que la idea de un título provocador: Un tabú que hay que demoler, transgredir y superar: el de la legitimidad. La clave está en una de las reacciones que tuvieron los provocadores artículos citados, que el propio Centeno retoma como un “le diste al clavo”: “incluso si las elecciones hubieran sido impecables, le opondríamos la misma beligerancia a Peña Nieto.” Exacto: esa es la actitud, nos oponemos a la opresión, pase por las urnas de panzazo o no. Por ejemplo: Dicen los mistagogos de la “transición a la democracia” que las elecciones que ganaron Ernesto Zedillo y Vicente Fox fueron limpias: ¿hace eso legítimas las tropelías que cometieron (Acteal entre ellas)? El gobierno  perredista del DF ha ganado sus elecciones, ¿legitima eso la represión?

Otro texto de raíz analítica leninista nos ayuda a plantear el fondo del asunto: Job Hernández dice en su ensayo breve, “Para una caracterización del Estado en México hoy”, publicado en Zapateando y Kaos en la Red: “No se trata del fascismo ni de la derecha: se trata de la democracia. Esta es la democracia de los capitalistas, esta es la “República parlamentaria”. No es una anomalía: es la normalidad capitalista. Y éste es el resultado final del Régimen surgido de la Revolución Mexicana, dada la derrota histórica de la guerra campesina.”[3]

Estos planteamientos pueden ayudar a superar la autovictimización de los votantes de la izquierda parlamentaria y el reduccionismo de las protestas a lo #YoSoy132: no porque las movilizaciones y la protesta no sean legítimas, sino porque si no entendemos las causas de las derrotas y seguimos mistificando y fetichizando a las urnas y los líderes mesiánicos (con sus teorías del complot promovidas desde espacios de reacción visceral como “El blog de izquierda”), la lucha seguirá siendo como una canción de Shakira, “bruta, ciega, sordomuda”.

La izquierda está llegando al autismo por la vía de la autocomplacencia y la cacería de brujas que “no han estado en la lucha” por la democracia. Si no se diagnostica bien a qué nos enfrentamos, nos pasará como con la consigna oaxaqueña de “Ulises ya cayó”… la represión ganará y Babilonia no caerá.

Olvidamos, en medio de consignas- mantra- jaculatorias como “espurio” y “no es mi presidente”, que tener un gobierno no es como creer o no creer en una religión, irle o no a un club deportivo o comprar o no sopa Soriana… Todos los presidentes: Peña, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas, etcétera, nos han gobernado y nos han recetado lo que el capitalismo manda: su poder no viene solo de las urnas, sino de todo el andamiaje del Estado pos revolucionario: ejército, leyes, policía, medios, burocracia, dinero, crimen, etcétera.

Olvidamos, en la inmediatez de cada coyuntura electoral, que en la revolución fueron derrotados los sectores de izquierda: magonistas, zapatistas y villistas. Que quienes ganaron y dieron nacimiento al PRI fueron la contrarrevolución, la contrainsurgencia, los asesinos de Zapata y Villa. (Por eso ser o haber sido priista no es inocente, no es un pecado venial que se borra con una repintada.) La revolución no se quedó en pausa, como equivocadamente pensó Adolfo Gilly  (La revolución interrumpida), sino que se completó con el triunfo burgués y se consolidó como revolución democrático burguesa. Actualmente, toda la lucha electoral se da en ese estrecho marco, conservador de por sí: entre las paredes de la “democracia burguesa”. Las consignas: “democracia ya, patria para todos”, “nueva república”, y los nombres de instituciones: “Revolución Democrática”, “Convergencia por la Democracia” y “Regeneración Nacional”, están inscritos en el estrecho marco de la democracia burguesa y el de la utopía de supermercado: “capitalismo con rostro humano”. No enfrentan la crisis del Estado mexicano ni la del capitalismo (ni ninguna otra) sino para proponerse la “normalidad democrática” burguesa.

Son la reedición de las políticas de Lombardo Toledano que dieron origen a ridículos como que el Partido Popular Socialista tuviera siempre el mismo candidato que el PRI. A lo más nos dan una alternativa de otro… priista. Y han encontrado en Carlos Slim (el empresario más austero que ha conocido AMLO, ¿más que Ahumada?) a su “burguesía nacionalista”. No pueden ni quieren impulsar la autonomía de los oprimidos para rebelarse, por eso les estorban los movimientos sociales, las autonomías indias, las protestas juveniles y los movimientos de víctimas que no controlen, y deliberadamente los sabotean (con libelos calumniosos, como los de Julio Hernández, Almeyra, Rodríguez Araujo, Jaime Avilés, los nefastos caricaturistas y el Blog de Izquierda).

