7/9/14

Resistencia yaqui frente a la inoperancia jurídica

Son los poderes fácticos, explica Mario Luna, quienes están detrás del proyecto Acueducto Independencia: “ellos tiene la capacidad de incidir en el ánimo y de voltear una resolución que pensábamos que por fin se cumpliría poniendo fin a la construcción de la obra”.


Jaime Quintana Guerrero

México. “Nos están fabricando delitos a quienes estamos en la lucha. Esto es una estrategia recurrente para dividir y controlar a los pueblos en protesta”, explica Mario Luna Romero,  secretario tradicional de la tribu yaqui en Vícam, Sonora, y vocero oficial del movimiento por la defensa del agua del rio Yaqui.

La situación jurídica de Mario Luna y otros representantes de la tribu, es fabricada. “Se nos acusa de un delito del que no participamos pues ni siquiera estábamos en el lugar en el que ocurrió la privación ilegal de la libertad de una persona”, advierte. Sin embargo, el Segundo Tribunal Colegiado en materias penal y administrativa del Quinto Circuito en Hermosillo, confirmó la orden de aprehensión en su contra por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada y robo cometido por dos o más personas.

Luna explica que “la lucha yaqui en defensa del agua continuará independientemente de que estemos sujetos a juicios. Nosotros somos sólo portavoces, y existen muchos elementos de la tropa que pueden suplir nuestro trabajo, además de que estamos enlazando las luchas. Hay que tener en cuenta que lo que nos está pasando les pasó a otros yaquis anteriormente, pero en condiciones más desiguales”.

“Nos damos cuenta”, dice, “de que la ley es selectiva contra los jodidos, y de complacencia con los políticos y empresas, en este caso con gobernadores y empresarios que quieren comercializar el agua nuestra”.

La lucha del pueblo yaqui inició hace cuatro años contra la construcción del Acueducto Independencia, obra con la que el gobernador de Sonora pretende arrebatarle el agua a la tribu y a los agricultores de Ciudad Obregón, para enviarla a las empresas de Hermosillo, y no para el consumo humano, como anunció Guillermo Padrés.

Son los poderes fácticos, explica Mario Luna, quienes están detrás del proyecto Acueducto Independencia: “ellos tiene la capacidad de incidir en el ánimo y de voltear una resolución que pensábamos que por fin se cumpliría poniendo fin a la construcción de la obra. Estos poderes fácticos son tan poderosos que logran cambiar las decisiones de los jueces y dar marcha atrás. El cambiar direcciones jurídicas representa el miedo que tienen a que el pueblo ejerza su derecho”, advierte.

De las 55 comunidades de la tribu sólo el 30 por ciento  tiene agua entubada y clorada, que no es potable. Y aun así, indica Luna, “se intenta quitarnos el agua”. Lo que quieren, dice, es que emigremos de este territorio nuevamente, pero la cuota de sangre por vivir en estas tierras es demasiada, como para dejarlas”.

“Esta generación de yaquis continúa en la lucha. No olvidemos que el 50 por ciento de los afluentes de las cuencas de agua están destinados a la tribu, y sin esto es posible que la tribu Yaqui no sobreviva”, alerta el represente indígena.

Otro camino de lucha y resistencia

En estos momentos, explica el entrevistado en su paso por la ciudad de México, “se está tratando de echar atrás lo que se ha ganado. Porfirio Díaz trató  de expulsarnos del territorio mandándonos a Yucatán, Quintana Roo, Oaxaca, en calidad de esclavos, y logramos sobrevivir en esos estados y en este territorio. Años después, el presidente Lázaro Cárdenas intentó saldar la cuenta histórica restituyendo un tercio del territorio a los yaquis en 1940”.

Luego de interponer un juicio de amparo, la tribu logró que el juez Octavo de Distrito ordenara el cese de operaciones del Acueducto Independencia, pero el Ayuntamiento de Hermosillo tramitó una queja ante un Tribunal Colegiado, que ordenó dejar sin efectos el paro de la obra hidráulica.

“La tribu yaqui comienza otro camino de resistencia. Después de que se dio un reverso en la vía jurídica, vemos que no hay nada seguro por ese camino y nos preocupa”, puntualiza Luna y hace un llamado a la solidaridad de organizaciones sociales y pueblos indígenas.

Actualmente, informa, “hay muchos compañeros de la guardia tradicional en Sonora que están iniciando acciones de resistencia, pues debido al incumplimiento de los ordenamientos judiciales que deberían detener el acueducto, ya comenzaron acciones de resistencia, tales como el boqueo a la carretera número 15 que comunica Estados Unidos con México”.

El pueblo Yaqui no seguirá esperando. La gente está molesta y no sólo los yaqui, sino todo el sur de Sonora, ya que la lucha no es solo por los 40 mil yaquis que viven en la zona, sino el millón de habitantes que viven en la cuenca del rio Yaqui y que se verían afectados directa o indirectamente con la construcción del acueducto.

“No nos vamos a quedar con los brazos cruzados a esperar a que el juez endurezca su actuar y otorgue plenamente los derechos que tenemos. La tribu no va seguir esperando”, concluye la autoridad indígena.

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