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En el EZLN, “hemos cometido errores… errores grandísimos”

El movimiento zapatista. Foto: Iván Castaneira.
José Gil Olmos
Proceso 01/01/2014

SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS, Chis. (Proceso).- Veinte años después del alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Chiapas parece igual… pero es distinto: en las últimas dos décadas tuvo seis gobernadores que no sólo han hecho muy poco para abatir la pobreza, sino que se dedicaron a arrinconar a las comunidades zapatistas.

Nicolás, miliciano del EZLN desde sus orígenes, niega cuando se le pregunta si el zapatismo llegó a su fin: “No sabemos hasta dónde vamos a llegar. Supimos hacer el comienzo y no sé a dónde va a llegar, pero seguimos caminando”.

A finales de este 2013, a punto de cumplirse el vigésimo aniversario del alzamiento armado de los indígenas chiapanecos, el espíritu navideño llega a San Cristóbal impuesto en forma de una pista de hielo y de un árbol artificial adornado con propaganda del gobernador Manuel Velasco. Visitan la ciudad miles de turistas, quienes llegaron para festejar el año nuevo. El ambiente es de fiesta.

Pero no son los únicos que quieren celebrar. En las regiones Selva, Norte y Altos, en los 29 municipios autónomos rebeldes los zapatistas también se preparan para conmemorar la declaración de guerra de 1994.

A la fiesta de los 20 años del EZLN la prensa no fue invitada, anunció el subcomandante Moisés en un comunicado difundido el jueves 19. Analistas del fenómeno zapatista consideran que esto puede deberse a la posibilidad de que haya cambios en la dirigencia indígena, donde podrían aparecer figuras nuevas.

“No entendemos a Peña Nieto”

Nicolás se formó desde muy joven en las filas de EZLN. Tiene experiencia en la lucha armada –la cual tuvo que dejar por razones de salud, secuelas de su participación en los combates de 1994– y ahora se aplica en tareas de organización con otras agrupaciones sociales.

“El zapatismo no está debilitado porque es una transformación, y aunque muchos quieren más balazos eso ya no lo queremos. Por eso nos preparamos para esa transformación en medio de ese remolino del poder del dinero. No entendemos lo que está haciendo Peña Nieto y no nos interesa. Nosotros tenemos nuestro pequeño mundo, nuestra autonomía y vamos a seguir. Para eso es nuestra escuelita, para entender y enfrentar la realidad, para prepararnos y conseguir lo que no nos quisieron dar en el cambio. Pero no vamos solos, hay muchos pensamientos valiosos”, sostiene.

En estos días de finales de 2013 en los cinco Caracoles –con sus respectivas Juntas de Buen Gobierno que mandan sobre los 29 municipios autónomos rebeldes zapatistas– tiene lugar el segundo de tres cursos de la Escuelita Zapatista. En el primero, en agosto pasado, al cumplirse 10 años de los Caracoles, hubo mil 500 alumnos. Para los dos últimos, cerca de 5 mil.

Con la Cátedra Tata Juan Chávez Alonso y la Marcha del Silencio de diciembre de 2012 –en la que participaron 40 mil zapatistas–, el EZLN reapareció públicamente tras una pausa de seis años, cuando Marcos encabezó La Otra Campaña entre 2005 y 2006.

Para mucha gente, sobre todo para el gobierno federal, este largo paréntesis fue la señal del principio del fin del zapatismo.

Nicolás argumenta: “Políticamente ya no salimos en los medios. Piensan que estamos acabados. Pero no estamos cruzados de manos. Nos estamos preparando y quizá vayan a echarnos bombazos… Por eso aún están los paramilitares.

“Estamos evaluando los errores y también construyendo otra forma de vivir. Hay críticas de que (el EZLN) ya no representa el mundo indígena campesino como en el 94, pero no queremos ser vanguardia; nos corresponde cambiar este pensamiento en otra forma de actuar.”

En su primera entrevista con un medio, admite que en estos 20 años el EZLN ha cometido errores, como caer en el autoritarismo y no escuchar a otras organizaciones y personas que también quieren la transformación del país.

Pero también habla de los avances: “Claro que hemos cometido errores, errores grandísimos, pero ya son nuestros propios errores, ya no es el error que viene de afuera, sino tropiezos porque no sabemos conducir y otras cosas. Pero estamos practicando con la asesoría de muchas personas”.

–¿Cuáles son esos errores?

–Los que siempre se cometen porque somos muy autoritarios. Debemos escuchar la palabra de otros. Escuchar y sacar conclusiones, decir lo que pensamos y hacerlo. No hay que imponer muchas cosas porque no debe ser así. Eso pasa, no crean que porque es una lucha por la autonomía no se cometen errores. Hay muchas formas de tomar decisiones. Entonces, debemos aprender.”

