25/6/14

Catean casa de escritor y periodista de La Jornada, Javier Molina

Catean casa de escritor y periodista de La Jornada, les dijeron que vendían droga en falsa llamada anónima

“Después de diez minutos, aproximadamente, regresó a mi domicilio el Agente
del Ministerio Público con un policía y me dijo: ‘ya como humano le doy este
dinero (mil pesos) para que arregle la puerta’, y se retiraron”.
Foto: Isaín Mandujano


El poeta Javier Molina denunció que agentes de la Procuraduría General de la República (PGR) tiraron la puerta de su casa e ingresaron hasta su cuarto con el argumento de que buscaban droga.

El también corresponsal de La Jornada para temas culturales, dijo que después de revisar y no encontrar nada, los policías y el agente del Ministerio Público, Miguel Zúñiga, que los encabezaba se retiraron.

Señaló que el agente del Ministerio Público, quien poco después regresó y le entregó mil pesos para que arregle la puerta, le dijo mostró un papel diciéndole que se trataba de una orden de cateo obsequiada por un juez federal, aunque él no la leyó.
            
“A las 6.30 horas del lunes 23 de junio me despertaron fuertes golpes en la puerta de mi cuarto y al preguntar quién era me contestaron que eran policías federales; nunca se identificaron pero iban uniformados. Eran cuatro más el agente del Ministerio Público”.

Precisó que para llegar hasta su cuarto que está al fondo, los uniformados derribaron la puerta de la entrada, la siguiente que está después de un patio, y una más que tenía llave y estaba asegurada con una aldaba la abrieron sin derribarla, hasta llegar a la puerta de su modesta habitación, la cual tocaron para que abriera. “Policía Federal, abran, abran”, dijeron.

“Yo le pedí su nombre al agente Ministerio Público, quien me dijo que se llamaba Miguel Zúñiga y que pertenece a la Procuraduría General de la República (PGR); que había una orden del juez por una denuncia recibida, no me dijo de quién, pero esto fue después de que ellos ya habían registrado por todos lados y algunas pertenencias.

“Dijeron que yo vendía una droga pero no me especificaron cuál. El Agente del Ministerio Público se sentó y le enseñé mi credencial de La Jornada y una revista explicándole mi trabajo. Me dijo que me presentara en la oficina para aclarar mi asunto”, manifestó Molina, de 71 años de edad.
            
Añadió que “después de diez minutos, aproximadamente, regresó a mi domicilio el Agente del Ministerio Público con un policía y me dijo: ‘ya como humano le doy este dinero (mil pesos) para que arregle la puerta’, y se retiraron. Yo ví que llegaron en una camioneta color azul marino que estaba frente al sanatorio Orneles que es donde yo vivo. Llevaban algo escrito pero nunca me lo presentaron, dijeron que tenían una orden escrito pero no la dieron ni la leí”.
            
Indicó que los policías le dijeron que estuvieron tocando la puerta pero como no abrió la tiraron porque llevaban una orden de cateo de juez federal.

Comentó que el domicilio al que ingresaron los policías se ubica en la calle Primero de Marzo número 44, en el cual ha vivido durante los últimos 21 años, desde que regresó de la ciudad de México. “Esta es una casa que mi abuela heredó a mi madre y a mi tío, ambos ya fallecidos y es de mi propiedad. Al lado mío está el número 42 que pertenece a mi hermano Roberto Molina Estrada, que radica en al ciudad de México, y en donde vive uno de sus hijos”.

El periodista, quien aclaró que no fue golpeado ni tratado  mal por los policías, pues “no me tocaron”,  aunque se sintió “intimidado”, señaló que “esta es la primera vez que me ocurre algo similar.

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