3/1/15

Luchando para construir otro mundo: 10 años de organización horizontal en El Barrio, Nueva York


Por Jessica Davies
Koman Ilel

“Luchamos para que: los mares y las montañas serán de quienes los habitan y los cuidan. 
Los ríos y los desiertos serán de quienes los habitan y los cuidan.
Los valles y las quebradas serán de quienes los habitan y los cuidan.
Las viviendas y las ciudades serán de quienes en ellas viven y las cuidan.
Nadie será dueño de más tierra de la que pueda cultivar.
Nadie será dueño de más casas de la que pueda habitar.”

Hace diez años, en el Este de Harlem, Nueva York, una zona conocida como El Barrio, miembros de quince familias de inmigrantes mexicanos, todas ellas mujeres, se juntaron para ver cómo podrían lograr viviendas dignas en su comunidad. Así iniciaron su lucha contra la gentrificación y desplazamiento; el propietario de sus viviendas estaba tratando de obligarlos a abandonar sus hogares con el fin de atraer a inquilinos ricos y transformar El Barrio en donde vivían. Eran personas sin experiencia previa de cómo organizar, y sabían que tenían mucho que aprender, pero se escucharon y se apoyaron mutuamente y en diciembre de 2004 formaron Movimiento por Justicia del Barrio (Movimiento).
 Movimiento se compone de inquilinos de bajos ingresos, la gran mayoría de ellos inmigrantes. Muchos también son indígenas. Obligados por la pobreza a abandonar su querido México, han construido una comunidad fuerte en El Barrio y están decididos a no dejarse ser desplazado otra vez. Ellos entienden que su lucha es contra el sistema neoliberal representado por los propietarios abusivos, especuladores de propiedades, corporaciones multinacionales, políticos corruptos y las instituciones gubernamentales que buscan desplazarlos de su querida comunidad.

“Creemos que los que sufren la injusticia de primera mano deben diseñar y dirigir sus propias luchas por la justicia”.

La organización está construida alrededor de los principios de autonomía, autodeterminación y democracia participativa. Esto significa que se basa en una forma de organización horizontal y carece de dirigentes. El objetivo es crear espacios donde el pueblo pueda reunirse como una comunidad para compartir sus problemas. De esta manera ellos pueden estar de acuerdo sobre las soluciones y es la propia comunidad que tiene el poder. No depender de nadie para decirles qué hacer, creen, crea una base sólida que nunca puede ser destruida.

La forma de organización de Movimiento está basada en consultar a la comunidad. Miembros van de puerta en puerta, edificio por edificio, cuadra por cuadra, conociéndose mutuamente, construyendo relaciones. Se forman comités en cada edificio, y una vez que todo el edificio sea organizado, se convierten en miembros. Cada edificio se pone de acuerdo sobre sus propias acciones y formas de lucha. Movimiento también está profundamente comprometido a luchar contra todas las formas de discriminación y respetar las diferencias de cada quien. Sobre todo, esto significa escucharse entre uno y el otro.

El grupo opera sobre muchos niveles. Así como el tocar puertas, se tiene asambleas del pueblo, diálogos comunitarios, divulgación en calles, reuniones caseras y votación de toda la comunidad. Organiza protestas, marchas y acción directa. Hace un uso inteligente de los medios de comunicación, da entrevistas, charlas, organiza foros públicos. Utiliza tácticas tales como acciones judiciales y denuncias públicas. Tras consultas al nivel comunitario hace campañas sobre temas específicos.

“Todos compartimos un enemigo común y se llama neoliberalismo. El neoliberalismo desea dividirnos e impedirnos combinar nuestras fuerzas. Derrotaremos esto al continuar uniendo a nuestra comunidad entera hasta lograr una verdadera liberación para tod@s.”

La organización enfrenta muchos desafíos. La gran mayoría de sus miembros no habla inglés y ha tenido pocas oportunidades para la educación. Tienen poco acceso a internet, los medios de comunicación e información; muy pocos de ellos tienen computadoras. Se ven obligados a trabajar diez a catorce horas diarias, seis a siete días a la semana, así como también tener todas las responsabilidades de la vida familiar. Esto significa que no es fácil para ellos también asistir a reuniones de cuatro o cinco horas para tomar decisiones, y es difícil para que todos se reúnan al mismo tiempo. Porque todos deben ser consultados, y todas las decisiones tomadas colectivamente, puede tomar mucho tiempo para llegar a un acuerdo. Pero a pesar de todas estas dificultades, el compromiso y los logros de los miembros han sido notables.

En consonancia con sus principios, Movimiento no acepta ningún financiamiento gubernamental y no tiene implicación con los políticos o partidos políticos. Los miembros saben que es esencial crear puentes con otras comunidades ignoradas, olvidadas y marginadas, incluyendo mujeres, migrantes, lesbianas, pueblos indígenas, los homosexuales y la comunidad transgénero y construir relaciones con los miembros de estas organizaciones, que también luchan contra las múltiples formas de opresión.

Construyendo comunidad

“Juntos, hacemos nuestra resistencia de dignidad y luchamos contra las acciones de los propietarios capitalistas y transnacionales que quieren desplazar a las familias pobres de nuestro barrio. Luchamos localmente y a través de fronteras. Luchamos contra las acciones de políticos locales que se niegan a gobernar obedeciendo la voluntad del pueblo. Luchamos contra las instituciones de gobierno que imponen un sistema económico, social y político global que busca destruir a la humanidad.”