Desprecian a toda izquierda que no les rinda pleitesía como una “minoría”, olvidando que tener la razón no es monopolio de las mayorías: ¿tuvieron la razón las mayorías que según el IFE votaron por Zedillo y por Fox? El valor de la democracia no nace de que las mayorías sean infalibles: nace (si es democracia radical) de su capacidad para cuestionar la desigualdad y la injusticia, pero eso no lo tiene la democracia burguesa, puramente procedimental, electorera y en un marco mediático e institucional conservador. Por eso, ante las encuestas electorales, todos se corren a la derecha pretextando buscar el centro. Los críticos de la izquierda no electorera dicen que “los extremos se tocan”, pero se olvidan que, en el centro, izquierda y derecha se casan, intercambian fluidos y tienen  descendencia: alimentan el mito de la legitimidad.

Quería hacer una broma sobre la izquierda genéticamente modificada, llena de genes priistas; pero el chiste se basa en otro olvido: no hay transgenes, porque practican la endogamia, y como en el caso de las clases nobles, monárquicas y dinásticas, terminan con hemofilia, ya que sus heridas no cicatrizan, sangran por siempre; y sus seguidores ven esos estigmas como milagro autentificador: mesías legítimo habemus.

Ante esas masas mesmerizadas por el mito de la legitimidad honesta y valiente, son vitales las “minorías” herejes que nos recuerdan que el rey va desnudo. En algo sí se parece el tema a los transgénicos, en la izquierda parlamentaria y su tendencia al monocultivo: “no hay otra izquierda solo nosotros; no hay otra vía pacífica, solo las urnas; no hay más ruta que la nuestra”. Exterminan (o eso intentan) la diversidad, en aras del pensamiento único (estalinismo con guantes rosas) y la unidimensionalidad de su política.

Ante esa pobreza política e ideológica, se necesita toda la diversidad de la izquierda que no se ha uncido a la democracia burguesa como horizonte y el liberalismo como destino. Esa diversidad es muy importante para no sucumbir al monocultivo de las urnas. Si la opresión no ha podido acabar con la izquierda es por su diversidad, y por ello los herejes son lo más vital: no solamente los zapatistas, más amigos de la verdad que de la popularidad fácil y vacunados contra el conformismo normalizador. Pero no solamente ellos, están también otras resistencias de izquierda, las cuales existen aunque no las “rediman” los articulistas de la izquierda monocultivada, y la gran cantidad de gente que no ha votado, o ha votado por quien sea, porque no encuentra opción; gente demonizada y despreciada por los sacerdotes del culto único.

Como señala acertadamente Ramón I Centeno, retomando a Lenin: “nunca habrá una crisis final del capitalismo a menos que haya una alternativa. Y pienso que es absolutamente verdad.”[4] Ahora hay crisis (más de una) y es hora de voltear hacia las alternativas históricas, las opciones futuribles. El zapatismo, es una de ellas.

[1]
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=160227

14/1/13

Caricaturas y algunas preguntas al articulista de la izquierda única, apostólica y romana

Babel
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Caricaturas y algunas preguntas al articulista de la izquierda única, apostólica y romana
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Javier Hernández Alpízar
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Dos de los próceres visibles de la izquierda única,
apostólica y no hay de otra…
La reincidencia de Marcos en el caricaturismo me hizo recordar la falta de nuevos caricaturistas en México. Hay algunos caricaturistas cuyo trabajo se disfruta (les hemos visto trabajos muy buenos a Rapé y a Patricio), pero dos o tres golondrinas no hacen verano. Al parecer, el gremio es muy cerrado y los caricaturistas jóvenes tienen que esperar a que la momiza estire la pata para ocupar un lugar en un medio convencional. Lo que prevalece son los moneros que vieron sus mejores años en los noventa, cuando eran de oposición y antes de convertirse en los mercenarios de las alianzas electoreras “progres” cada vez más retrógradas. Recientemente los compañeros de Proyecto Ambulante preguntaban por ideas para incorporar en sus medios libres: una oleada de nueva tinta en el caricaturismo sería útil. De alguna manera, la caricatura de Marcos al menos mostró que sus críticos carecen de sentido del humor. Sin embargo, lo suyo es escribir, no dibujar. Así que esperamos nuevas plumas en el cartón de humorismo político.

