5/7/14

“Que no se conozca más a artistas españoles es culpa de los políticos”

Agustín Pérez Rubio, director artístico
del MALBA. / Bernardo Pérez
Ángeles García
El País 04/07/2014

Si hubiera que hacer una lista de los museos de arte contemporáneo más importantes del mundo, el MALBA (Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires) estaría en los primerísimos puestos. Creado por el empresario Eduardo Costantini en 2001 a partir de una soberbia colección de 250 obras, el edificio de piedra y cristal creado por tres arquitectos cordobeses, en pleno barrio de Palermo, ha ido creciendo con tal fuerza que se ha hecho inevitable su ampliación y su entrada en el ámbito internacional. Agustín Pérez Rubio (Valencia, 1972), exdirector del MUSAC, historiador y comisario independiente, acaba de ser elegido director artístico del museo argentino; un reto que acepta convencido de que colocará al MALBA en el G7 del planeta museístico y lo hará perdurar en el tiempo. El 1 de agosto tomará posesión de su cargo.

Pregunta. Es usted uno de los pocos españoles dirigiendo un museo americano. ¿Teme que se le reciba con reticencia?

Respuesta. Creo que soy el único español al frente de un museo en todas las Américas y no creo que me vaya a encontrar con reticencias. Es un museo privado, familiar, no público, aunque por su peso en el ámbito artístico la gente crea que es estatal. Yo conocía el museo desde su creación y ya entonces establecí con él una relación muy especial. Cuando Eduardo Costantini me lo propuso, no lo dudé. Llego a Buenos Aires con alma de porteño.

P. Conoce de primera mano el escenario artístico argentino.

R. Desde 1996 he participado en exposiciones y proyectos en buenos Aires o en Rosario, de manera que conozco a los profesionales que están al frente de las instituciones (en casi todas se está produciendo una renovación generacional, por cierto) y a los artistas. El ambiente cultural en Buenos Aires es la bomba. Conozco pocas ciudades con una riqueza semejante. Se habla mucho del teatro, pero el arte contemporáneo también tiene una vitalidad increíble.

P. ¿Por qué le han escogido a usted precisamente para dirigir el MALBA?

R. Sé que Eduardo Costantini se ha entrevistado con muchísimos profesionales desde mayo. Había que presentar una propuesta para la nueva etapa de expansión del museo. Y le interesó la mía.

P. ¿Puede resumir las líneas básicas?

R. Tiene que ver con la ampliación inminente (ya están los terrenos) para conseguir 2.000 metros cuadrados más de exposición y con poner a este museo en el circuito mundial. Fuera de Argentina, todo el mundo cree que el MALBA es algo así como el Reina Sofía, aunque en Argentina todos lo conocen como el museo de Eduardo Constantini. Saben que es suyo, pero que es de todos, algo vital y esencial para la ciudad. Pues mi misión va a consistir en que también sea esencial para toda Latinoamérica. La colección permanente suma ahora las 250 obras depositadas por Costantini en origen, pero él ha ido comprando muchísimas más. No para. Y ha resuelto, de acuerdo con la familia, donar toda su colección completa para este museo, de manera que a esas piezas conocidas por todos (Diego Rivera, Roberto Matta, Frida Kahlo, Agustín Lazo, Wifredo Lam…) se van a sumar hasta 600 más. Mi plan es hacer relecturas de esa colección permanente vinculándolas con los fondos cinematográficos y literarios del museo.

P. ¿Qué idea tiene para las exposiciones temporales?

R. Quiero adelantar que quiero nombrar un comité científico-artístico, de cinco o seis personas, profundas conocedoras del arte argentino, latinoamericano e internacional con el que desarrollaré el programa. El patronato va a contar también con toda aquella gente capaz de implicar a la sociedad en el museo. Hay familias muy importantes social y económicamente hablando, con grandes colecciones que están ayudando a otros museos y queremos atraerlas hacia el MALBA.

P. ¿Tienen que tener más peso los artistas locales sobre los extranjeros en las temporales?

R. No me importa el ADN de los artistas. Me interesa lo que hacen y la proyección internacional que puede tener su obra. Lo importante es el impacto de las narraciones. Quiero hacer contexto con todo el arte internacional, algo que en Argentina no choca porque ellos han estado muy en contacto con todo lo que se hacía en el extranjero. Y también quiero trabajar en colaboración con otros grandes museos de México, Chile, Perú, Río…

P. Esta es su primera experiencia al frente de un museo desde que dimitió como director del MUSAC de León en 2012 después de cuatro años al frente.

R. Todo este tiempo he estado trabajando como comisario independiente precisamente para centros de arte relacionados con Latinoamérica.

P. ¿Guarda mal sabor de boca de aquella salida?

R. Se llegó a una situación disparatada. Con el pretexto de los recortes, se dejó un programa insostenible y se desvirtuó la esencia del proyecto. Parece un chiste, pero se llegó a prescindir hasta de la botella de agua que se ponía a los conferenciantes.

P. ¿Cómo ve la situación artística en España?

R. Hay artistas buenísimos que no se dan a conocer fuera. Me enciendo cuando veo que Esther Ferrer o Juan Hidalgo, por poner dos ejemplos sangrantes, no son conocidos en América porque su obra no se ha movido. Y eso es responsabilidad de los políticos. En España no tienen ayudas. No hay academias en las que puedan hacer sus proyectos ni se les expone fuera. Es un disparate. La política en España tiene que volver a ser lógica, sensible, que en lugar de la cicatería predomine el sentido común. No es tan complicado.

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