Los seres humanos nacieron para vivir en comunidad y no pueden sobrevivir sin el otro. Una sociedad y una cultura que fomenta el individualismo, cada uno por sí mismos, también promueve la soledad, el aislamiento y desesperación. Hace diez años, quienes ahora son miembros de Movimiento se desconocían mutuamente, no tenían ninguna comunión con los demás habitantes de su edificio. Ahora resisten, se organizan y juntos celebran victorias – han construido comunidad, amistad, amor, confianza y solidaridad y transformado sus vidas.

Muchos de los miembros de esta organización notable creen que su mayor logro en los últimos diez años ha sido el construir una cultura de resistencia. Esto ha llevado a un sentido de identidad y autoestima, ser parte de algo que le da propósito y significado a sus vidas. Una nueva generación de niños está creciendo en un entorno increíble de lucha comunitaria, de marchar y de toma de decisiones colectivas, lo cual hace un impacto duradero en sus vidas y brilla a través de su espíritu de comunidad vibrante. La fuerza de la comunidad que

Movimiento ha creado se refleja en el hecho sorprendente que ninguno de sus miembros ha sido desplazado en los últimos diez años. De hecho, hasta ahora, han ganado todas las batallas con las cuales han sido confrontados. No es de extrañar que el periódico Village Voice eligió a Movimiento como el “Mejor movimiento basada en el poder del pueblo en la ciudad de Nueva York”.

Aprendiendo de otras luchas

“Hemos encontrado maneras de hacer que nuestras voces sean escuchadas y permitir que nuestras voces tengan eco con las voces de otros pueblos marginados resistiendo en todo el mundo”.

Cuando Movimiento fue fundado en diciembre de 2004, sus miembros no tenían ninguna experiencia anterior de organizar y comenzaron a buscar otras luchas dignas de las cuales aprender. Cuando leyeron la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de los Zapatistas, lanzada en junio de 2005, los miembros encontraron en ella “un espejo de nosotros mismos”. Desde entonces han desarrollado su propia forma del Zapatismo urbano y siguen mirando a sus compañeras y compañeros Zapatistas como una fuente de inspiración en su lucha diaria por la justicia y liberación colectiva.

Como siempre con las mujeres en frente, Movimiento ha aplicado en su propia lucha local herramientas y formas de organización extraídas de los Zapatistas. Las “Consultas del Barrio” son fundamentales para su trabajo, consultas a través de todo El Barrio que permiten a todos los residentes locales identificar los temas que más les preocupan. Esto construye y fortalece la comunidad a nivel local, ayuda a atraer más gente a la lucha y asegura que todas las campañas de Movimiento sean conducidas por toda la comunidad de El Barrio.

Encuentros son una tradición Zapatista muy conocida que Movimiento la ha hecho su propia en Nueva York, como una manera de vincular las luchas y construir redes de solidaridad. Explican: “un ‘Encuentro’ es un espacio de intercambio humano y de reflexión. Un ‘Encuentro’ es un momento de intercambio que los zapatistas han diseñado como otra forma de hacer política – desde abajo y a la izquierda. Es un lugar donde tod@s podemos hablar, donde tod@s vamos a escuchar a l@s demás, y donde tod@s podemos aprender. Es un lugar donde podemos compartir las muchas luchas diferentes que hacen de nosotr@s un@ sol@”.

Movimiento ha llevado a cabo seis Encuentros en El Barrio, con la participación de organizaciones de la comunidad no sólo de Nueva York y a través de los Estados Unidos, sino también alrededor del mundo, con grupos de diferentes rincones de Sudáfrica, América Latina y Europa participando en persona o a través de video conferencias o por envío de vídeo-mensajes. Los Encuentros se basan en escuchar y aprender del uno al otro, ya que representantes de los grupos comparten sus problemas, sus luchas y sus sueños. Se otorga una plataforma especial a grupos históricamente marginados para asegurarse de que sus voces sean escuchadas. Por tradición, todos los Encuentros de Movimiento terminan con los niños rompiendo la piñata neoliberal.

Los próximos diez años

Conforme celebran su décimo aniversario, Movimiento ahora cuenta con 900 miembros, 80% de ellos mujeres, en 85 comités de edificio, y su resistencia digna sigue creciendo. Los miembros han ganado numerosas victorias contra los propietarios brutales y las corporaciones multinacionales que tratan de arrebatarles sus hogares y destruir su comunidad; han mantenido a políticos e instituciones de la ciudad bajo rendición de cuentas; han construido “una cultura de resistencia” y una comunidad de solidaridad; han formado fuertes lazos con grupos en muchos otros países; y su palabra ha recorrido alrededor del mundo. Como dicen los Zapatistas, la lucha continúa.

“Estamos luchando por la vivienda, por educación, por salud, por la libertad, por justicia, por amor, por una voz, por un espacio para existir, por la paz, por respeto, por nosotros mismos, por nuestra comunidad, por la dignidad…para la humanidad. Aquí estamos en resistencia en nuestro rincón del mundo. Juntos construiremos un mundo donde quepan muchos mundos.”

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Clausura del Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías en Chiapas



San Cristóbal de las Casas, Chiapas. México. 3 de enero. 

“Gracias por recibir en sus corazones la invitación al Festival. Que nos reunamos y nos conozcamos los de abajo, ya es un logro”, expresaron integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI), en la Clausura del Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el capitalismo: “Donde los de arriba destruyen, los de abajo reconstruimos”, convocado por el CNI y el EZLN.

Desde el Cideci Unitierra, agradecieron por apoyar esta compartición tan grande. “Compartimos el mismo dolor que se llama capitalismo, que nuestros pasos sean firmes”, externaron los pueblos originarios integrantes del CNI, a los asistentes adherentes a la Sexta nacional e internacional y simpatizantes que acudieron al encuentro, en la última cede del Festival en San Cristóbal de las Casas.

