4/1/14

Gracias al zapatismo...

Subcomandante Insurgentes Marcos
y Gloria Muñoz Ramírez
Los de abajo

Gloria Muñoz Ramírez
La Jornada 04/01/2013

Aracias a la irrupción zapatista de hace 20 años, las comunidades indígenas que decidieron otro camino y buscar nuevas posibilidades sin las vías institucionales, son menos pobres y más libres. Estos pueblos, al igual que hace dos décadas, siguen provocando a las buenas conciencias, las mismas que en 1994 los acusaron de extranjeros, de guerrilleros trasnochados, de gavilleros y hasta de narcos. Hoy, ni más ni menos y sin ningún pudor, les endilgan la pobreza de los pueblos indios.

De las primeras acusaciones, los zapatistas se libraron rápidamente. Luego de unos cuantos días no hubo quien se atreviera a cuestionar sus causas, luego de que los rebeldes abrieron sus pueblos para mostrar no sólo la extrema pobreza en la que sobrevivieron siempre, sino su dignidad y el origen del levantamiento armado. Hoy los zapatistas vuelven a abrirse, ya no a través de los medios de comunicación, sino directamente con la gente de fuera, del resto de México y de otros muchos países.

En los primeros días de marzo de 1994, caravanas de periodistas de todo el mundo arribaron a las comunidades rebeldes. Muchos por primera vez descubrieron la pobreza en su propio país, acostumbrados a cubrir las proezas de la modernidad salinista. Muchos otros llegaron de países lejanos a atestiguar el inicio del Tratado de Libre Comercio, y se quedaron con las notas de una insurrección que dio un manotazo al escaparate neoliberal y enseñó el México profundo.

Hoy, 20 años después, ya no son miles de periodistas, sino miles de hombres y mujeres, jóvenes en su mayoría, los que llegan a encontrarse directamente con estos pueblos. Ellos, los que en estos días participan en la segunda y tercera generación de la Escuelita de la libertad según los zapatistas, llegan a otras comunidades. No las que conocimos los periodistas en 1994, sino las que han construido durante más de 20 años de trabajo autónomo, pues este proceso no empezó en 1994 ni con las juntas de buen gobierno en 2003, sino desde antes de la insurrección.

La comunidad de La Garrucha, la primera a la que llegamos los periodistas, no es ni mínimamente la que conocimos entonces. Una simple ambulancia para sacar a los enfermos era impensable en ese tiempo. Hoy está estacionada una frente a la clínica autónoma que atiende la zona. La educación en estos pueblos, donde antes había escuelitas sin maestros, son una realidad que coloca el futuro donde no lo había.

Desde los primeros meses de hace 20 años fue innovadora la sobrexposición zapatista. Ellos explicaron entonces que valoraron pros y contras de la apertura, y decidieron que la balanza se inclinaba en favor de correr el riesgo, de dar entrevistas, permitir el paso a la intimidad de su organización y explicar sus motivos.

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La lucha del EZLN no es con las armas: Felipe Arizmendi

Mons. Felipe Arizmendi. Obispo de San Cristóbal de las Casas

Arturo Jiménez
La Jornada 04/01/2014

Surgido hace 20 años en Chiapas, la lucha del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) no es con las armas, sino como un movimiento social y político que busca la transformación de la realidad, dijo el obispo de San Cristóbal de las Casas, Felipe Arizmendi, en un texto subido a la página electrónica de la Conferencia del Episcopado Mexicano y titulado Por un nuevo año en paz.

Arizmendi recordó que el primero de enero de 1994, el grito de guerra ¡Ya basta! de los zapatistas cimbró la conciencia del país como una denuncia bélica de las injusticias seculares que han padecido los indígenas: falta de salud, de tierras, de educación, de mejores condiciones de vida y, sobre todo, de reconocimiento a su dignidad humana y a sus derechos.

El enfrentamiento armado con las fuerzas del gobierno, agregó, duró sólo diez días, “pero sigue la lucha por sus justas demandas, no sólo para los indígenas tzeltales, tzotziles, ch’oles, tojolabales y zoques de esta zona, sino para todos los demás pueblos originarios, y también por un cambio del sistema social, político, económico y cultural, tanto a nivel nacional como mundial”.

El obispo de la diócesis sancristobalense comentó que sin la paz todo lo demás no tiene consistencia, pues sin ella no disfrutamos la familia, ni el dinero, ni la naturaleza. Las guerras, las divisiones, los conflictos, la falta de armonía familiar y social, nos quitan el sueño, nos llenan de ansiedad e incertidumbre, hacen muy pesados los días y nos llenan de desconfianza.

Sacerdotes, valientes ejemplos de denuncia


Por otra parte, en el documento Históricas expresiones de fe durante el 2013, donde la Arquidiócesis de México hace un recuento del año, se señala que el país no estuvo exento de angustias a causa de fenómenos como la criminalidad, que tienen sus raíces en la corrupción que se vive aquí, al igual que en otras naciones. Sacerdotes de las diversas diócesis del país han sido víctimas de acciones de la delincuencia común, y hasta del crimen organizado.

Agregó que los religiosos también han dado valientes ejemplos de denuncia, como lo hiciera el obispo de Apatzingán, monseñor Miguel Patiño, al dar a conocer una radiografía de la dramática situación y la ingobernabilidad que se vive en el estado de Michoacán.

Audio:

Por un Nuevo Año en Paz, Artículo de Mons. Felipe Arizmendi 
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La lucha contra zapatismo


Marcos Roitman Rosenmann
La Jornada 04/01/2013
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Era el primero de enero de 1994 y los teléfonos no paraban de sonar. Al tiempo que emergía el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y se divulgaba la primera Declaración de la Selva Lacandona, Carlos Salinas de Gortari encomendaba a las fuerzas armadas destruir el foco guerrillero, a la par que diseñar un perfil de los insurrectos, como apoyo al lanzamiento de una campaña internacional de descrédito. Pensaba en una escaramuza sin bajas en sus filas y con la desarticulación, el apresamiento y muerte de los alzados en armas. La triada fracasó en todos sus objetivos: el político, el militar y el comunicacional. La sociedad civil se movilizó contra la masacre y el alto al fuego, las fuerzas armadas no pudieron evitar la emergencia de un territorio libre, encarnado en los municipios de rebeldía zapatista bajo el control de las juntas del buen gobierno, bajo el lema de mandar obedeciendo, y por último la estrategia comunicacional, de los servicios de inteligencia para desacreditar y deslegitimar el EZLN, se mostró burda y mediocre.

De las tres fuentes de combate, la comunicacional destaca por su papel en el silencio, tergiversación y manipulación histórica. La difusión de un relato ad-hoc para mantener la estrategia contrainsurgente, como parte de la guerra sicológica, contó y cuenta con un gran elenco de periodistas, comunicadores, ideólogos y estrategas de marketing. Las trasnacionales de la información mediática actúan con loros repetidores del guión elaborado para referirse al EZLN. Desde 1994 no han cambiando un ápice. Han sido millones los dólares despilfarrados en la operación antizapatista. Baste recordar la campaña financiada por el gobierno de Ernesto Zedillo, en colaboración con Televisa, el grupo Prisa en España y Le Monde en Francia, para desacreditar al subcomandante Marcos y por ósmosis al EZLN. Los elegidos para dicho propósito fueron dos periodistas, Bertrand de la Grange y Maite Rico, quienes contaron con la inestimable ayuda de los servicios de inteligencia no sólo mexicanos, sino estadunidenses y un grupo de asesores llamados ex profeso para tal fin. Para enmascarar sus opiniones se parapetan en sacerdotes e indios tzeltales a quienes loan por su valentía de contar la verdad. Publicado en varios idiomas, afirman: Por lo que respecta a la máxima organización, de los cuales ninguno es indígena, damos salvo excepciones, sus nombres reales y sus seudónimos. Distribuido en todo el mundo, su obsesión consistió en desenmascarar al subcomandante Marcos. ¿Su objetivo?, identificarlo como un agente marxista-leninista sin escrúpulos, adiestrado en Cuba, y a sus seguidores como parte de una conspiración de organizaciones terroristas para desestabilizar el mundo. Intitulado: Marcos, la genial impostura, se convirtió en el vademécum de los detractores del EZLN. Por suerte, el tiempo lo ha puesto en su lugar: un libelo redactado por meretrices del periodismo al servicio del poder.

