12/7/14

La niña más valiente del mundo

Miles de niños no acompañados cruzan la frontera sur; huyen de la violencia,
la pobreza, algunos buscan reunirse con sus padres, quien migraron antes.
Foto: Cortesía


Chiapas Paralelo 11/07/2014

La pequeña de ocho años se propuso salir de su pueblo en El Salvador e ir en busca de su abuela en California, Estados Unidos. Los traficantes de personas, ya con las rutas marcadas, pasaron a la pequeña hasta el norte de México. Luego de un viaje largo plagado de penurias, tres traficantes se apropiaron de la pequeña, abusaron sexualmente de ella durante días, y hace un mes la pequeña terminó en el DIF de Chihuahua. Ella narró en detalle de todas las formas de violencia sexual y psicológica a las que fue sometida; los peritajes corroboran su historia. Dos días después, la Procuraduría dio aviso a la embajada salvadoreña, y de inmediato Silvia Ruth Peña, encargada de la oficina consular, solicitó el apoyo de México para la repatriación de la menor vía aérea a su pueblo de origen. Para deshacerse del problema.

Por fortuna la abuela de la pequeña, viajó de California a Chihuahua y pidió ayuda a la organización CEDEHM, encabezada por la abogada Luz Estela Castro (quien fuera defensora de Marisela Escobedo y su hija Rubí). De inmediato Castro y su equipo impidieron legalmente que se repatriara a la nena. Los traficantes estaban de vuelta en el pueblo de El Salvador y podrían acabar con ella. La abuela demostró que tenía la custodia legal de la pequeña. A pesar de ello el personal del DIF se dedicó a maltratar a la abuela y apenas le permitió ver a su nieta durante 15 minutos dos veces. La niña desgarrada, quería estar con su familia; por ello había arriesgado su vida.

La abuela y la tía dijeron que no volverían a California sin ella. Decidieron, con su abogada, plantarse frente a palacio  de gobierno (donde está la cruz de clavos por los feminicidios) y allí confrontaron al gobernador, quien con desdén aseguró que ese era un problema de incumbencia federal. La prensa cubrió la historia, las organizaciones de México y California presionaron hasta que el embajador de El Salvador exigió a Salvador Beltrán del Río, Comisionado del INM, cumpliera con la petición de las abogadas y la abuela, invocando los artículos 8.1, 9 y 10 de la Convención de los Derechos del Niño. Lograron que se diera visa humanitaria a la niña  y que fuese entregada a su abuela.

La abuela y la pequeña fueron a comer con la abogada, la nena sonriente, con la mirada colgada de las pupilas de su abue, se comió un helado de chocolate y comenzó a hacer planes para ir a la escuela. Por fin. Después de haber perdido trágicamente a su madre, la única familia viva son su tía y su abuela con quienes vivirá en Estados Unidos. Falta ahora que el gobierno norteamericano acepte darle la visa humanitaria, para la cuál califica perfectamente, ya que su abuela y tutora legal es ciudadana en ese país.

De los tres violadores sólo se abrió proceso contra uno, joven de 17 años plenamente identificado. Lo otros dos siguen operando desde El Salvador enganchando niñas, niños y adolescentes que buscan a sus familias en el país de Obama.

Esta historia no es singular por ser la única niña víctima, sino por ser la primera que logra este tipo de visa humanitaria rápida gracias al trabajo colectivo de una organización civil chihuahuense, que defiende gratuitamente a mujeres y niñas, por la acertada participación de la prensa local y por la labor conjunta con las organizaciones de Derechos Humanos de California que, de la mano del CEDEHM, lograron forzar al embajador de El Salvador y al Comisionado del INM a hacer su trabajo como es debido.

Cientos de miles de niñas y niños y adolescentes cruzan fronteras, sufren malos tratos y a veces mueren por ir en busca de un futuro digno. Hoy en día hay más personas que nunca con necesidad de asistencia y protección humanitaria en el mundo. Según la OIM en el 2000 había 14 millones de personas con estatus de refugiados, desplazados por guerras y pobreza. Para 2012 pronostican que la cifra se triplicará. México encabeza las estadísticas de países peligrosos para transmigrantes.

Si algo puede y debe hacer Beltrán del Río es sin duda fortalecer estas sinergias, alejarse de la criminalización de las y los migrantes y respetar y reconocer las redes de la sociedad civil que desde hace años hacen este trabajo, a contracorriente de servidores públicos ineficientes y agresivos, entrenados para expulsar números y no para atender y proteger a seres humanos. Si bien es cierto que el sistema de justicia penal el México tiene serios problemas, la creación de nuevas leyes que permiten la protección de las víctimas de delitos graves es vital. La visa humanitaria que se logró obtener para la pequeña es resultado de esos esfuerzos para dar herramientas a quienes defienden a las y los inmigrantes y transmigrantes. No todo se puede, pero cuando algo funciona debemos enfocar las baterías y el esfuerzo colectivo, ciudadano y político, para repetir estos logros y sacarlos del ámbito de la excepción.

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