“No somos tan pocas ni tampocos, vamos a seguir creciendo”, aseguraron los indígenas en resistencia y reafirmaron que: “si no tiene límite la muerte impuesta por los de arriba, tampoco no tiene limite el valor y la rebeldía de los de abajo”.

Nos faltan nuestros desaparecidos, no dejaremos de buscarlos” indicaron refiriéndose a los 43 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa. “El dolor y la rabia de sus familiares es nuestra”, afirmaron.

Informacón relacionada: seminarioscideci.org

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La petición de principio de la izquierda electorera


Babel
La petición de principio de la izquierda electorera

El año 2014 fue marcado por la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa y por la dignidad firmeza y determinación con la que sus 43 familias han luchado por justicia y para que les devuelvan a los suyos. Esa firme y digna lucha logró despertar a una nación que más que dormida estaba pasmada ante su propio dolor, el horror, la rabia, el desconsuelo. Los normalistas han dicho que el caso de sus 43 compañeros es un parteaguas, que divide todo en un antes y un después.

Y en gran medida lo es, en un país donde los parteaguas han sido ignorados por un sector de la población empeñado en una forma de hacer política que por donde quiera que se le mira hace agua. No debiera ser ningún orgullo y más bien debiera ser una gran vergüenza para la izquierda electoral y para quienes se empecinan en medir todo desde el rasero de sus candidatos, líderes y campañas, que han sido esa izquierda y sus gobiernos una comparsa más al lado de los partidos de la derecha en estos años sangrientos desde 2006 a la fecha: sus territorios gobernados, municipios, estados y el Distrito Federal, no han sido la excepción en el avance del colonialismo rampante, la acumulación por desposesión, la corrupción y la connivencia con el crimen, la violencia impuesta por la visión de la derecha del control social de la población mediante el terror: a los nombres de Fox, Calderón y Peña se pueden agregar con toda justicia los gobiernos contrainsurgentes que las alianzas del PRD- PT y Convergencia (hoy Movimiento Ciudadano), en ocasiones con el PAN, y en más de un caso con la participación de la franquicia electoral llamada López Obrador (hoy Morena), llevaron al poder en estados con fuerte presencia indígena, luchas por la autonomía y el territorio, como en Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán. En todos los casos, chuchos y pejes se pusieron al servicio de los viejos cacicazgos priistas, así como en el DF mantuvieron el status quo de los empresarios del salinato y hasta de sus gobernantes (Ebrard, Mancera, Ortega, los policías encargados del orden social neoliberal en el DF, bajo el esquema comprado por Carlos Slim y AMLO al derechista Rudolph Giuliani). El resultado ha sido una política contrainsurgente para sofocar, o al menos intentarlo, a las resistencias indígenas, populares, campesinas y urbanas. Quienes no se han dejado cooptar y se han empeñado en construir un sujeto social autónomo han pagado su obstinación con dura represión como los estudiantes de la UNAM, los zapatistas actuales, Atenco, la Oaxaca de la APPO, las autonomías indígenas de Guerrero y Michoacán e incluso el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (especialmente el linchamiento de Javier Sicilia por los columnistas de López Obrador).

De manera que no es un hecho aislado, la complicidad de esa izquierda PRD- PT- Convergencia- Morena y especialmente AMLO con Aguirre, con el precandidato de Morena Mazón y con el presidente municipal de Iguala: Abarca, llegado al poder con el arrastre electoral de AMLO. Así como esa izquierda es cómplice de los criminales, por el hecho de haberlos llevado al poder, antes fue cómplice de la contrainsurgencia paramilitar de los gobiernos de Salazar Mendiguchía y de Juan Sabines (a quien AMLO apoyó directamente en campaña, lo mismo que a Aguirre en Guerrero) e incluso de los paramilitares del PRD que existen desde 2003 y que jamás se molestaron en investigar ni mucho menos separar del partido, al grado que formaron parte de las redes de AMLO en 2006. Todos estos hechos, graves, fueron ocultados, minimizados, simplemente ignorados por los políticos de esos partidos y por el contrario, sus propagandistas, especialmente en La Jornada, se sumaron a la ola de calumnias contra el EZLN solamente por el hecho de que los zapatistas denunciaron a esa izquierda hipócrita y le dieron la espalda desde 2001, por su la traición a los Acuerdos de San Andrés, pero con escándalo de esa clase política corrupta en 2005- 2006 ante la palabra de los zapatistas retando a esa izquierda a un debate que jamás aceptaron. Gobiernos cercanos a AMLO, como el de Baja California Sur, privatizaron y extranjerizaron las playas, y en el DF han entregado la ciudad a los capitales de toda clase (especialmente a Carlos Slim) para el proyecto de ciudad de clase mundial o ciudad mercancía que hoy muestra las costuras con su represión, brutalidad policiaca, presos políticos y uso de la policía para defender la política del PRI en el gobierno federal, además de la corrupción que se oculta bajo el tapete y sale en costuras como la línea 12 del metro.

Sin embargo, una suerte de autismo y cinismo combinados de esa izquierda y de sus incondicionales los ha convertido en lo que Ramón I Centeno ha llamado muy bien, usando conceptos del sociólogo Max Weber, una “comunidad carismática”, comunidad que ha sustituido todo pensamiento racional, toda autonomía de pensamiento y acción, y todo interés por un debate de hechos, información verificable, fenómenos políticos e ideas, por la simple arrogancia de llamarse a sí mismos la izquierda y pretender acallar toda crítica arguyendo que criticar a su líder fetiche o a sus figuras consagradas es equivalente de apoyar a la derecha: cinismo mayúsculo cuando precisamente son sus líderes y sus estructuras partidarias quienes han cogobernado con la derecha, participado de su contrainsurgencia, compartido su corrupción e impunidad y ha sido la derecha priista la principal proveedora de candidatos y candidatas ayer de sus coaliciones PRD- PT- Convergencia y hoy de Morena, como ya se ve con la candidatura de la política de extracción priista Layda Sansores.