El camino para su redacción en 1997 fue previamente abonado. La gran campaña deslegitimadora, iniciada en 1994, contó con aliados de excepción en el extranjero, sobre todo en España. El reino debía ser el centro difusor de la estrategia difamatoria. Los intercambios entre ambos lados del Atlántico no podían tener mejores interlocutores, el Partido Revolucionario Institucional y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sus dirigentes e intelectuales se profesaban admiración y reconocimiento. A los pocos días del alzamiento, mientras en Chiapas los combates menguaban –gracias a la oportuna actuación de la sociedad civil mexicana que llamó a frenar la masacre–, el futuro candidato a la presidencia del gobierno por el PSOE, Joaquín Almunia, hoy comisario económico de la Unión Europea, se destapó afirmando que tras el EZLN se encontraba ETA, verdadero inductor del levantamiento. Tal afirmación la volvería a desempolvar en 1998, rechazando condenar la matanza de Acteal. No muy lejos de este desatino, se inscriben las palabras del juez Baltasar Garzón al descalificar al subcomandante Marcos como un ser ridículo y manipulado por la izquierda vasca.

Durante estos 20 años, la campaña mediática se ha mantenido, con altos y bajos, según la coyuntura. Difama que algo queda. Hoy se trata de hacer invisible la experiencia del EZLN, desconocer su aporte a la praxis política del poder democrático y la construcción de autonomías en el marco de alternativas emancipatorias anticapitalistas.

En estos días, el periódico del grupo Prisa, El País, en manos de capital estadunidense, publicó un artículo en esta línea. No utiliza pesos pesados, sólo corresponsales. Bajo el título: La revolución estéril, su autora, Paula Chouza, subraya que nada ha cambiado, después de 20 años, salvo a peor. El EZLN, apunta, ha traído hambre, pobreza y desesperación a los habitantes chiapanecos. A modo de colofón se ufana de los carteles que anuncian estar en territorio zapatista de rebeldía: Los mensajes se asemejan a los estampados en la ropa de marca de tres turistas extranjeros que esperan un taxi. La rebelión somos todos, reza la playera de una multinacional. Sin duda, la periodista sigue el guión prestablecido. El EZLN es humo publicitario. Estéril estrategia difamatoria desmentida por la realidad. La lucha continúa.

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El suicidio ronda en San Andrés

http://www.eluniversaltv.com.mx/videos/v_76f91781fca04f57bff8871164cd78ba.html
Estudios revelan que los cambios culturales hicieron emerger una problemática:
los jóvenes priístas, "carentes de una resignificación de lo que es ser indígena",
se están quitando la vida.
Laura Castellanos
El Universal 04/01/2014
LOS ALTOS, Chis.— Los jóvenes tsotsiles con pantalones de mezclilla, camisas de vestir y chamarras de cuero deambulan por el quiosco de San Andrés Larráinzar. La mayoría son estudiantes de preparatoria, pero también acuden quienes se dedican a la crianza de becerros. Hoy es tarde de paseo: por eso vienen con pinta urbana, moderna.
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Un joven comenta sobre el tema que les ocupa por estos días:
"Hace como tres meses, cuatro meses, que se matan dos o tres cada mes,
se ahorcan o se tiran al agua". Foto: Luis Cortés /El Universal