–¿Cuáles son los avances en estos 20 años?

–Muchos. Uno de ellos: mantenerse vivo, porque constantemente están los bombazos de la propaganda, de los programas sociales, llegan láminas y muchas otras tentaciones. Pero seguimos vivos, tenemos la autonomía y la base sigue siendo zapatista.

Nicolás no duda en señalar que para ellos está claro que el objetivo es fortalecer la autonomía, porque, como muchas otras organizaciones y grupos sociales, están excluidos del sistema. “Estamos fuera de todo el juego del sistema. Seas güero, moreno, indígena, mujer, homosexual, estudiante, no estamos adentro. Por eso hay que empezar desde donde está nuestro centro. Ya estamos en acción, sin dinero pero organizándonos. Nos está costando pero ya estamos actuando como zapatistas”.

Indica que para los zapatistas está claro que ellos no caben en el proyecto de Enrique Peña Nieto con las reformas que aprobó recientemente el Congreso de la Unión.

“Quizá no se haya dicho en un comunicado, pero nosotros tenemos bien identificado que no tenemos lugar en el sistema. Pero ellos, los que están en el poder, son actores, son seres humanos. Entonces, ¿por qué nosotros no podemos empezar a serlo? Si podemos entender, podemos trabajar; si vamos a trabajar, podemos transformarnos”, puntualiza.

Destaca que la autonomía es parte de ese largo proceso de aprendizaje en el zapatismo: “Los municipios autónomos no se hicieron en un año. Fue una preparación de persona por persona, por familia. Lo grande en esto es que se supo mantener en secreto. Se necesita hacer esto, vámonos capacitándonos y pensemos en otra forma, porque no les entendemos lo que están haciendo y vemos que no nos va a beneficiar.

“Vamos a empezar ese proceso y de eso vamos a sacar una conclusión: ¿Cuáles son nuestras debilidades? ¿Es por dinero? ¿Necesitamos a los poderosos para poder vivir? No. Hay cosas que podemos empezar con nuestras propias manos, nuestros propios talentos.

“Tenemos nuestra ciencia. Somos albañiles, campesinos, carpinteros, soldadores… y nos preguntamos por qué no lo hacemos. Hay que enfocar las cosas, ir cambiando el pensamiento. Eso es lo que estamos tratando de hacer dentro y fuera de la organización.”

–Tal como está la situación del país, ¿cree que el zapatismo seguirá existiendo y avanzando?

–No sabemos hasta dónde vamos a llegar. Supimos hacer el comienzo, no sé a dónde va a llegar pero seguimos caminando, sin sectarismos. Hay muchos grupos. Todos somos mexicanos, nos corresponde por derecho y por mexicanos.

“No entendemos para qué son las reformas de Peña Nieto ni nos interesa, porque nosotros no tenemos cabida en ese mundo del poder. Tampoco en el gobierno de Calderón, donde hubo miles de muertos por la guerra contra el narco.

“No entendimos lo que hizo. Lo que sí entendemos es que son todos los poderes los que están en ese remolino: son los narcos, Los Zetas, todos los que juegan con el dinero. Y quien pagó las consecuencias fue la gente, pero desgraciadamente la gente tampoco reacciona.

“Hubo ese movimiento del poeta (Javier) Sicilia que salió a decir lo que pasaba, hubo quien lo escuchó, pero quienes ganaron fueron los medios, Televisa y TV Azteca.”

–¿Siente que el zapatismo está olvidado después de estos 20 años, que se le ha marginado en sus regiones?

–Sí, por varios factores. De pronto fue la luz muy grande y luego vino la ofensiva gubernamental; los medios fueron la pieza más importante de todo este golpeteo político, y la izquierda se distanció también de nosotros porque hay mucha confusión de la misma izquierda que ahora firmó el Pacto por México.

“Hay mucha confusión en la gente. Eso ha pasado. Pero nosotros no estamos confundidos. Al Estado le va a costar mucho trabajo acabarnos, porque llevamos adentro la raíz del cambio, como fue con Hidalgo, Villa y Zapata. Podemos hacerlo sin que intervenga el poder del dinero. Eso es lo que entendemos.”

El maestro

El domingo 22 de diciembre el subcomandante Marcos emitió el comunicado Rebobinar 2: De la muerte y otras coartadas. En él cuestiona a diversos actores y organizaciones en torno a lo que se ha dejado de hacer en estas dos décadas y responde a las críticas sobre su actuación.