Cuando los defensores de esa política de la resignación, la comparsa y la autocomplacencia nos invitan a ver al verdadero enemigo, el PRI y el PAN, olvidan que el primero es su proveedor de líderes y candidatos y el segundo ha sido su frecuente compañero de fórmula electoral.

Una exhortación a un debate más profundo, o más de altura o más de fondo o la metáfora espacial que les guste, suena forzada cuando parten de la petición de principio de definirse como la izquierda, y definir su agenda electoral como la agenda política nacional. No se puede partir de esas consideraciones precisamente porque son falsas para nosotros: qué es ser de izquierda en México es algo que está en crisis, está por debatir: no se puede cerrar los ojos a la complicidad de AMLO y Morena en el caso Ayotzinapa y simplemente hacer como si nada hubiera pasado. Antes lo han hecho ante la contrainsurgencia perredista en Chiapas y en otros estados, pero ese silencio cómplice es ya insostenible.

Los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa van a llamar a un boicot electoral en Guerrero y muy probablemente la red de solidaridad con ellos extienda ese boicot a otros estados e incluso lo intente hacer a todo el país. ¿Qué van a hacer en respuesta, difamarlos y calumniarlos como antes hicieron con los zapatistas y con Sicilia? El argumento falaz de que criticarlos es hacerle el juego a la derecha ya no funciona porque han sido precisamente ustedes y sus coaliciones quienes le hicieron el juego a la derecha y a la contrainsurgencia, y fue precisamente la total ausencia de crítica y hasta el linchamiento de los críticos de su líder, lo que los ha hundido en la complicidad con la corrupción, el crimen infiltrado en sus filas y el autismo político y moral que los ha convertido en comunidad carismática, el equivalente de los rezanderos, como llaman sus críticos al sandinismo corrompido que está en el poder en Nicaragua.

Si no reconocen que la izquierda en México está a debate y que no pueden partir del dogma de que AMLO y su franquicia electoral son la izquierda, cualquier propuesta de debate será como esos memes que circularon en los últimos días del 2014 y que decían: “se busca relación seria por lo que queda del año”. Si parten para su propuesta de debate de que AMLO es la izquierda actuarán como quienes para convencer a un ateo de la existencia de Dios le argumentan: “la Biblia lo dice”. Piensen que somos, a su fanatismo electoral, lo que fueron los ateos y escépticos a la teología tradicional: el carisma de su líder no hace efecto en nosotros, y si no pueden debatir los hechos que señalamos, porque son incapaces de reconocer los errores de sus líderes, los escucharemos con la paciencia con la que un ateo furibundo oye a un predicador religioso una mañana de domingo. De hecho, escribe todos los domingos uno de sus columnistas de La Jornada, Rodríguez Araujo (profe de AMLO), que a menudo citan como evangelio y que nosotros leemos con la seriedad con la que se lee a un embustero poco simpático.

Fuente: Zapateando

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“Feliz cumpleaños, Adán”. En la Universidad de la Tierra, comienza la clausura de un festival que no termina.


San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 2 de enero de 2015.

Siendo las 11:56 de la mañana del 2 de enero de 2015, comienzan los dos días de trabajo que clausurarán el Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo, “donde los de arriba destruyen, los de abajo reconstruimos”. De nuevo los normalistas en primeras filas, cara a cara con sus familias y amigos, o con los rostros impresos de ellos mismos. Un millar de personas saturan el auditorio principal del generoso y autónomo CIDECI-Universidad de la Tierra. Se puede ver la transmisión en vivo en salones aledaños, el comedor, el aula Immanuel Wallerstein. Aquí dentro hay medios libres que se han organizado para cubrirlo todo: video, audio, texto, traducción, publicación y compilación, entrevistas. Una biblioteca en azul nos aloja.

Dentro del auditorio hay cabina para traducción simultánea a los idiomas que se pueda, mesoamericanos y europeos. Vibra un calor inusitado para un enero en San Cristóbal. Se nos entregan datos de asistencia a lo largo de estos días: 1,300 delegadas y delegados del CNI de 28 pueblos y 20 estados de la República Mexicana, 2,904 integrantes de la Sexta (2,168 nacionales de todo el país y 736 internacionales de 42 países).

Por las familias de los normalistas que nos faltan habla primero la señora Berta Nava, madre de Julio César Ramírez Nava, asesinado el 26 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero. Nos invita a tirar este gobierno “que tanto daño nos hace”. Con voz entrecortada recuerda anécdotas familiares que nos comparte. Antes no dejaba dormir a su hijo. Cuando lo identificó en Iguala sólo dijo “por fin vas a dormir”, aunque para ella “él siempre va a estar vivo”. Insiste en que el gobierno tiene a los muchachos, agradece al Ejército Zapatista de Liberación Nacional que le hayan cedido su lugar y nos asegura que “queremos gente preparada para que no nos sigan pisoteando”.

Mario Cruz es tío de Benjamín Ascencio Cruz, desaparecido. Son hablantes de náhuatl, así que el muchacho entró a la normal rural para “fortalecer su vocabulario” porque “quería conocer las variantes dialectales” de su lengua. Nos dice Mario que el gobierno culpa a la delincuencia organizada del secuestro de los jóvenes, “pero nosotros decimos el gobierno es la delincuencia organizada”.