Un joven comenta sobre el tema que les ocupa por estos días: “Hace como tres meses, cuatro meses, que se matan dos o tres cada mes, se ahorcan o se tiran al agua”.
Larráinzar es célebre porque fue sede de las negociaciones de los Acuerdos de San Andrés, firmados por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el gobierno federal en 1996, pero en los días previos a la celebración del 20 aniversario del levantamiento zapatista el tema del que se habla en la comunidad es otro: el frecuente suicidio de jóvenes indígenas.
Tras el alzamiento que demandaba igualdad y justicia para los indígenas, Larráinzar quedó dividido en dos sectores: los que se rigen bajo las reglas zapatistas y los que siguen el mandato de la autoridad institucional, comandada siempre por algún miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Frente al quiosco, afuera de la presidencia municipal autónoma, hay tsotsiles zapatistas con el rostro descubierto portando su tradicional sombrero de palma con listones de colores. A 100 metros de ahí, los priístas despachan en la presidencia municipal.
La proporción de los suicidios, sin embargo, no es similar entre ambos grupos: es mayoritariamente entre priístas.
Marcos Arana, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, coautor del estudio inédito Suicidio en jóvenes indígenas en San Andrés Larráinzar, realizado de 2009 al primer semestre de 2011, documentó 23 casos, dos de éstos de mujeres, en edades que van de los 12 a los 22 años. Todos recurrieron al ahorcamiento bajo los efectos del alcohol.
Lo revelador del informe es que de los 23 casos, 22 eran priístas, mientras que sólo uno corresponde a un zapatista que presentaba problemas de salud.
La investigación de Arana señala que “en la juventud zapatista hay una resignificación de lo que es ser indígena, una revaloración de su cultura, su idioma, del sentido colectivo, cosa que no ocurrió con los otros jóvenes”.
El experto en temas de nutrición asegura que la “resistencia zapatista” también ha tenido avances en atención primaria de la salud. En 2005, Arana participó en la investigación La situación del derecho a la salud en Chiapas, en la que se analizó la salud materno-infantil en 46 localidades: 20 eran progobierno, seis zapatistas y 20 divididas.
Para su sorpresa, el resultado arrojó que las poblaciones zapatistas tienen mejores índices de salud que las comunidades progobierno: desnutrición infantil (18%-21%), vacunación (84%-75%), tuberculosis (32%-81%) y muerte materna (seis casos, frente a cero).
“La salud en todas las comunidades rurales del país mejoraría muchísimo si esta experiencia de mirar lo comunitario, lo participativo, lo preventivo, se hiciera como se hace en las comunidades zapatistas”, razona el científico.
Se refiere a que el EZLN rechaza todo tipo de programa gubernamental. De sus mismas filas formó a promotores de salud en nivel primario, erigió cuatro hospitales regionales con quirófanos en lugares marginados, decenas de clínicas municipales, y las acciones en bien común se deciden en colectivo.
Fenómeno sin freno
El doctor en antropología dice que no es casual que los 23 jóvenes que se suicidaron fueran estudiantes, ni que en ocho casos estuvieran implicados embarazos no deseados.
Sin embargo, Arana enfatiza que puede haber un subregistro de casos por tratarse de un tema tabú. De hecho, en las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) no se registra ningún suicidio juvenil en Larráinzar en 2009, ni en 2010.
El investigador explica el fenómeno: considera que la insurrección zapatista de 1994, la apertura del Tratado de Libre Comercio (TLC), la globalización y el desmantelamiento del campo provocaron cambios culturales abruptos en poblaciones como Larráinzar.
Si bien en esta comunidad se transitaba de la infancia a la adultez por el trabajo agrícola o el matrimonio, la inversión pública en caminos y en escuelas de nivel medio y medio superior posibilitaron que las nuevas generaciones vivieran la adolescencia por primera vez.
La escuela se convirtió en espacio de encuentro entre géneros que antes no existía, por lo que esta adolescencia despertó a la sexualidad sin tener referentes sociales y familiares, además se abrió a una sociedad consumista y racista que comenzó a provocarles frustraciones.
En cambio, el EZLN, tras el rechazo de los Acuerdos de San Andrés en el Congreso de la Unión, por parte de todos los partidos políticos en 2001, rompió relaciones con el gobierno y creó una autonomía, con sus propios programas de salud, justicia y educación, por lo que sus nuevas generaciones no asisten a las escuelas oficiales.
El alcohol, además, está prohibido en sus comunidades. Así, su autonomía resultó formativa y protectora de los cambios sociales. “Los jóvenes zapatistas son menos vulnerables a las frustraciones al prender la televisión que dicta: ‘eres si consumes’, y tuvieron soporte para enfrentar una nueva situación con relación al sexo opuesto”, expresa Arana.
Otra investigación, El suicidio en el mundo indígena: el caso de jóvenes indígenas en Los Altos de Chiapas, del investigador Jorge Magaña, de la Universidad Autónoma de Chiapas, encontró que en Larráinzar y 10 municipios más de la zona de Los Altos hay un promedio de seis intentos de suicidio al mes entre los jóvenes indígenas.
De octubre de 2012 a abril de 2013 entrevistó a 290 estudiantes de secundaria y nivel medio de escuelas oficiales de seis municipios, entre ellos Larráinzar. En la muestra de 152 hombres encontró que 38 intentaron suicidarse, mientras que en el grupo de 138 mujeres descubrió que 51 lo intentaron.
Susana está muerta
La tarde del 4 de octubre de 2013, Susana Hernández, hija del tsotsil Manuel Hernández, quien fuera presidente municipal y diputado priísta de San Juan Chamula luego del alzamiento, ingresó al Hospital de la Mujer en San Cristóbal de las Casas para dar a luz.
Susana llegó remitida por su clínica local, acompañada de su suegra, una tsotsil monolingüe. Ambas vestían sus trajes tradicionales.
El esposo de la joven cuenta que las enfermeras le arrancaron anillos y aretes, arrojándolos al piso. La dejaron desnuda 30 minutos, a la vista del personal, y sacaron a la suegra por no hablar español. A toda la familia le negaron información y acceso a Susana.
Poco después, a su esposo Romeo Pérez le informaron que la cesárea había resultado exitosa, que era padre de una niña. También le dijeron que a Susana le habían extirpado la vesícula, sin explicarle la causa.
Cinco horas después, el doctor Francisco Lara le dijo que su pareja había tenido complicaciones, que había muerto.
“Susana llegó caminando al hospital, bien, y luego me la entregan muerta, es algo difícil de creer, de aceptarlo”, dice Romeo indignado.
Para el doctor Héctor Sánchez, del Observatorio de Mortandad Materna de Chiapas, la muerte de Susana se debió a “la negligencia, la mala calidad de la atención y la discriminación”.
Sánchez, investigador del Colegio de la Frontera Sur, dice que este caso revela cómo, a 20 años de la rebelión, no ha mejorado suficientemente la calidad de vida ni el trato a la población indígena.
“Uno de los motivos del levantamiento de 1994 fue para evitar este tipo de casos”, señala.
Hace una década, una de cada cuatro mujeres en Chiapas que morían durante el embarazo, el parto o el posparto, eran indígenas, “y ahora es una de cada dos”, comenta el experto.
El Inegi consigna que en 1994 hubo 92 casos de muerte materna en Chiapas, y que el estado tenía el séptimo lugar a nivel nacional; en 2012 hubo 70 casos, y pasó al décimo lugar. Sánchez dice que hay un subregistro de las muertes y que Chipas ocupa en realidad el cuarto lugar nacional.
La vía autónoma
Sánchez y Arana participaron en el estudio La situación del derecho a la salud en Chiapas, para evaluar cómo el conflicto armado de 1994 y la militarización de regiones con presencia zapatista en Los Altos, La Selva y la zona norte impactaron la salud de los pueblos.
Arana declara: “Y esto a 10 años de una inversión pública enorme, muy clientelar, muy contrainsurgente, que no se notaba para nada en un mejoramiento de las condiciones, ni siquiera en las comunidades priístas”.
Los investigadores obtuvieron datos de 17 mil 931 personas de 2 mil 997 hogares. Encontraron que del 100% de la población progobierno y del mismo porcentaje de la zapatista, las primeras presentaban mayor desnutrición infantil (21.1%) y baja talla (52%), que las que estaban en “resistencia” (17.7% y 48.6%, respectivamente).
En el esquema de vacunación completa registraron a 74.8% de los niños de comunidades progobierno, pero la superaban los niños zapatistas, con 84.2%.
Con respecto a la tasa cruda de tuberculosis pulmonar, estimada en 100 mil habitantes, 81.1% de los casos eran de comunidades progobierno, mientras 31.7% fueron de regiones autónomas.
Se documentaron ocho casos de muerte materna, seis de comunidades progobierno y dos de comunidades divididas.
Al ingresar al Caracol de La Garrucha, para ser recibidos por la Junta de Buen Gobierno (JGB), por ejemplo, miramos la Clínica Comandanta Ramona, de salud reproductiva y sexual, construida en 2008 con apoyo internacional. Y en el Caracol de Oventic, una tostsil nos contó: “En la clínica nos revisamos nosotros y los niños”.
Arana concluye: “En las comunidades zapatistas los problemas de salud son problemas de todos, en las priístas son del gobierno, y en las divididas, de nadie”, por lo que éstas sacaron los niveles más bajos de salud.
Menciona que en 2005, en casos de urgencias, el EZLN tenía estrategias “para utilizar los servicios de salud públicos sin menoscabar su posición de resistencia”. No obstante, la organización informa en un video de 2013 que en éstos ya no los quieren recibir porque les piden documentación oficial de la que carecen. Por tal razón han debido erigir sus propios hospitales regionales.
Arana destaca la lección zapatista: “Es más importante una comunidad que tiene capacidad de organizarse, identifica los problemas y se moviliza, que el tener o no clínica, médicos y medicinas”.El EZLN informa en su video que desde 2004 tiene un hospital con quirófano en La Realidad, en el que se han realizado 130 cirugías. También cuentan con farmacia, ultrasonido y atención dental. Nada de eso era imaginable en 1994.

Sitios Relacionados:

Video Ronda suicidio a San Andrés Larráinzar

Fotogalería El suicidio ronda en San Andrés

Minisitio EZLN a 20 años

Los jóvenes tsotsiles con pantalones de mezclilla, camisas de vestir y
chamarras de cuero deambulan por el quiosco de San Andrés Larráinzar.
Foto: Luis Cortés /El Universal

3/1/14

2014, año de la Reforma Indígena

Radio Proletaria Chiapas A 03 de enero del 2014


Martínez Veloz
Gaspar Morquecho

¿¡No les digo!?

Carlos Salinas no ha dejado tema en el tintero. La guerra en Chiapas es una piedrota en el zapato del señor y como ustedes saben, en toda guerra, el objetivo es la derrota o aniquilación del enemigo. Si Carlos Salinas con la Reforma Indígena de 2014 logra derrotar políticamente a los zapatistas del EZLN, lo que sigue es sólo cuestión de tiempo. De Carlos Salinas podemos esperar de todo. Como algo personal: en una de esas, Salinas quiere saldar cuentas 20 años pendientes. ¿Se trata de un mano a mano con Marcos en el terreno político? De entrada la Reforma Indígena es parte del paquete de reformas que pretende realizar el gobierno federal en 2014, así que, cui-da-di-to onde pisa.

Ahora la pregunta es: ¿Cómo se puede derrotar a una organización político – militar de Liberación Nacional con una iniciativa de Ley “de gran calado que recogerá los Acuerdos de San Andrés e incorporará la nueva normatividad nacional e internacional en materia indígena”? Tenemos que recordar que en la Estrategia de Guerra de Contrainsurgencia el gobierno federal tiene todo dispuesto en el terreno militar, pueden escalar la beligerancia de los grupos indígenas y campesinos antizapatistas, reactivar los grupos paramilitares y acentuar los 70 programas de combate a la pobreza contenidos en la Cruzada Nacional Contra el Hambre. En el terreno político se diseñó la Ruta para el Diálogo en Chiapas, en el terreno Legislativo se ha acordado “revivir” la Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) y Jaime Martínez Veloz, cuatro veces Cocopa, ha retornado a las filas del Salinismo y nombrado por Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación (SEGOB) como Comisionado para el Diálogo con los Pueblos Indios de México.