Algunas preguntas a Guillermo Almeyra y “las decenas de millones que (según él) por años han combatido y combaten batallas en las que el EZLN y la otra campaña (OC) no siempre estuvieron ni están.” Guillermo Almeyra escribe que: “El principal aislamiento que el EZLN debe y puede superar es el que resultó de sus carencias políticas e ideológicas. En él existe aún gente que piensa, es seria y desea construir alianzas para concretar sus objetivos.” Niega la participación de integrantes del PRD y luego de las redes de AMLO en la contrainsurgencia paramilitar en Chiapas, pero lo hace solamente con su dicho: “la tontería calumniosa de que AMLO preparó ataques militares contra las bases zapatistas, con toda seguridad no sólo no participaron en esos y otros ataques contra ellas”.[1]

La participación de la izquierda electoral en la contrainsurgencia, tanto en Chiapas (con su gobierno estatal y sus legisladores federales) como en otros estados: Atenco, Estado de México, y Oaxaca, Guerrero y Michoacán, así como el DF, es un asunto que Almeyra elude. Incluso sin recurrir a fuentes más amplias, bastaría con que leyera La Jornada y buscara con cuidado: los gobernantes del PRD (y Convergencia y el PT) han participado del lado represor en Chiapas y los demás estados mencionados. La tontería de negarlo es da la autoría de Guillermo Almeyra. Siempre tienen el estratagema de decir “son los chuchos”, pero en el caso de la contrainsurgencia de Juan Sabines en Chiapas no fueron avalados por los votos de los chuchos sino los de AMLO y su alianza electoral. Incluso hubo una carta pública de Concepción Villafuerte advirtiendo a AMLO del peligro de apoyar a Sabines y de todas maneras, AMLO lo apoyó y el PRD lo reinvidicaba como uno de sus gobiernos progresistas.

En la violencia de Estado del 1 de diciembre, ¿cómo se explican que el GDF, bajo el gobierno de Ebrard, uno de los políticos que AMLO hizo crecer dentro de su corriente, fuera el brazo represor de Peña Nieto? ¿Cómo se explican la represión a la Otra Campaña, los anarquistas (Nacho del Valle fue encapsulado por policías en el DF en una protesta que exigía la liberación de un joven anarquista preso) de Copala, del plantón de la APPO? ¿Será coincidencia con el estilo del PRI- AN o se trata del esquema “legítimo” de Rudolph Giulianni, pagado por AMLO para que llevara al GDF la Tolerancia Cero?

Almeyra ha escrito: “El apoyo de millones o de cientos de miles de personas y la capacidad de movilización de fuerzas no bastan por sí mismos. El problema es para qué se moviliza y con cuáles objetivos. AMLO movió millones de personas en 2006 y hasta 2012, y organiza ahora también millones, pero no para la lucha capaz de imponer un cambio social.”[2] Aunque es su artículo inmediatamente anterior, Almeyra parece haberlo olvidado, porque resulta que precisamente ese movimiento electoral es el único aliado posible para el EZLN.

Olvida que pese a ser millones, y a haber ganado con sus votos dos veces la presidencia (o al menos en 2006, ya que en 2012 no han asumido que ganaron, sino que perdieron con trampa y en los hechos han dejado pasar a Peña Nieto, aunque nada de eso parece inquietar a Almeyra), los triunfos que han tenido con su movilización son llevar al poder a Ebrard y Mancera, a Sabines, Graco Ramírez y Arturo Núñez: ¿dónde están la reflexión, la lucidez y las grandes virtudes ideológicas y políticas (de las que la dirigencia zapatista carece, según Almeyra) que permiten entender que Manuel Bartlett sea ahora uno de los suyos? ¿Dónde la inteligencia y la sapiencia política que hace del gobierno de Arturo Núñez el refugio de Morena en Tabasco (lo dijo Julio Hernández, Astillero), ahora que hipócritamente tratan de negar su vínculo con el represor GDF?

Es sintomática la soberbia de Almeyra al descalificar a la dirigencia zapatista y asumir que el movimiento electoral que él tiene como referente único es la izquierda a la que los zapatistas y la Otra Campaña deben aliarse. Almeyra y el movimiento del cual él cree ser uno de sus gurúes ni siquiera han evaluado seriamente si la vía electoral en México sigue sirviendo de algo después de las experiencias de 1988, 2006 y 2012. Claro, para los líderes no importa: pueden adoptar a los autores de los fraudes y la represión (incluso contra las vidas de sus propias bases) como sus candidatos, gobernantes y refugios electorales del mañana. Lo que sus intelectuales orgánicos no son capaces de preguntarse es: ¿sigue abierto ese camino? ¿Aceptarán que les reconozcan triunfos cuando el poder quiera y cuando no, pues no? ¿Aceptarán seguir participando en elecciones que simulan una democracia que en México no existe? ¿O la que hay es la democracia realmente existente: funcional al capitalismo o nada?