Bernabé Abraján es padre de Adán Abraján de la Cruz. Nos cuenta que Adán se iba a casar el pasado 20 de diciembre, que tiene “esposa y dos hijos”, un varón de siete años, una niña de dos. Ella no sabe aún lo que ocurrió. Luego se le quiebra la voz para decirnos “hoy es cumpleaños de mi hijo” y deberíamos estarlo festejando. Don Bernabé nos informa que el dolor que vive México no sólo habita Guerrero. Se ha dado cuenta de que es todo México, por eso le suelta un “ya basta” a este gobierno y recupera la voz para exigirle “que nos dejen de estar pisoteando”. Se irá para informarle a su pueblo que todo el país está igual. Nos recuerda a los caídos en Iguala, a los heridos. Aldo sigue en coma. El rostro de Andrés sigue en reconstrucción. Y como el gobierno no lo hace, “nosotros somos los que vamos a hacer justicia” organizados.

Óscar García Hernández es hermano de Abel García Hernández. Se despidió para irse a estudiar y “ya no lo volvimos a ver”, se lamenta. Luego nos cuenta por qué no hemos visto a su madre. “Ella no puede venir porque ella no puede hablar en español”. Son mixtecos. Nos dice que su mamá le pide constantemente que regrese pero él no puede volver sin su hermano, no quiere, prefiere “estar aquí luchando” por encontrar a Abel. Dice que quería ser militar pero ya no quiere. “Yo prefiero ser otra cosa que un militar y desaparecer personas”. Luego nos relata dolores íntimos de su familia dispersa, migrante, desconocida. Hace once años que su madre no habla con otro de sus hermanos. La señora “ya no soporta tanto dolor”. Es demasiado.

Entre las voces de familiares de Ayotzinapa aparece la de un yaqui preso por defender el agua. Mario Luna visita el CIDECI a la distancia. Desde el penal que lo recluye en Sonora se enlaza en audio para decirnos que está limitado en su movilidad, pero que sigue luchando gracias al EZLN y al CNI que siguen firmes, a la Sexta que es “muestra de fortaleza y de vitalidad”. Con voz clara asegura que “estemos donde estemos seguimos firmes en nuestra convicción de estar libres” y “gobernarnos de una forma diferente” porque “cada vez somos más”. Para Ayotzinapa y el festival, lanza un “ánimo, compañeros”, un “seguimos firmes” que difumina los barrotes que nos separan.

Lambertino Cruz retoma las participaciones de Guerrero. Es breve. “Yo no sé hablar”, piensa él. Sus palabras lo contradicen. “A nombre de toda la familia de Ayotzinapa” agradece el apoyo que han recibido y necesitan recibir todavía para encontrar a los muchachos normalistas porque “el gobierno los tiene”.

Omar García habla por los estudiantes. Como alumno y maestro de normales combativas, reconoce la grandeza de la UNITIERRA. Luego nos cuenta lo que les dijo ayer el subcomandante insurgente Moisés cuando los despidió en Oventik, algo “muy interesante”. Los normalistas le dijeron al zapatista que también quieren la autonomía para sus escuelas normales rurales, y “nos dijo: hasta no ver, no creer”.

Casi para terminar este arranque de trabajos, retoma la palabra Bertha Nava. Nos informa que el 14 de diciembre acaba de ser lastimado otro estudiante por policías federales en Guerrero. Lo agredieron, lo patearon, casi lo matan. Sobrevivió porque un policía ya no consideró necesario seguirlo lastimando. Entonces nos pregunta: “Si los federales no tuvieron piedad de él, ¿por qué nosotros lo vamos a tener?”

Cierran las intervenciones integrantes de la Escuela Autónoma Emiliano Zapata que vienen desde la mixteca poblana. Se preguntan “¿qué podemos compartirles?” a quienes tanto saben de lucha. Se responden “lo que somos, lo que seremos”. Un poema y una pintura. En náhuatl y español le hablan a cada quién: “Mañana, cuando muera, no quiero que sufras”, pues “desde el sol te enviaré buenos rayos de luz”. En colores entregan a Tonantzin.

Afuera del auditorio, en los reconfortantes jardines del CIDECI y entre el café caliente y el pan recién horneado siempre presentes, se escucha “soy Alexander Mora Venancio” repetido en distintas voces de hombres, de mujeres. Adentro, comienza la lectura maratónica de las relatorías para compartir lo que se compartió en Xochicuautla, Amilcingo y Monclova. Dentro y fuera de quienes hoy confluimos aquí flota un deseo sincero de “feliz año”, y de “feliz cumpleaños, Adán” para el muchacho ausente.

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2/1/15

El EZLN se compromete a sumarse a la lucha de los padres de normalistas

El aniversario zapatista en Oventic, Chiapas.

Isaín Mandujano

OVENTIC, Chis., (proceso.com.mx).- Durante la ceremonia para festejar el 21 aniversario del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el subcomandante insurgente Moisés abrazó a cada uno de los miembros de la comitiva de padres, madres y estudiantes de Ayotzinapa.

Una columna de 43 encapuchados se colocó sobre el escenario y también abrazó a la comitiva de Ayotzinapa, mientras se leyeron los nombres de los normalistas desaparecidos. 

Desde la mañana del miércoles comenzaron a llegar miles de zapatistas provenientes de las cuatro regiones del caracol de Oventic, donde cada año se conmemora el aniversario del levantamiento armado. 

Ubicado a 60 minutos en vehículo de San Cristóbal de Las Casas, Oventic cuenta con escuelas, clínicas, tiendas, auditorio, comederos, dormitorios y espacios pintados con murales que los encapuchados han construido desde hace más de diez años, cuando fueron creados los Caracoles como sedes de las Juntas de Buen Gobierno (JBG).