El arquitecto Jaime Martínez Veloz, ha anunciado que el 2014 es el año de la Reforma Indígena y que en febrero, XVIII Aniversario de la Firma de los Acuerdos de San Andrés “podría estar lista una iniciativa (de Ley) de gran calado”. El Comisionado informó a la prensa que han trabajado durante seis meses: “Tema por tema con un grupo de abogados y expertos, consolidando los temas de los sistemas normativos, la autonomía y libre determinación, tierras y territorios y recursos naturales; tenemos toda la estructura jurídica ya organizada y creemos que alrededor de febrero tendíamos la propuesta consolidada.” http://www.jornada.unam.mx/2013/12/28/politica/006n1pol
Con esa iniciativa en el Congreso de la Unión concluiría la llamada Ruta para el Diálogo en Chiapas. Lo que no aparece en la nota de Elio Enriques es qué sigue una vez que tengan la propuesta de Ley “consolidada”. No dice si antes de enviarla al Congreso la propuesta será sometida o no a la opinión del EZLN.

Si la propuesta de Ley se lleva a la opinión del EZLN, podría ser que se trata de una de las lleves para abrir las puertas del Diálogo en Chiapas y podemos pensar en el siguiente escenario:

.- Entrega de la propuesta de Ley al EZLN.
.- El EZLN la estudia y luego llama a quienes considere pertinente para que los asesore sobre el contenido de la propuesta de Ley.
.- El EZLN llama a sus compañeros del Congreso Nacional Indígena (CNI) para compartir el estudio y consultarlos.
.- Paralelamente, el CNI y la Comisión del EZLN prepara reuniones regionales con la Sociedad Civil, los movimientos sociales cercanos y amigos, con los adherentes a la Sexta y solidarias/os internacionales, para escuchar sus puntos de vista.
.- El CNI y una Comisión del EZLN prepara reuniones regionales con los pueblos indios de México para dar a conocer su opinión sobre la propuesta del gobierno federal, con el objeto de organizar un Congreso Nacional de los Pueblos Indios de México para tomar decisiones con respecto a la respuesta de Ley Indígena del gobierno federal.

De ser así, ¡ya verá la que se arma! Creo que el 2014 no será suficiente.

Aquí la pregunta es: ¿Cómo anda la capacidad de convocatoria del EZLN?

Otros escenarios posibles:

La emboscada, aislamiento y derrota política del EZLN

Si en gobierno federal manda la nueva Iniciativa de Ley al Congreso de la Unión sin tomar en cuenta al EZLN podemos afirmar que se trata de una emboscada y el escenario podría ser el siguiente:

.- Paralelamente a la elaboración de la propuesta de Ley el gobierno federal prepara foros regionales y un Congreso Nacional con los Pueblos Indios de México.
.- Martínez Veloz es el Comisionado para el Dialogo con los Pueblos Indios de México, es decir, no exclusivamente para el diálogo con el EZLN, lo que lo faculta para llevar la iniciativa de Ley a los foros indígena regionales para su consenso y legitimarla en un Congreso Nacional de los Pueblos Indios de México.
.- Se envía la iniciativa de la nueva Ley Indígena y se aprueba.
.- Se invalidan los Acuerdos de San Andrés.
.- Se entra de lleno en la Ruta para la Derrota Política del EZLN.

Escenarios de franca confrontación y no diálogo:

.- El gobierno federal envía sin mediación alguna la iniciativa de la nueva Ley Indígena y el Congreso de la Unión la aprueba.
.- Con ello se invalidan los Acuerdos de San Andrés.
.- Se acentúa la campaña de aislamiento del EZLN con los programas de la Cruzada Nacional Contra el Hambre y el hostigamiento por medios y flancos diversos.
.- El EZLN dice NO a la propuesta de Ley Indígena y continúa con la construcción de la Autonomía Zapatista.

Por lo pronto las bases de apoyo del EZLN están seriamente ocupadas en las escuelitas zapatistas y en los preparativos del XX Aniversario del Levantamiento.

.- Trascendió que más de un veterano se prepara para la siguiente ronda de diálogos entre “las partes”.

P.D. ¿Será que Martínez Veloz recuerda el montón de mesas de discusión que quedaron pendientes en 1996?
P.D. Ojo, en este contexto los desplazados de Puebla tienen programado regresar el 3 de enero próximo para cosechar su café.
P.D. Seguramente el Congreso Diocesano y Pastoral por la Madre Tierra tomará en sus trabajos tendrá presente la nueva iniciativa de Ley Indígena y podrá fijar una postura al respecto.
P.D. Por aquello de los escenarios posibles me preguntan: ¿Entonces puede ser chana o juana?

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El impacto internacional del zapatismo


Massimo Modonesi
La Jornada 03/01/2013

Además de la relevancia del levantamiento zapatista de 1994 a escala nacional que está siendo destacada en estos días de aniversario, es importante hacer hincapié en su impacto internacional, en la irradiación que lo colocó como un acontecimiento trascendental de la historia mundial contemporánea.

En efecto, diversos actores y observadores convienen en ubicar a mediados de los años 90 un viraje respecto a la pendiente defensiva y resistencial de las clases subalternas abierta por las derrotas de los años 70 y agudizada por el desborde del capitalismo salvaje en los años posteriores a la caída del bloque soviético. Este consenso se nutre de la aparición simultánea de dos ciclos de movilizaciones: el movimiento altermundista y una oleada de luchas populares en América Latina.

Estos dos procesos marcaron un corte en la historia del conflicto social, imprimiendo un sello de discontinuidad y provocando un cambio de época, al cerrar la etapa hegemónica del neoliberalismo y abrir la de su crisis.

En ambos casos la influencia del neozapatismo fue evidente.

El movimiento altermundista, que se colocó como el alter ego de la globalización neoliberal, reconoció de inmediato entre sus antecedentes a la rebelión zapatista. En particular, no hay que olvidar que la difusión planetaria de la palabra neoliberal y, de su contraparte, antineoliberal, se debe en gran medida al encuentro internacional realizado en Chiapas en 1996, en el cual confluyeron activistas y militantes de todo el mundo que posteriormente serían la columna vertebral del movimiento altermundista en Seattle, Praga, Génova y de los posteriores Foros Sociales. Como ha sido estudiado, las redes de solidaridad con el EZLN en Europa y Estados Unidos no sólo fueron pioneras en el uso del Internet, sino que además reconstituyeron un tejido organizacional fundamental.

Además de esta filiación directa, igualmente relevante es la reverberación del zapatismo en los movimientos populares latinoamericanos de mediados de los años 90. Una oleada de luchas, rebeliones y levantamientos cambiaron radicalmente el panorama político de la región, destituyendo gobernantes neoliberales, ensayando nuevas formas de hacer políticas y, paradójicamente, propiciando el establecimiento de diversos gobiernos progresistas, con distintos niveles de discontinuidad respecto del neoliberalismo, con mayor o menor vocación de izquierda, antiimperialista, etcétera. En Argentina, ecos del zapatismo se escucharon en los incandescentes días 19 y 20 de diciembre de 2001 y en las intensas experiencias de democracia directa que les antecedieron y sucedieron. Pero también en Bolivia y Ecuador donde poderosos movimientos indígenas y campesinos sacudieron los sistemas políticos y abrieron las puertas a la redacción de nuevas constituciones. En el caso de Brasil, el más grande movimiento social de la región, el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra (MST) surgido en los años 80, reconoció en la rebelión zapatista una referencia fundamental. En toda Latinoamérica el ciclo de vibrantes y eficaces luchas populares que modificó el escenario en el siglo XXI se dio bajo la inspiración del EZLN.

