2/7/14

En los zapatos de los migrantes

Foto: Rubén Figueroa
Fuente: somoselmedio

Provenientes de Centroamérica, en  su mayoría, cientos de migrantes transitan por México diariamente. Mucho se  ha hablado sobre la tragedia y el holocausto por el cual tienen que pasar en este país para poder lograr su objetivo: llegar a la Unión Americana.

Jóvenes, mujeres y niños transitando en los trenes del sur al norte son el paisaje cotidiano, pasan por campos, pueblos y ciudades ante la mirada indiferente de una sociedad que trata de negar la realidad. La tragedia humanitaria que sufren estos seres humanos pasa desapercibida.

El miedo reflejado en sus rostros, el cansancio visible después de caminar horas y horas por los campos de la frontera sur, pies con llagas y cuerpos que se desvanecen por falta de comida y agua.  Son tantas las tragedias que tienen que pasar: violaciones sexuales, discriminación, persecución, extorsiones, asesinatos, secuestros, torturas. Nadie quisiera estar  “en los zapatos de los migrantes”.

Marlene Arias, proveniente de Jutiapa, Olancho; comunidad que sobrevive de lo que la madre tierra les regala después de cultivarla, casada y madre de tres hijos, todos ellos  menores de edad,  decidió salir de su  patria, Honduras, porque ya no aguanta más la pobreza: “ en nuestros pueblos muchos niños muren por desnutrición y yo no quiero que pase eso con mis angelitos”.  Marlene cuenta con 31 años de edad.  Decidió ser ella la que emigrara porque su esposo, de 53 años, está enfermo y agotado.  Él fue quien se quedó al cuidado de sus hijos.

Fue un sábado a las 3 de la mañana cuando salió  de su casa, “deje dormidos a mis hijos, les di un beso en sus frentes  y les juré luchar hasta la muerte por ellos”.

Dallas, Texas, es su destino. “Por mis hijos todo vale la pena y es por ellos que tomé la decisión de andar en estos caminos”.  La valentía de Marlene es visible.  Ella es una de muchas personas que salen de sus países, obligadas por la pobreza, y llevan consigo la esperanza de sus hijos y de su pueblo.

En estas últimas semanas hemos visto que el flujo de migrantes ha aumentado.  Son cientos y cientos de jóvenes que deciden emigrar porque en su países ya no existe oportunidad alguna de, por lo menos, tener un techo: “sobrevivimos todos los días, todos los días salimos a la calle esperando encontrar algo para comer y llevarle a nuestra familia y así pasar el día”, son las palabras de Marlon Pineda, oriundo de Santa Bárbara, Honduras.  Tiene 18 años y desde que tiene memoria recuerda que él y su familia, siempre que comen,  quedan con hambre porque el alimento no es suficiente.

Los migrantes son concientes de que en el camino pueden morir, ya sea a manos del crimen organizado, de la policía mexicana o de las ruedas del tren.  Sin embargo, dicen que se tienen que arriesgar: “no hay opción, o morir en el camino o morir de hambre”.  Son un pueblo que camina, que tiene ideas, ilusiones, esperanza, que paso a paso construye su futuro, su esfuerzo y dolor tiene un propósito: el bienestar de su familia y el pueblo que dejan atrás.  Durante el camino van dejando huella, siempre hay algo que aprender de ellos.

“Ahí se pueden bañar, ahí está el agua”, le dice David, un niño migrante que se encuentra en el albergue La 72 de Tenosique, Tabasco, a Marlon, un padre migrante que acababa de llegar al lugar. “Escucho a ese niño y recuerdo a mis hijitos”, exclama Marlon y sus lágrimas rodan por sus mejillas. Sacó su cartera y acarició las fotos de sus pequeños.

En nuestras manos está cambiar el camino lleno de espinas que tienen que pasar estos seres humanos.  La indiferencia es la causante de cientos de muertes y violaciones cometidas contra ellos, salgamos y miremos a ese pueblo que camina.  Como decía el Che Guevara: “sobre todo sean capaces siempre de sentir, en lo más hondo, cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda del revolucionario."


Muchos de los jóvenes comentan a la entrada del refugio 'La 72' que temen más de las pandillas locales -Maras- que de un cártel, por lo que en esta semana arribaron 15 familias centroamericanas. Foto: Rubén Figueroa


Honduras vive una ola de violencia desatada al parecer por las "maras" quienes intentan reclutar menores de edad para sus filas, esto dicho por migrantes quienes están huyendo de los barrios y colonias de San Pedro Sula y Tegucigalpa. El éxodo es cada día mas visible, decenas de mujeres y niños salen todos los días de su país exponiéndose al transitar por México, un país donde el gobierno los persigue y reprime con la intención de frenarlos y evitar que lleguen al vecino país; con esto México esta siendo cómplice de la masacre desatada en Centroamérica, no importándoles el peligro que las personas corren al deportarlos a su país. Foto: Rubén Figueroa


Los peques migrantes jugando en La 72. Foto: Rubén Figueroa


 Buenos dias para todos, por acá seguimos en La 72. Foto: Rubén Figueroa


Volando por la 72. Foto: Rubén Figueroa


Precaución, niños migrantes jugando en La 72. Foto: Rubén Figueroa


Los cipotes regalando sonrisas en La 72. Foto: Rubén Figueroa


Ethen es un niño migrante que platica con sus compañeros de viaje afuera del albergue "La 72" en Tenosique, Tabasco; él viaja junto con su padre rumbo a los Estados Unidos. La violencia en Centroamérica obliga a cientos de personas diariamente a emprender una travesía plagada de peligros, sobre todo al transitar por México donde son victimas del crimen organizado y autoridades corruptas. Foto: Rubén Figueroa


Cientos de niños centroamericanos caminan diariamente por las rutas migrantes más peligrosas del mundo. Foto: Rubén Figueroa


Los niños en la 72 Foto: Rubén Figueroa


Mujeres migrantes en tránsito por México. Foto: Rubén Figueroa 


En las últimas semanas el número de niños y mujeres migrantes se disparó considerablemente, derivado de la violencia en Centroamérica y el fuerte rumor de que las autoridades estadounidenses les están otorgando asilo político. En México poco se ha hablado del tema a pesar de que es por este país donde más corren peligro de ser victimas del crimen organizado, las autoridades de los Estados Unidos se han declarado en emergencia ante esta situación, mientras que en México ningún organismo o institución se ha pronunciado al respecto, mucho menos han tomado medias preventivas para garantizar la seguridad de estos niños y mujeres. Foto: Rubén Figueroa




Desde El Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM), nos unimos al día internacional contra la homofobia acompañando siempre a la comunidad LGBT MIGRANTE en su caminar, quienes hoy día no sólo luchan por el derecho a la diversidad sexual, si no también por el derecho a la #LibertadDeTransito. Foto: Rubén Figueroa


Foto: Rubén Figueroa


La raza catracha viendo el partido Honduras VS Francia en La 72. Foto: Rubén Figueroa


Migrantes juegan una cascarita en "La 72" luego del partido Honduras VS Francia. Foto: Rubén Figueroa

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