Tras bailar con el grupo musical Los Originales de San Andrés, comenzó el acto político; los primeros en tener la palabra fueron los padres y madres de Ayotzinapa. Inició Bertha Nava Martínez, madre de Julio César Martínez Nava, uno de los normalistas asesinados a tiros por la policía de Iguala la noche del pasado 26 de septiembre. 

El segundo en tomar la palabra fue Mario César González Contreras, padre de César Manuel González Hernández, uno de los 43 desaparecidos. Agradeció el respaldo de los zapatistas, porque le brinda más fuerza para seguir luchando por encontrar a los desaparecidos. 

“Sabemos que están vivos y ellos los tienen. Es un dolor muy grande, y una desesperación que a veces estamos como locos. Estamos buscando a nuestros estos hijos. Mi hijo no tiene precio, mi hijo no tiene precio. Nuestros hijos tienen que aparecer. Sabemos ahora la porquería de gobierno que tenemos con lo que pasó en Ayotzinapa”, denunció González Contreras.

Un vocero del Congreso Nacional Indígena (CNI) dio también la bienvenida a los padres, madres y estudiantes de Ayotzinapa, a quienes les recalcó que su lucha también es la de los pueblos indígenas adheridos a esta organización. 

El subcomandante Moisés fue el responsable de dar el mensaje a nombre del EZLN: “Nos hermanan su dolor y su rabia”.

“Los zapatistas pensamos que ya no hay que confiar en los malos gobiernos, que ellos sólo son empleados del capital, mayordomos de la gran hacienda capitalista. El mero mandón es el capitalismo mundial, Por eso no hay que creerle”.

“Lo que queremos como pueblo hay que construirlo entre nosotros así como los de Ayotzinapa” mencionó. 

“Les decimos que no se cansen ni dejen de lucha, pues su lucha es el ejemplo y alimento a quienes queremos verdad y justicia.

“Nos han querido engañar diciéndonos que los de arriba son los más chingones. Al carajo con eso, ya basta, les dijimos en 1994 y entonces tuvimos que gobernarnos autónomamente”, dijo Moises.

“A veces tiene el mismo color el que mata y el que es matado, esto ya no puede ser que siga siempre así. Por eso es mejor que nos busquemos y nos encontremos”, propuso el líder zapatista.

“De su mano entendimos que sus familiares no están en Guerrero sino en todo el mundo. Esta guerra mundial capitalista se encuentra en todos los rincones donde hay gente que se rebela y se resiste. Que se va organizando según su historia y modo. No compiten por saber quién es vanguardia y quien manda. Tenemos mil formas de respuesta”

Pidió a los miles de encapuchados presentes acompañar a Ayotzinapa porque es el deber de los que están abajo y hacia la izquierda. 

“Acompañar, porque no se trata de dirigirlos, sino de luchar junto con ellos. Los zapatistas los apoyamos porque su lucha es verdadera. Han sido ustedes quienes han puesto Ayotzinapa en el vocabulario mundial y eso que han mostrado nos ha dado ánimo a los de abajo y a la izquierda. Nos enseñaron que también es nuestro dolor y nuestra rabia”, les indicó. 

El acto concluyó pasada la media noche. Las actividades del EZLN con el CNI seguirán este jueves 1 de enero y hasta el domingo.

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Encuentro entre el EZLN y padres de Ayotzinapa



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Subcomandante Moisés: nos uniremos a los padres de los 43 en su lucha por encontrarlos

· Los zapatistas no perdemos de vista ni cerramos los oídos a su dolor y pena, dice

· Una comisión de familiares asistió en San Andrés Larráinzar a la fiesta de la rebeldía y resistencia 


Padres y familiares de los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos estuvieron
en el caracol de Oventic, donde recibieron apoyo del EZLN en la exigencia
de la presentación con vida de los 43. Foto Cuartoscuro
Elio Enríquez
La Jornada 02/01/2015

Oventic, Chis.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en voz del subcomandante Moisés, anunció que acompañará a los padres y familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa, Guerrero, en la lucha por encontrarlos y en búsqueda por la verdad y la justicia.

Los zapatistas no perdemos de vista ni cerramos los oídos al dolor y la pena de los padres de Ayotzinapa; todos debemos acompañar en su búsqueda de la verdad y la justicia, simple y sencillamente porque ese es el deber de cualquiera que sea de abajo y de la izquierda, dijo en el contexto del 21 aniversario del levantamiento armado del EZLN.

Una comisión de padres, familiares y estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa llegó hasta esta comunidad del municipio de San Andrés Larráinzar, en la región de Los Altos, para participar en la fiesta de la rebeldía y la resistencia anticapitalista, a la que asisten delegaciones de 26 países.

En la medianoche del miércoles comenzó la celebración en la sede de la Junta de Buen Gobierno de Oventic ante miles de indígenas bases de apoyo que llegaron de cuatro regiones de la entidad y de simpatizantes nacionales y extranjeros de los zapatistas.

Al frente del templete donde se encontraba la delegación de Ayotzinapa y la comandancia indígena del EZLN fueron colocadas 46 sillas vacías en recuerdo a los normalistas desaparecidos y los fallecidos. Los asistentes realizaron el clásico conteo del uno al 43 y al finalizar corearon ¡Justicia!.

Los padres de los estudiantes narraron el calvario que han vivido desde el 27 de septiembre de 2014, cuando se enteraron de la desaparición de sus hijos.

Mario César González Contreras, padre de César Manuel González Hernández, dijo que a más de tres meses de la desaparición de sus hijos “el gobierno sólo se ha burlado de ellos al difundir diversas versiones sobre lo acontecido y su desaparición.