En este sentido la periodización de la historia mundial y latinoamericana del tiempo presente –un recorte interno a la historia contemporánea que pone en evidencia el proceso más reciente, aún abierto– asume al levantamiento zapatista como una fecha de referencia, un parteaguas que, aún cuando pueda resultar arbitrario y no hacer justicia a otros fenómenos y procesos de lucha, se hizo convencional, a nivel subjetivo entró a hacer parte del sentido común de la memoria de la resistencia y a nivel objetivo da cuenta de un quiebre significativo, de una real reverberación e irradiación del zapatismo en otros espacios que permite hablar de un antes y un después de 1994.

Antes y después de una historia construida y pensada desde la lucha de los de abajo, distinta al fin de la historia decretado por los vencedores del siglo XX. En enero de 94 el viejo topo volvió a asomar la cabeza y la tenía encapuchada.

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Las tierras recuperadas por el EZLN hace 20 años

Bárbara Zamora
La Jornada 03/01/2014

Durante 20 años, desde su levantamiento armado en 1994, los zapatistas han hecho una de las cosas más difíciles que puede acometer el ser humano: han dejado de ser siervos, han dejado de obedecer las causas de otros, se han empeñado en construir y defender su propia forma de vida y de gobierno. Y es por eso que, para muchos, resultan molestos o incómodos, y los tres niveles de gobierno pretenden destruirlos de muchas formas y con todos los recursos a su alcance. No lo van a lograr.

Las juntas de buen gobierno han denunciado en reiteradas ocasiones que las comunidades bases de apoyo zapatistas están sufriendo agresiones por parte de grupos civiles armados, con el apoyo del gobierno, para despojarlos de sus tierras.

Durante todo este tiempo las acciones de agresión y hostigamiento contra las comunidades zapatistas no han cesado. Una de las formas más recurrentes para despojarlos de sus tierras es mediante la implementación del programa Fanar (Fondo de Apoyo para los Núcleos Agrarios sin Regularizar).

Este programa es una extensión del Procede (Programa de Certificación de Derechos Ejidales), que consiste en medir las tierras para titularlas de manera individual.

El gobierno pretende llevar a cabo esta acción dentro de las tierras recuperadas por el EZLN desde que se levantó en armas en 1994. Estas tierras, en su momento, fueron pagadas por el gobierno federal a los hacendados, que a la sazón se ostentaban como los propietarios.

Los zapatistas han trabajado estas tierras y las tienen en posesión desde 1994; por ello resulta totalmente ilegal que el propio gobierno esté implementando ese programa para titular las tierras a grupos auspiciados por los partidos políticos contrarios al zapatismo.

La tierra fue una demanda esencial del EZLN, pues la autonomía y su forma de gobierno no se podrían ejercer sin territorio; es por ello que los gobiernos de los tres niveles pretenden despojarlos de sus tierras, dándole al despojo un tinte de legalidad mediante este tipo de programas, como Procede y Fanar. No lo van a lograr.

En general, en México existe una política antiagrarista desde que se reformó el artículo 27 constitucional en el año 1992. Esta ofensiva ha colocado a los ejidos y las comunidades en una situación jurídica de gran vulnerabilidad, lo que ha facilitado el despojo de sus tierras para desarrollos turísticos, mineros, carreteros, centros comerciales, etcétera. Los conflictos por la posesión y la propiedad de la tierra han aumentado.

En las comunidades se ha presentado el fenómeno de juicios civiles de usucapión, inmatriculación y otros, sobre tierras de régimen ejidal y comunal, promovidos por sujetos que posteriormente pretenden hacerlas valer como propiedad privada amparándose en estas resoluciones de jueces civiles.

Hay que recordar que durante estos 20 años los gobiernos federal, estatal y municipal han tratado de justificar los despojos y las acciones de hostigamiento y agresión contra las comunidades zapatistas, y para ello han echado mano de otros mecanismos, como el combate al narcotráfico, la aplicación de la Ley de Armas de Fuego y Explosivos y hasta la defensa de la reserva de la biosfera de Montes Azules en la Selva Lacandona.

Nosotros nos preguntamos: ¿por qué el gobierno –y sus grupos armados– insisten en atacar y en destruir a los zapatistas? Y la respuesta que encontramos es ésta: porque el gobierno y su poder necesitan, para ser más fuertes, de la debilidad de los ciudadanos. Y los zapatistas dejaron esa debilidad a un lado. Porque aceptar y contribuir con la forma de vida que nos impone el poder es aceptar y contribuir a nuestra propia servidumbre. Y los zapatistas hace 20 años dejaron toda servidumbre a un lado. ¡Viva el EZLN!
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EZLN a 20 años. Migran por hostigamiento

En los últimos tres años se intensificaron las agresiones a simpatizantes del EZLN, lo que elevó el número de desplazados.  lo que elevó el número de desplazados. Muchos encuentran refugio en Acteal.
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Un total de 17 familias, conformadas por 99 personas, se han visto obligadas a
refugiarseen Acteal. La asociación civil Las Abejas les da alojamiento.
Foto: Luis Cortés / El Universal

Laura Castellanos
El Universal 03/01/2014

EJIDO PUEBLA, Chis.— A las 14:00 horas del 20 de julio, el comisariado ejidal Agustín Cruz Gómez difundió en tsotsil una alarma en el altavoz del pueblo: “Alguien envenenó el agua del tanque comunal”. El dirigente priísta de esta comunidad, enclavada en el municipio de Chenalhó, también dijo a todo pulmón que estaba en riesgo la vida de un centenar de personas.

Cuatro horas después, el también pastor presbiteriano aseguró que los culpables eran Mariano Méndez y su hijo Luciano, los únicos dos militantes zapatistas del pueblo. Y encabezó a la turba que acudió a la casa de los incriminados. Los golpearon, amarraron a un poste de la cancha de basquetbol y amenazaron con prenderles fuego.
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Agustín Cruz Gómez
Agustín Cruz no es precisamente afín a los zapatistas. El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas (Frayba) señala que el pastor presbiteriano bendijo las armas con que se perpetró la masacre de Acteal en 1997.

El tropel del comisariado ejidal también se dirigió a casa del bautista Juan López Méndez, simpatizante zapatista. Su esposa Marcelina López Arias, con cinco meses de embarazo, intentó impedirles el ingreso. La aventaron, volcaron los muebles, lanzaron la mesa sobre la niña de año y medio. A golpes arrastraron al joven de 26 años.

—¿Por qué se lo llevan? —gritó la esposa.

—¡Porque puso veneno en el agua! —le respondieron.

Al muchacho igualmente lo ataron a un poste. “¡Trae gasolina! ¡Lo vamos a quemar con gasolina!”, escuchó decir entre la turba.

Finalmente a los tres los remitieron al Ministerio Público por los delitos de posesión de arma prohibida, narcomenudeo y pandillerismo. Nunca se les consignó por daños a los bienes naturales. Sin embargo, la Jurisdicción Sanitaria 2 descartó envenenamiento del agua. Finalmente, a los detenidos se les liberó por falta de pruebas.