Ni siquiera se cuestiona Almeyra, a luz de su idea sobre el movimiento de AMLO, ¿por qué está alguien obligado sumarse a un movimiento que no promoverá un verdadero cambio, sólo para no “aislarse” de ellos? ¿De verdad creen que no existen más izquierdas en México que la suya? Aquí la falta de visión política me parece que comienza a dibujarse en otro lado: el de quien nos pide que pasemos al apoyo electoral de los Bartletts y Arturos Núñez como única “salida a nuestra soledad…”

Son cada vez más las organizaciones, comunidades indígenas y campesinas y los colectivos que se van negando a ser la carne de cañón electoral de una izquierda que con frecuencia se alía a la derecha para aprobar medidas contra el pueblo, para reprimir, privatizar, concentrar la riqueza y dar nuevo aliento a los cuadros gastados del PRI. A estas izquierdas no electoreras, Almeyra las desprecia, como lo hace con la dirigencia zapatista. Ese desprecio nos da la medida moral del articulista de La Jornada. Porque resistencias de verdad en México y en el mundo saben que los zapatistas son mucho más que meras víctimas del radicalismo: los zapatistas son un referente de construcción de una alternativa política.

Sin embargo, como dice un articulista de Desinformémonos: “aquellos que se muestran incapaces de despojarse del determinismo de la certeza se empeñan en no entenderlos.”[3] Con el movimiento electoral hay una certeza, seguirán siendo muchos, a veces ganarán y otras les harán fraude y se replegarán, pero su modelo político no dejará de ser el nacionalismo revolucionario del PRI en los setenta. Almeyra puede seguir dándoles su “apoyo crítico” y atribuir sus deshonestidades, traiciones e inconsecuencias a “los chuchos”. Siempre tendrán un Juanito para demonizar su imagen en el espejo.

[1] Almeyra, De nuevo sobre el EZLN y las necesidades políticas http://www.jornada.unam.mx/2013/01/13/opinion/018a1pol
[3] Ángel Luis Lara, Clinamen, spoiler y el inconsciente zapatista, http://desinformemonos.org/2013/01/clinamen-spoiler-y-el-inconsciente-zapatista

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Se reactiva flujo masivo de migrantes

Anualmente, un promedio de un millón 700 mil personas cruzan la frontera sur del territorio nacional

VIAJE. Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua,
principales países de los que parten los sin papeles 

(Foto: CORRESPONSALÍA EL UNIVERSAL )
El Universal 13/01/2013

JUCHITÁN. Más de mil 500 migrantes centroamericanos montados sobre por lo menos 30 vagones del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec (FIT) llegaron a Ciudad Ixtepec, en Oaxaca, este fin de semana.

Con ésto se reactivó el flujo de indocumentados por el territorio nacional, después de la época vacacional.

Como se tenía previsto, los centroamericanos se concentraron en Arriaga, Chiapas, para luego partir en tren rumbo a Oaxaca.

Al pie del tren se estableció un módulo el Grupo Beta de Instituto Nacional de Migración (INM) para brindar agua, comida y medicamentos a quienes lo solicitaban.

Se anunció que los migrantes centroamericanos estarán en Ciudad Ixtepec hasta que parta La Bestia hacia Medias Aguas, Veracruz.

Alrededor de 10% de los indocumentados se refugió en la casa del migrante “Hermanos en el Camino”, que dirige el padre Alejandro Solalinde, y en el patio de maniobras del ferrocarril, pero la mayoría fue movilizada por polleros.

En noviembre pasado se dio un flujo masivo de migrantes hacia Oaxaca, una semana después de que el tren se descarrilara y estuviera varado en Arriaga.

Es importante señalar que en los primeros días del año, el padre Solalinde Guerra denunció que las agresiones hacia los migrantes se activaron nuevamente este año en Chiapas.

De acuerdo con un documento del Estado mexicano, fechado el 16 de julio de 2010, titulado “Informe del Estado mexicano sobre secuestro, extorsión y otros delitos cometidos contra personas migrantes en tránsito por territorio mexicano”, el flujo ilegal más grande de centroamericanos es de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, con 95%, en menor medida se encuentran las migraciones procedentes del Caribe (Cuba), región andina (Ecuador) y algunos países extra-continentales (China e India).