La primera vez los mataron, los destazaron; la segunda vez nos los entregaron quemados, la tercera ahogados y ahora, la cuarta vez, nos los quieren entregar incinerados; la cuarta versión se les está cayendo otra vez, por eso nosotros hemos decidido luchar hasta encontrarlos; nuestros hijos tienen que aparecer aunque en ello nos vaya la vida, manifestó.

Dijo que les han ofrecido dinero, pero nuestros hijos no tienen precio, no se venden, nuestros hijos es lo más sagrado que tenemos como pobres y no vamos a parar hasta encontrarlos y vengan las consecuencias que vengan, así perdamos nuestras vidas; si nos quieren matar no nos importa, ahora sabemos la porquería de gobierno que tenemos.

Moisés pidió a los pueblos originarios del Congreso Nacional Indígena (CNI) que abracen también la lucha de los padres de los jóvenes y los reciban en sus territorios; formemos un remolino de viento para que regresen nuestros desaparecidos; formemos una sola ola y envolvamos a estos malos gobiernos que tanto daño han hecho; hay que organizarnos.

La celebración del 21 aniversario del alzamiento del EZLN concluyó la madrugada; grupos musicales encabezaron un baile para recordar el alzamiento indígena.

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Festival de las Resistencias y Rebeldías contra el capitalismo, en San Cristóbal de las Casas.


Pozol Colectivo

Chiapas México. 2 de enero. El delegado del Congreso Nacional Indígena (CNI), José Luis Hernández inauguró la compartición del Festival de las Resistencias y las Rebeldías, en las instalaciones del CIDECI Unitierra, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. “Traemos la palabra de donde venimos y los lugares donde hemos estado”, explicó. 

El representante del CNI compartió algunas de las cifras de las personas registradas en las diferentes cedes del encuentro: 1300 delegadas y delegados de 28 pueblos originarios de 20 estados del país y 2914 participantes de La Sexta nacional e internacional, de los cuales 736 son asistentes internacionales de 42 países y un total de 2178 provienen de los 32 estados de la república mexicana.

Ayotzinapa presente

Siguiendo la tónica de las comparticiones anteriores, los familiares y compañeros de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa tomaron la palabra. En primer lugar Berta Navas, madre de uno de los estudiantes desaparecidos, describió con lágrimas en los ojos a su hijo, un estudiante muy humilde y trabajador. “Su único vicio era ser un maestro para venir a las comunidades como las de los compañeros”, recordó, y continuó hablando sobre la represión que sufren los maestros de las escuelas rurales: “Este gobierno no quiere gente preparada que lleve a las comunidades un mensaje”. 

Berta Navas sobretodo se dirigió a todas las personas que han estado apoyando a los padres de los normalistas a lo largo de la búsqueda durante estos últimos tres meses. “De corazón a todas las personas que nos han recibido en sus comunidades muchas gracias, porque a mí nunca me han tendido la mano”. De igual forma especificó refiriéndose las intervenciones de los familiares de Ayotzinapa, en el festival de año nuevo en Oventic: “Fue un honor que nos dijeran que hablábamos en su lugar, fue el mejor honor que he recibido. Yo me siento pequeña ante todas estas personitas, y les pido que nos apoyen hoy y siempre. Para concluir, Berta Navas exclamó: “Que a nadie más le falte un hijo, que a nadie más le falte una familia”. 

Cruz bautista, padre de otro de los normalistas desaparecidos, prosiguió a la intervención de Berta. Con sus palabras explicó cómo su familia se enteró de la desaparición del joven a través del periódico y apeló a todos los asistentes a compartir los sucesos: “Esperemos que con ayuda de ustedes esta información llegue a los barrios más pobres del país para que se den cuenta de las anomalías que hace el gobierno para desaparecer a personas que se manifiestan en su contra”. 

A continuación, Bernabé Abraján, padre de Abraján de la Cruz, conmovió con sus palabras a todo el auditorio y consiguió arrancar lágrimas a varios de los asistentes. Su voz desgarrada recordó, públicamente, que hoy dos de febrero, sería el cumpleaños de su hijo desaparecido. “Nosotros hubiéramos querido estar compartiendo en este día su aniversario con todos sus familiares” alegó. Su voz, llena de rabia y sentimiento adivirtió claramente: “Hoy me doy cuenta que no solo es el estado de Guerrero, todos los estados tienen problemas con el gobierno”. Y añadió: “Hoy nosotros vamos a hacer justicia, a través de que nos organicemos todos unidos”.

Óscar García, hermano de Abel García Hernández, se dirigió a los asistentes explicando la difícil situación familiar que vive. “Mi mamá no puede hablar en español, solo en mixteco, por eso yo estoy aquí”. El joven continúa explicando cómo su mamá le pide que vuelva a casa, pero él “prefiere estar aquí luchando para volver a ver a su hermano”. Abel García Hernández quería ser maestro bilingüe, y su hermano, el que ahora habla en el CIDECI, quería ser militar pero explicó que ya no, que no quiere formar parte del narcogobierno. Como él, también Tlabertino Cruz, padre de un normalista desaparecido, también agradeció a los asistentes su presencia y pidieron apoyo a todos los reunidos. 

Para finalizar, Omaro García, estudiante normalista recordó: “Nuestra historia tienen que ver con la resistencia y la rebeldía por construir un mundo distinto y para nosotros es un honor estar aquí en el CIDECI”. Y añadió: “No abrimos los ojos el 26 de septiembre, ya los teníamos abiertos”. Para finalizar explicó una anécdota sobre la despedida que tuvieron con el Subcomandante Moisés: “Le expresamos que también queríamos autonomía en las normales rurales y nos dijo que hasta no ver no creer”. El estudiante concluyó de la siguiente manera: “Asumimos que con el coraje y la determinación de miles de personas en todo el país eso será posible”. 