La acusación del pastor es parte de una cadena de sucesos violentos que provocó el desplazamiento forzoso de 17 familias conformadas por 99 personas: 18 hombres, 19 mujeres y 62 menores de edad, entre ellos seis bebés.
Todos están refugiados en Acteal con la asociación civil Las Abejas, una organización filozapatista que optó por no tomar las armas. La mayoría de los exiliados pertenecen a esta agrupación. 
A través de comunicados, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) ha denunciado que en los últimos tres años se intensificaron los hostigamientos, agresiones y despojo de tierras y cosechas en 20 comunidades de sus cinco regiones, denominadas Caracoles. 
En el Ejido Puebla, el comisariado ejidal priísta Agustín Cruz niega los actos de violencia. Sostiene que esas 99 personas “son autodesplazadas porque salieron voluntariamente, nadie las corrió”. Y manifiesta: “Dicen que soy paramilitar, no sé qué significa eso”. 
Víctor Hugo López, director del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, comenta que no se trata de una acción aislada, sino que se suma a la campaña de agresiones, amenazas, secuestros y despojos contra bases zapatistas y simpatizantes, “que han desplazado en los últimos tres años a unas 200 personas de comunidades como San Marcos Avilés, Comandante Abel y Banavil”. 
Sin retorno
En la penumbra del cuarto de madera que sirve de cocina a las familias desplazadas en Acteal, resplandece el carbón encendido sobre el que hierve una olla con frijoles.
Virgina López Sántiz cuida del único guiso con una expresión de pesar: la mirada baja, el cuerpo vencido. Llegó a Acteal el 26 de agosto con seis hijos de entre uno y 16 años. Su esposo Nicolás Arias Cruz es el representante de las 17 familias exiliadas. Pasan las noches frías sobre costales y comparten las escasas cobijas que poseen. 
La indígena huyó con su familia luego de que el pastor presbiteriano Agustín Cruz Gómez derrumbara el 29 de abril de 2013 la ermita que estaba construyendo un grupo de católicos, entre los que se encontraba su esposo, integrante de Las Abejas, quien fue uno de los que denunció a Cruz Gómez. 
El comisariado ejidal alegó que no le pidieron permiso para derrumbar la capilla antigua, por lo que demolió la que estaban erigiendo y cercó el terreno bajo el argumento de que era ejidal. 
En julio surgió la falsa acusación de envenenamiento, por el que los tres acusados y otras cuatro personas que fungieron como testigos en la demanda penal contra el comisariado ejidal ya no pudieron regresar al pueblo. El gobierno estatal estableció entonces una mesa de diálogo entre las partes. 
El 20 de agosto la caravana de retorno con los siete desplazados, con la intermediación de un representante de la Secretaría de Gobierno estatal y la presencia de medios de comunicación, fue agredida con piedras por jóvenes y niños del pueblo. Debieron retirarse. 
Nicolás Arias Cruz detalla: “Quemaron dos casas, quemaron pozol, frijol, quemaron nuestra leña, quemaron cinco cruces que teníamos guardados, quemaron una perra”. 
Un día después, el párroco de Chenalhó, Manuel Pérez Gómez, fue al Ejido Puebla en compañía de autoridades estatales para constatar la integridad del grupo católico. Una muchedumbre lo detuvo, lo golpeó, lo amarró y amenazó con rociarle gasolina. Tras cinco horas de cautiverio, lo dejaron libre. 
Inició entonces el desplazamiento que terminó en Acteal. 
Justicia negada
La abogada del Frayba, Irma Vázquez, dice que el conflicto no tiene raíces religiosas. Cuenta que diez días antes de que estallara el conflicto del 29 de abril, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ordenó liberar a Jacinto Arias Cruz, ex presidente municipal de Chenalhó, quien había sido acusado de ser el principal incitador de la matanza de Acteal, en la que fueron ejecutadas 19 mujeres, 18 infantes, cuatro no nacidos y ocho hombres que pertenecía a la organización Las Abejas. Todos eran simpatizantes zapatistas.
Irma Vázquez asegura que Jacinto acompañó al comisariado ejidal durante un breve plantón que hizo en la ciudad de México, en demanda del terreno de la ermita. Ahí, el pastor distribuyó un comunicado contra los zapatistas y Las Abejas: 
“Esto es un llamado a la violencia, nuestros jóvenes están indignados y les hierve la sangre, y sus jóvenes están educados en la violencia, con entrenamiento y estructura militar, son milicianos”, dice la abogada. 
Vázquez asegura que las familias desplazadas interpusieron tres denuncias penales contra los responsables de la destrucción de la nueva ermita, de las agresiones y amenazas de muerte, y del secuestro del sacerdote, y exigen que se les deslinde públicamente del engaño del envenenamiento del agua. 
Conciencia limpia
Esa tarde, en el Ejido Puebla, una comunidad pequeña rodeada de montañas boscosas, a la que se llega por un camino maltrecho de terracería, Agustín Cruz Gómez muestra el montón de piedras que quedaron de la ermita con 38 años de antigüedad demolida por los católicos, y el derribo de la obra negra de la nueva.
—¿Quiénes lo tiraron?
—Unos chamaquitos —dice el hombre moreno, quien niega haber dado la orden. 
El Universal fue el primer medio de comunicación en concertar una entrevista con el comisariado ejidal. Cuando nos conducía en un pequeño recorrido por el pueblo, jóvenes nos oteaban desde las azoteas de las casas. Mientras tanto, el destacamento de la policía municipal, que llegó al pueblo tras los hechos de agosto, permanecía guardado en sus instalaciones. 
Cruz Gómez nos comentó que en el poblado de tres mil habitantes hay fieles de 10 denominaciones religiosas: católicos, bautistas, pentecosteces... Pero, sin duda, la iglesia más vistosa es la suya. Está en proceso final de construcción. 
Con la iglesia de fondo en obra, el pastor negó las agresiones y amenazas de muerte contra las familias desplazadas: “No hay amenazas, nada, salieron voluntariamente”. 
—¿Y ellos pueden regresar? 
—Sí, que regresen. Es su ejido, aquí nacieron, para qué se van a sufrir allá. Mejor que haya solución, nosotros queremos paz, para qué queremos tanto problema. 
Sin embargo, rechaza que los exiliados condicionen su retorno al castigo para los culpables de los delitos cometidos en su contra. “Ahorita no estamos pidiendo justicia, mejor que haya paz”, externa. “Y ellos, si quieren paz, que se tranquilicen también”. 
El recorrido se traslada a la cancha de basquetbol, donde amagaron con quemar a los dos zapatistas y al bautista. 
—El Frayba dice que usted bendijo las armas de la masacre de Acteal —se le plantea. 
—Dicen, pero mejor que hable claro este Frayba, si tiene mayor testigo que lo diga así, pero si es puro chisme, ¡noooooo! Yo lo puedo negar —responde Cruz Gómez. 
—Usted dice que como pastor no puede mentir ¿Tiene la conciencia tranquila? 
—Pues claro, por eso estoy buscando la paz, que se tranquilice a la gente. Como soy pastor, tengo amor hacia Dios y a mis vecinos del ejido. 
La estrategia
El director del Frayba, Víctor Hugo López, considera que el desplazamiento forzado de las familias es parte de la estrategia contrainsurgente del Estado contra el EZLN.
La campaña tendría como objetivo “combatir a las bases civiles para que la insurgencia no tenga de algún modo expansión y control territorial”, explica.
También observa que hay un patrón recurrente “de hostigamiento, desplazamiento, privación arbitraria de la vida, privación ilegal de la libertad, secuestros, que son ejecutados por integrantes de la misma comunidad, pero que pertenecen a un partido político”. 
El activista de derechos humanos cuenta que estas comunidades también viven despojo gradual o total de sus tierras, así como de sus cosechas. Otra de las estrategias, dice, es que el gobierno entrega apoyos gubernamentales “a quien esté dispuesto a combatir la resistencia civil y zapatista”. 
Sobre el caso del Ejido Puebla, asegura: “El regreso del PRI es el retorno de los perpetradores”.
El EZLN "levanta" al espectáculo 2014-01-03


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29/12/2013 "Marcos" se arrepintió de protagonismo. Laura Castellanos
02/01/2014 Gobierna el EZLN a 250 mil indígenas.  Laura Castellanos

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2/1/14

Zapatisme. Vint anys d’inspiració per a les lluites populars


Contraifos

Fa vint anys, l’1 de gener de 1994, entrava en vigor el Tractat de lliure comerç entre els EEUU, Mèxic i Canadà. Aquell tractat era la màxima expressió del paradigma polític i econòmic que havia esdevingut hegemònic arreu del planeta, especialment després de la caiguda del Mur de Berlín: el neoliberalisme.

Aquell 1 de gener, però, és recordat perquè uns tres mil guerrillers indígenes van ocupar diverses ciutats de l’estat de Chiapas, al sud-est mexicà. Feia anys que es preparaven per aquell moment. Anaven armats i els seus rostres estaven tapats amb passamuntanyes negres o mocadors vermells. Aquells rebels es feien dir Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) i en el seu primer comunicat parlaven de «segles d’explotació dels pobles indígenes», dels «crims del neoliberalisme global» i de la «lluita per la terra, la justícia, la llibertat i la democràcia per a tothom».