“Quiero decir, yo siento (y hablando con otros compas sé que no es sólo mi sentimiento) que la cuenta que tengo que darle a nuestros muertos es qué se ha hecho, qué falta y qué se está haciendo para completar lo que motivó esa lucha. Probablemente esté equivocado, y alguien me diga que el sentido de toda lucha es perdurar en la historiografía, la historia escrita o hablada, porque es el ejemplo de los muertos, su biografía administrada, la que motiva a los pueblos a luchar, y no las condiciones de injusticia, de esclavitud (que es el nombre real para la falta de libertad), de autoritarismo.

“No fue el ansia de perdurar, sino el sentido del deber lo que nos colocó aquí para bien o para mal, la necesidad de algo hacer frente a la injusticia milenaria, esa indignación que sentimos como la característica más contundente de ‘humanidad’. No pretendemos lugar alguno en museos, tesis, biografías, libros”, señala Marcos en su texto.

Inquiere: “La evaluación que nos interesa y afecta ¿es la de afuera o la de la realidad? ¿La medida de nuestro éxito o fracaso está en lo que de nosotros aparezca en los medios de paga, en las tesis, en los comentarios, en los ‘pulgares arriba’, en los libros de historia, en los museos? ¿O en lo logrado, lo fallado, lo acertado, lo pendiente?”.

Y se responde: “Quiero decir, nosotros (y otr@s como nosotros, muchos, muchas, tod@s) luchamos por ser mejores y aceptamos cuando la realidad nos dice que no lo hemos logrado, pero no por eso dejamos de seguir luchando. Porque no es que acá no honremos a nuestros muertos. Lo hacemos, sí. Pero es que luchando lo hacemos. Todos los días, a todas horas. Y así hasta que miremos el suelo, primero al mismo nivel, luego hacia arriba, cubriéndonos con el paso compañero”.

–¿Qué es Marcos para los zapatistas? –se le pregunta a Nicolás.

–Nuestro maestro. Es un blanco con pensamientos como muchos de ustedes. Nos enseñó que tenemos derechos que no nos han permitido, nos levantó de la oscuridad para darnos un lugar en este país que no nos quieren dar. Ese es Marcos.

Nicolás, quien participó en los enfrentamientos de enero de 1994 en la Selva Lacandona, señala que el camino del zapatismo ya no es el de las armas como hace 20 años, sino la organización social y la transformación del pensamiento.

“Hasta la fecha sentimos el zapatismo como algo muy grande que nos eleva el pensamiento y la coordinación con otros pensamientos que antes no existían. Esto nos trajo la preparación de muchos años. Nos preparamos más sobre la historia de nuestro país, analizamos nuestra situación con mucho cuidado hasta cambiar nuestro pensamiento.

“Necesariamente este pensamiento lo tuvimos que aprender no en una escuela, no en una universidad, sino entre sacrificios, en los caminos que hemos andado con errores y con la muerte de compañeros y que los llevamos en el corazón. Muchos de nosotros, indígenas y no indígenas, que participamos el 1 de enero tenemos muy enraizada la defensa del pensamiento zapatista, el que nos enseñó a ver que el sistema nos está matando, explotando, arruinando, nos está haciendo a un lado en muchos aspectos. No nos enseñaron a ser héroes ni nada de eso. Aquí aprendimos que somos muchos seres humanos y no nos toman en cuenta porque este país, como todo el mundo, está controlado por el poder del dinero, que constantemente está en cambio.”

Autonomía

Nicolás mira en la autonomía de las comunidades zapatistas uno de los principales activos de la organización. A partir de ésta es como, dice, se puede avanzar y enfrentar el sistema económico excluyente.

“Pensamos, como muchas otras organizaciones, que la solución es la autonomía.

“Después del levantamiento armado el EZLN dio autonomía a otras organizaciones, a otros grupos en el país, y la oportunidad de decirle al mundo que todos estamos enfrentando a este poder capital del dinero. Eso nos enseñó el zapatismo, que se puede vivir construyendo otro mundo, un mundo donde tengan cabida las personas que estamos fuera de ese poder. La autonomía es nuestra fuerza principal.”

–Si desde el principio el zapatismo comenzó a trabajar la autonomía, ¿por qué no la vimos?

–Porque era otra etapa en la transformación. Cuando me preguntan por qué entré al zapatismo, no era sólo para agarrar el arma, sino para aprender muchas cosas, la historia del país. Venimos de comunidades donde no hay preparación, sin leer ni escribir.

“Nuestra escuela fue en este lado, fue en el zapatismo. Por eso si una mujer de una comunidad aprendió a hablar, a expresarse, a decir cosas, a sentir lo que siente como antes no lo hacía, pues no se le va a olvidar. Está enraizado y por mucho que se haya alejado, no se olvida. Eso es lo que está pasando con el zapatismo y es lo que nos han enseñado: hemos identificado quién es el que nos está dañando y cómo vamos a enfrentarlo.”

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