Anualmente, un promedio de un millón 700 mil personas cruzan la frontera sur del territorio nacional. 

Información relacionada:

Solalinde denuncia nuevas agresiones contra migrantes
03/01/2013
Video Piden cesar la criminalización de los migrantes
Cobertura La ruta del migrante

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Exigen responsabilidades en contra de los actores de las lesiones a Carlos Sánchez Martínez y el cese del hostigamiento

Carlos Sánchez cordinador de la radio comunitaria totopo de juchitan oax. Y activista del movimiento autonomo de mototaxistas 4 de noviembre fue brutalmente golpeado por grupos de choque comandado por lideres coceistas los mismos q hacedian alos poblados q estan poniendo resistencia al proyecyo eolico en nuestra region se pide solidaridad y se comboca a una marcha en contra de todos esas personas q aprobechan el poder q el pueblo les da para cometer los actos mas crueles encontra del mismo pueblo este domingo 13 de enero alas 9:00am en las instalaciones de radio totopo uvicada en av. Insurgentes y ferrocarril.
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Radio Comunitaria Totopo, Centro Cultural y de Comunicación Comunitaria-Binni Guuze Benda, 12 de enero 2013, Juchitán, Oaxaca, México

A la opinión pública
A la asamblea de los pueblos del istmo de Tehuantepec en Defensa de la Tierra y el Territorio
A los medos de comunicación comunitaria

Carlos Sánchez Martínez, integrante del Espacio de Comunicación del Istmo, cofundador y coordinador de Radio comunitaria Totopo en Juchitán, Oaxaca, fue agredido físicamente el 11 de enero de 2013, las 9:30 a.m., en la calle Cuauhtémoc, esquina Saúl Martínez en la 8º. Sección Cheguigo de Juchitán, por Agustín Valdivieso integrante del Movimiento Social Indígena (MOSI) encabezado por Gloria Sánchez López (Ex diputada por la COCEI-PRD y esposa del agresor), también por integrantes del Movimiento Autónomo Indígena Zapoteca (MAIZ) dirigido por Alberto Reyna Figueroa dirigente de la COCEI (ex-presidente mpal. de Juchitán 2004-2007).

Por ello exigimos se finquen las responsabilidades en contra de los actores materiales e intelectuales de las lesiones sufridas por nuestro compañero Carlos Sánchez Martínez y cesen el hostigamiento, amenazas e intimidación en contra de los integrantes de la asamblea de moto taxistas independiente de Juchitán.

Enviamos el presente comunicado para estar pendientes de las agresiones que puedan sufrir en su persona sus bienes o su familia, por parte de quienes dirigen, asesoran e integran las agrupaciones de mototaxis Movimiento Autónomo Indígena Zapoteca (MAIZ) y Movimiento Social Indígena (MOSI).

FIRMAN

Radio Comunitaria las Voces del pueblo
Vientos de Liberación del Istmo
Frente del Istmo contra la Imposición neoliberal
Yo Soy 132 Istmo
Trasnational Performing Arts Company

Fuente: Zapateando

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Desinformémonos 75

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La fiebre del oro en México
ADAZAHIRA CHÁVEZ

Los Acuerdos de San Andrés, un producto vivo y actual de la sabiduría indígena
ALEJANDRO CASTILLO MORGA

Trabajo sexual en México, ganancias millonarias y derechos sin reconocer
JAIME MONTEJO, BRIGADA CALLEJERA DE APOYO A LA MUJER “ELISA MARTÍNEZ” A.C.

Un grito silencioso y multitudinario por los presos políticos vascos
ADAZAHIRA CHÁVEZ

Rosa Luxemburgo y el Movimiento Occupy, por Mumia
MUMIA ABU JAMAL
TRADUCCIÓN: BRISA ARAUJO


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Red Emma’s y Beyond Care: dos espacios de trabajo colectivo en Estados Unidos
GRACIELA ROZO | TRUTHOUT.ORG
TRADUCCIÓN: CLAYTON CONN


Imagina en Resistencia


Canto a Julio Antonio Mella
FRANCISCO LÓPEZ BÁRCENAS


Fotoreportaje

Idle No More, el levantamiento indígena que sorprendió a Canadá
FOTOGRAFÍAS: IDLE NO MORE
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En El Salvador, los proyectos turísticos amenazan a las costas
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"...desinformémonos hermanos
hasta que el cuerpo aguante
y cuando ya no aguante
entonces decidámonos
carajo decidámonos
y revolucionémonos."
Mario Benedetti

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