Era d’alguna manera insòlit que, en el món de la postguerra freda, es produís un aixecament guerriller “clàssic”. Al cap i a la fi, a finals del segle XX la derrota de l’esquerra era prou palesa. Ben aviat es veuria que els rebels xiapanencs eren quelcom ben diferent d’allò que polítics i analistes estaven avesats a veure.

Les armes que portaven eren més aviat simbòliques: la seva lluita era amb la paraula; els passamuntanyes, carregats de simbolisme: el Subcomandante Marcos, la figura més coneguda de l’EZLN, es definia com un “gai a San Francisco, negre a Sudàfrica, asiàtic a Europa, chicano a San Ysidro, anarquista a España, palestí a Israel, indígena en els carrers de San Cristóbal [...]“. El rostre tapat simbolitzava, així, totes les lluites concretes contra les múltiples opressions en el món del capitalisme globalitzat.

Però més enllà del simbolisme, l’EZLN feia servir un discurs i una pràctica política que trencava amb la tradició de la vella esquerra. Apel·lava a conceptes com “dignitat” i apostava per “la otra política”, cosa que permetia combinar la lluita indígena i camperola d’inspiració zapatista (en referència a Emiliano Zapata) amb idees marxistes i pràctiques del comunisme llibertari. Van articular demandes històriques de “terra i llibertat” amb altres exigències de drets de nova generació. Feien servir Internet i apostaren per manejar l’espai mediàtic amb intel·ligència. La seva lluita no pretenia assolir el poder (quedava lluny la presa del Palau d’Hivern), sinó, en les seves pròpies paraules, quelcom més ambiciós: “crear un món nou”. Així, ben aviat sorgiren les comunitats zapatistes que s’autoorganitzaven i s’empoderaven per governar-se a sí mateixes. Eren espais autònoms que feren d’aixopluc i de potenciació de les lluites i reivindicacions històriques de l’indigenisme i els camperols que patien les envestides de l’Estat, els terratinents i els mercenaris paramilitars. També foren espais que permeteren millorar de manera considerable les condicions de vida comunitàries pel que fa a la sanitat i l’educació.

Així, ben aviat l’aixecament zapatista esdevingué tot un moviment que aglutinava amplis sectors de la societat civil i que trenà poderoses xarxes de suport internacional. Tot i patir una repressió constant i devastadora, el zapatisme plantejà la batalla en el terreny democràtic de la paraula i les idees i aconseguí esperonar tot un moviment que ha jugat un paper clau en la política mexicana, però també més enllà d’aquestes fronteres.

El zapatisme fou oportú perquè irrompé en un moment de gran desarticulació de les resistències contra el capitalisme i els seus efectes. Renuncià a fer una lectura monolítica i dogmàtica i, en canvi, apostà per una obertura laxa des del punt de vista ideològic. Apostava per “un mundo en el que quepan muchos mundos”, de manera que no hi havia una lluita prioritària que fos més important que les altres. Ans al contrari, s’apostava per un model plural en què “som, en tant que resistim”. També apostà per una fórmula d’acció local i enfocament global, cosa que aviat tindria molt d’èxit en el món de l’activisme sota formulacions com el famós “pensa globalment, actua localment”. La “crida” zapatista aplegà moviments tan diversos com moviments de masses del Sud amb activistes anarquistes de l’escena alternativa europea, xarxes de solidaritat zapatistes, organitzacions de pobles indígenes, ecologistes especialitzats amb tàctiques d’acció directa i ravers londinencs que tallaven autopistes a ritme de sound system. Tot plegat era quelcom inèdit i tot un símptoma revelador d’aquesta «globalització des de baix» que s’estava gestant.

La realitat és que el zapatisme fou un far en un moment de profunda desorientació. Etiquetà un enemic -el neoliberalisme- i promogué la interacció entre totes les lluites que s’hi oposen. Així, fou el mateix EZLN que organitzà els cèlebres Encuentros por la Humanidad y contra el Neoliberalismo, que ajuntaren milers de persones d’arreu del món que, d’una manera o altra, s’oposaven radicalment als efectes de l’ordre neoliberal. Com a clars precedents del que anys després seria el Fòrum Social Mundial, d’aquelles trobades en sorgiren iniciatives que han estat clau en els cicles de protesta global de finals dels 90 i principis dels 2000. És el cas de la xarxa Acció Global dels Pobles, que durant uns anys impulsà i esperonà les primeres accions antiglobalització. Si avui ciutats com Seattle, Praga, Gènova o Porto Alegre són referents simbòlics de la resistència contra el capitalisme global és, en bona mesura, gràcies a aquells indígenes que digueren “Ya Basta!” ara fa vint anys.

La seva lluita, que encara continua mirant de superar les complexitats i dificultats de la realitat política mexicana, també ha provocat riuades de tinta i reflexió teòrica. Pensadors com Negri, Hardt, Holloway o Castells han fet, de l’experiència zapatista, pedra de toc d’algunes de les seves reflexions. Però, més enllà del pensament, la vertadera influència del zapatisme ha estat a peu de carrer. Són molts els moviments populars que s’han inspirat en la lluita xiapanenca i que l’han adaptada al seu context particular. Una altra manera de fer política, participativa, que retorni el poder al poble, que trenqui amb la praxi dominant d’institucions que no representen els vertaders interessos de la gent, la promoció de diàleg i intercanvi d’experiències entre diferents lluites, l’aposta per mecanismes d’aprofundiment democràtic, la creació de mitjans de comunicació propis i comunitaris… es tracta, en definitiva, de l’aposta per una revolució cultural que transformi de base la realitat. Seria un error, però, fer una lectura totalment entusiasta del zapatisme: també ha comès errors i no està exempte d’incoherències. El que és innegable, tanmateix, és el seu paper històric en la catalització del primer gran cicle de protestes del segle XXI i en el sorgiment d’una narrativa de resistència que, encara avui, no ha dit la seva darrera paraula. Molts d’anys a la lluita zapatista! Continuam!


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EZLN: Una mirada a su historia

Caracol de la Realidad. Foto: Pozol Colectivo.

Raúl Romero
Rebelión

 … la condición humana tiene una porfiada tendencia a la mala conducta. Donde menos se espera, salta la rebelión y ocurre la dignidad. En las montañas de Chiapas, por ejemplo. Largo tiempo callaron los indígenas mayas. La cultura maya es una cultura de la paciencia, que sabe esperar. Ahora, ¿cuánta gente habla por esas bocas? Los zapatistas están en Chiapas, pero están en todas partes. Son pocos, pero tienen muchos embajadores espontáneos. Como nadie nombra a esos embajadores, nadie puede destituirlos. Como nadie les paga, nadie puede contarlos. Ni comprarlos. El desafío [2]  . Eduardo Galeano

El 17 de noviembre del 2013 se cumplieron 30 años de la formación del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y el 1 de enero del 2014 se celebrarán 20 años de su aparición pública. Como una forma de homenaje a los hombres y mujeres que hicieron que el grito de YA BASTA retumbara por todo el mundo, hoy iniciamos una serie de entregas que pretenden ser una breve revisión histórica de los actores que se entrelazaron para dar origen al EZLN. Para hacerlo se ha recurrido a diversas fuentes, pero sobre todo a los escritos, entrevistas y comunicados que los propios neozapatistas han generado. El texto se divide en tres apartados:

I. El núcleo guerrillero, 

II. La resistencia milenaria y

III. La opción por los pobres.  

Es necesaria una aclaración: no ha sido nuestra intensión hablar por los zapatistas, ellos y ellas han contado su historia. Nuestro único objetivo aquí es contribuir a la difusión de su experiencia, esa que sin duda alguna representa la alternativa más avanzada en el mundo. Esperemos que estás líneas también sirvan para alimentar la historia del otro mundo posible que aún se encuentra en construcción.  

