7/6/14

En la matanza de El Charco murieron 100 militares

· A 16 años de la tragedia, sobrevivientes alzan la voz
· Fuego cruzado y confusión causaron la mayoría de las bajas

Foto Lenin Ocampo

Sergio Ocampo Arista
La Jornada 07/06/2014

Ayutla de los Libres, Gro., 6 de junio.
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Alrededor de 100 soldados del Ejército Mexicano, también perdieron la vida ese día (7 de junio de 1998) en El Charco, la mayoría al parecer por la confusión que hubo debido al humo de las bombas que lanzaron a la escuela Caritino Maldonado Pérez, provocando que entre ellos se dispararan. Otros más cayeron por la respuesta que dieron los guerrilleros que estaban ahí, afirmó Mario Palma, uno de los sobrevivientes de aquel enfrentamiento.

En la madrugada del 7 de junio de 1998, unos 70 indígenas na savi (mixtecos) de varias comunidades, descansaban luego de la reunión en la primaria Caritino Maldonado del poblado de El Charco, municipio de Ayutla de los Libres, para analizar los proyectos productivos que demandarían al gobierno, cuando fueron sorprendidos por soldados, oficialmente se dijo que 11 personas murieron, entre ellos un alumno de la UNAM.

Mario Palma, acompañado de Nazario Gatica, otro de los sobrevivientes de la masacre, narró que los combates iniciaron cerca de la una de la mañana, y concluyeron seis horas después.

Recordó que el primero que cayó fue Zenón N, quien salió con las manos en alto. “Los soldados gritaron que nos rindiéramos y saliéramos con los brazos en alto: el compañero obedeció, pero los soldados lo mataron. Fue en ese momento cuando se inició la balacera, que duró hasta las siete de la mañana. Los soldados gritaban que nos rindiéramos pero los compañeros con miedo y todo les respondieron: ‘¡vengan por nosotros hijos de la chingada!’

Nos habíamos citado los comisarios, y representantes de los pueblos de esa región para organizarnos y elaborar proyectos productivos, porque ya no se aguantaba tanta pobreza y marginación provocada por el gobierno. No había centros de salud, doctores, escuelas, apoyo al campo, eso es lo que estábamos viendo cuando nos cayó el gobierno, explicó.

“Algunos salimos como pudimos. Yo pude huir rumbo al cerro a donde hay árboles de ocote. A eso de las cinco de la mañana, me salté la ventana de la escuela y caí al suelo. Los soldados estaban ya en la azotea de la escuela y arriba de los cerros, sentí como me pisaban con sus botas, pero en ese momento me hice el muerto. Creo que unos 40 compañeros pudimos huir rumbo al cerro, ahí estuvimos todo un día. Vimos cómo los helicópteros volaban y bajaban a recoger los soldados muertos, al menos yo vi unos 10 tirados en el suelo. Es que la otra gente que estaba ahí, los miembros del naciente Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), al oír los balazos respondieron, y seguramente que provocaron bajas al Ejército Mexicano.

Vimos cuando cayeron varios compañeros, y vimos cómo los soldados, que eran más de 500 o 700, empezaron a disparar, y a lanzar granadas en contra de la escuela.

En tanto, Nazario Gatica empezó a narrar su experiencia, por momentos se le humedecen los ojos, pero fue tajante en sus declaraciones: el culpable de todo es Ángel Aguirre Rivero, que era gobernador al igual que hoy, por eso debiera estar en la cárcel.

Hizo énfasis en las horas posteriores a la balacera a los pocos que quedaron los llevaron a la cancha de la escuela, y los acostaron, sin ropa. No se rindieron, sino que se ordenó a hombres y mujeres que se desnudaran. En ese tiempo ya estábamos cansados de los atropellos de la policía judicial, solo nos organizábamos para tener justicia. Los policías y soldados violaban a nuestras mujeres, hacían lo que querían, y por eso se levantó ese movimiento, o guerrilla, o como se llame. Pero ese día hubo una traición por parte de algunos paisanos que se vendieron, al igual que hoy.

Lamentablemente las cosas siguen igual, o mejor dicho estamos peor, no hay beneficios, no hay obras, no hay nada. Por ejemplo, pedimos médicos, pero no los mandan, seguimos bajando a nuestros enfermos al hospital de Ayutla. Es falso que nos apoye el gobierno. A estas alturas uno ya está dispuesto a todo, somos hombres vivos o muertos.

Tanto Nazario como Mario, pertenecen a las policías comunitarias, el primero a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria(CRAC-PC), pero la que pertenece Tixtla, Olinalá, Tlatlauquitepec, no a la de Eliseo Villar Castillo, aclaró. Mientras que Mario, es miembro del Sistema de Seguridad y Justicia Ciudadana (SSyJC), de la Unión de Pueblos y Organizaciones del Estado de Guerrero (Upoeg) estamos dispuestos a morir protegiendo a nuestro pueblo, expresó.

Ambos exigieron la libertad de los coordinadores de la CRAC, Nestora Salgado, Gonzálo Molina, Arturo Campos y el sobreviviente de la masacre de El Charco, Bernardino García, a quien detuvieron junto con su hijo Angel García, agregó Nazario.

Este sábado por la mañana en El Charco, el obispo de Saltillo, Raúl Vera López, de la Red Solidaria Década A.C, así como organizaciones sociales de la entidad, encabezará el acto conmemorativo por los 16 años de la masacre.

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