Es 1968 y la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (URSS) y los EUA se disputan la hegemonía mundial en una guerra disfrazada: la “Guerra Fría”. En Checoslovaquia la “Primavera de Praga” muestra al mundo el autoritarismo y la burocracia del “socialismo realmente existente”. Los manifestantes pugnan por un “socialismo con rostro humano”, pero sobre todo democrático. La respuesta de la URSS y sus aliados es la invasión del país. En Francia el “Mayo francés” evidencia –entre muchas otras cosas-, un rechazo generalizado a la sociedad de consumo. 

Es 1968 y las Américas también están inquietas. En América Latina el triunfo de la revolución cubana sigue despertando expectativas y miles de jóvenes engrosan las filas de los movimientos y partidos revolucionarios. En EUA Martin Luther King –líder del movimiento por los derechos civiles- es asesinado y las manifestaciones contra la invasión a Vietnam polarizan aún más la sociedad norteamericana. 

Es 1969 y el mundo no es el mismo después de la “Revolución Cultural” de 1968, como la llamo Hobsbawm 3] . Es 1969 y México aun duele: muchas familias buscan a sus hijos e hijas desde aquel 2 de octubre en que no regresaron a sus casas. Mientras tanto, el gobierno mexicano justifica la masacre argumentando que la primer agresión salió de los estudiantes, que había extranjeros interesados en desestabilizar el país y que el fantasma del comunismo estaba detrás de las protestas. 

Cientos de jóvenes que habían participado en las movilizaciones estudiantiles concluyeron que no lograrían transformar a México por la vía institucional. Para muchos de ellos y ellas la vía pacífica estaba agotada y era hora de pasar a una siguiente etapa: la vía armada. 

El 6 de agosto de 1969 en Monterrey, Nuevo León, fueron fundadas las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN). A la cabeza del grupo se encontraban los hermanos Cesar Germán y Fernando Yáñez Muñoz, Alfredo Zárate y Raúl Pérez Vázquez. El grupo tenía la estrategia de acumular fuerzas en silencio y de no enfrentarse con las fuerzas del Estado. En 1972 Cesar Germán Yáñez se estableció en el estado de Chiapas en el campamento denominado “El Diamante” donde operaba el “Núcleo Guerrillero Emiliano Zapata (NGEZ)”. Cinco años después de su fundación, las FLN contaban con redes en Tabasco, Puebla, Estado de México, Chiapas, Veracruz y Nuevo León [4] .  

Si bien las FLN tenían una ideología marxista-leninista, el grupo distaba mucho de caer en el dogmatismo. Desde su fundación, las FLN se plantearon como objetivo general la creación de un ejército y adoptaron como lema la frase del independentista Vicente Guerrero: “Vivir por la patria o morir por la libertad”. 

El 14 de febrero de 1974 las FLN fueron atacadas por policías y militares en una de sus principales casas de seguridad: “La casa grande”, ubicada en San Miguel Nepantla, Estado de México. En el operativo participó Mario Arturo Acosta Chaparro, uno de los principales actores de la guerra sucia en México y quien después fue acusado en varias ocasiones por tener vínculos con el crimen organizado.  

En “La casa grande” fueron asesinados 5 guerrilleros y otros 16 fueron apresados. La persecución contra el FLN se extendió hasta Ocosingo, Chiapas, donde fue atacado el campamento “El diamante” y varios miembros del NGEM fueron asesinados; algunos más alcanzaron a escapar, entre ellos Cesar Germán Yáñez. “Versiones periodísticas –escribe Laura Castellanos- aseguran que a mediados de abril de 1974, el grupo sobreviviente encabezado por Cesar Germán fue aniquilado por el ejército en plena selva. Su hermano Fernando se trasladó entonces a Chiapas y con una brigada lo busco a él y a su grupo sin fortuna” [5] .

De 1974 a 1983 la historia de las FLN es un tanto confusa, pues no existen muchos registros de aquella etapa. Durante esta época las FLN realizan incursiones de forma más constante en la Selva Lacandona y reinician la etapa de reclutamiento. Fue en era en la se reclutó a muchos estudiantes de universidades en las que el marxismo cobraba mucha fuerza, como fue el caso de la Universidad Autónoma Metropolitana y la Universidad Autónoma de Chapingo. Igualmente, durante este periodo (1974-1983) muchas de las actividades de las FLN fueron en el estado de Chiapas. En 1977, por ejemplo, montaron un campamento en Huitiupán, y un año más tarde instalaron una casa de seguridad en San Cristóbal de las Casas.

El trabajo que realizaron las FLN en Chiapas les permitió ir construyendo redes de solidaridad con organizaciones locales que tenían un trabajo previo con los indígenas de la región: grupos de corte maoísta, personas que impulsaban la formación de cooperativas e indígenas que habían sido animados a desarrollar trabajo comunitario desde la iglesia católica, impulsados principalmente por el obispo Samuel Ruíz.

Las experiencias armadas en Centroamérica como el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional en El Salvador, el Frente Sandinista de Liberación Nacional en Nicaragua o la guerra civil que duró más de treinta años en Guatemala reavivaron la intención de las FLN de conformar un ejército –no un grupo guerrillero, sino un ejército regular- y el trabajo exitoso en Chiapas hizo que desde 1980 comenzará a figurar el acrónimo FLN-EZLN en los documentos de la guerrilla. Sin embargo, es hasta el 17 de noviembre de 1983 cuando, ayudados nuevamente por un grupo de indígenas politizados y con amplia experiencia organizativa –del que más tarden surgirán mandos como el Mayor Mario o la Mayor Yolanda- y reforzados por los nuevos militantes de las universidades, se estableció el primer campamento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional denominado “La Garrapata” [6] .

Entrevistado por Yvon Le Bot y Maurice Najman, el Subcomandante Insurgente Marcos explicó que los tres grandes componentes del EZLN son “un grupo político-militar, un grupo de indígenas politizados y muy experimentados, y un movimiento indígena de la Selva” [7] . Ese tercer grupo al que se refiere Marcos comienza a ser parte crucial de la organización después de 1983, etapa en la que el EZLN inició una segunda fase de “acumulación de fuerzas en silencio”; pero en esta ocasión buscando combatientes principalmente entre los indígenas de la región que no tenían experiencias previas de militancia política. Para esta tarea, los indígenas politizados fungieron como puente, pues además de la barrera cultural –en la que el lenguaje significó un gran obstáculo- el hermetismo y la desconfianza –originados por siglos de opresión y desprecio- de los indígenas dificultó el acceso de los mestizos a las comunidades.

Los primeros integrantes del EZLN que se adentraron a la selva Lacandona pronto empezaron a vivir una realidad distinta y muy ajena a la que su adscripción ideológica les permitía ver. Los primeros años no sólo no se construía confianza con los indígenas, todo lo contrario: “A veces nos perseguían porque decían que éramos robavacas, o bandidos o brujos. Muchos de los que ahora son compañeros o inclusive comandantes del Comité, nos perseguían en aquella época porque pensaban que éramos gente mala” [8] .

El contacto con las comunidades indígenas originó una especie de conversión del grupo original. Marcos narra este proceso de la siguiente forma:
Sufrimos realmente un proceso de reeducación, de remodelación. Como si nos hubieran desarmado. Como si nos hubiesen desmontado todos los elementos que teníamos –marxismo, leninismo, socialismo, cultura urbana, poesía, literatura-, todo lo que formaba parte de nosotros, y también cosas que no sabíamos que teníamos. Nos desarmaron y nos volvieron a armar, pero de otra forma. Y esa era la única manera de sobrevivir [9] .

Como señalamos líneas arriba, el trabajo que el núcleo guerrillero de las FLN desarrolló en Chiapas sólo pudo madurar y convertirse en el EZLN gracias a la cosmovisión y tradición de resistencia de diferentes grupos indígenas. 

II. La resistencia milenaria Más información »