La ceremonia de inauguración finalizó con un presente que la escuela Autónoma Emiliano Zapata de Huixtipec entregó a los familiares y compañeros de Ayotzinapa. Éstos leyeron un poema en Náhuatl que habla acerca de los normalistas desaparecidos y entregaron una pintura que les ha acompañado durante todo el festival y simboliza una virgen con varios símbolos náhuatles. 

Entre las diversas intervenciones de los familiares de los normalistas de Ayotzinapa, se tuvo la oportunidad de escuchar en directo a Mario Luna, preso activista del pueblo Yaqui. El compañero, expresó desde el Cerezo 2 de Hermosillo que “estemos donde estén seguimos firmes”. En referencia al mal gobierno, explicó que “Están esperando dejar caer en el olvido nuestra esperanza”. Además lanzó un mensaje de esperanza: “Podemos llegar a una forma de gobernarnos diferente a la de los políticos”. 

Antonia Canuta.

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1/1/15

Palabras del EZLN en el 21 aniversario del inicio de la guerra contra el olvido. Subcomandante Insurgente Moisés

Foto: radio Zapatista

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO.

31 de Diciembre del 2014 y 1 de Enero del 2015.

Compañeras y compañeros familiares de los estudiantes de Ayotzinapa asesinados y desaparecidos por el mal gobierno de este sistema capitalista:

Compañeras y compañeros del Congreso Nacional Indígena:

Compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta de México y del mundo:

Compañeras y compañeros Bases de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional:

Compañeras y compañeros comandantes y comandantas, jefas y jefes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN:

Compañeras y compañeros milicianas y milicianos:

Compañeras y compañeros insurgentes e insurgentas:

Compas:

Por mi voz habla la voz del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Reciban todas, todos y todoas que están y no están presentes, el saludo de los hombres, mujeres, niños y niñas, ancianos y ancianas zapatistas.

Sea bienvenido el paso, la voz, el oído, la mirada, el corazón colectivo de abajo y a la izquierda.

Tenemos como invitados de honor a los familiares de quienes nos hacen falta en Ayotzinapa, en México y en el mundo.

Agradecemos de corazón el honor que nos hacen al estar presentes aquí con nuestros pueblos zapatistas que somos.

Nos honran también sus silencios y palabras.

Nos hermanan su dolor y su rabia.

Nosotros, nosotras las zapatistas, no perdemos de vista ni cerramos nuestros oídos a la pena y el coraje de Ayotzinapa que nos muestran y nos hablan los familiares.

La pena por las muertes y desapariciones.  El coraje por los malos gobiernos que esconden la verdad y niegan la justicia.

Lo que sabemos y recordamos en esta lucha de Ayotzinapa es que sólo como pueblos organizados vamos a encontrar la verdad.

No sólo la verdad desaparecida en Ayotzinapa, también todas las verdades que han sido secuestradas, encarceladas y asesinadas en todos los rincones del planeta Tierra.

Sobre esa verdad ahora ausente podremos construir la justicia.

Porque nosotras, nosotros los zapatistas, pensamos que ya no hay que confiar más en los malos gobiernos que hay en todo el mundo.

Esos malos gobiernos que sólo sirven a los grandes capitalistas.

Esos malos gobiernos que sólo son los empleados del capital.  Los capataces, mayordomos y caporales de la gran hacienda capitalista.

Estos malos gobiernos no van a hacer nunca un bien para los pueblos.

No importa qué tantas palabras digan, esos gobiernos no mandan, porque el mero Mandón es el capitalismo neoliberal.

Por eso no hay que creerles nada a los malos gobiernos.

Todo lo que queramos como pueblos lo tenemos que construir entre nosotros.

Así como los familiares de los asesinados y desaparecidos de Ayotzinapa están construyendo su búsqueda de verdad y justicia.

Así como están construyendo su propia lucha.

Queremos decirles a los padres y madres de los compañeros desaparecidos que no descansen de luchar y no dejen de luchar por la verdad y la justicia para los 43.

Su lucha de los familiares de Ayotzinapa es el ejemplo y el alimento que nos dan a quienes queremos verdad y justicia en todos los suelos del planeta.

Quiere que tomemos el ejemplo de los papás y mamás, de dejar la casa y la familia por trabajar y encontrarse con otras familias que tienen iguales sus dolores, rabias y resistencias.

La esperanza no está en un hombre o una mujer individuales, como nos hacen creer y dicen “voten por mí” o “vengan a esta organización porque nosotros vamos a ganar la lucha”.

Así dicen.

Pero, ¿cuál lucha?  Si lo sabemos que ellos lo que quieren es llegar al Poder y ya después se olvidan de todo y de todos.

Por eso es mejor que tomemos el ejemplo de los familiares de Ayotzinapa de organizarse.

Hay que construir y crecer organización en cada lugar donde vivimos.

Imaginemos cómo puede ser una nueva sociedad.

Para eso tenemos que estudiar cómo estamos en esta sociedad en que vivimos.

Nosotras y nosotros los zapatistas decimos que estamos en una sociedad donde somos explotados, reprimidos, despreciados y despojados por siglos de patrones y líderes, y hasta hoy, finales del 2014 y principios del 2015, así sigue la sociedad.

Desde entonces nos han querido engañar diciéndonos que ellos, los de arriba, son los más chingones y que nosotros, nosotras, no servimos para nada.

Que somos tontos y tontas, así nos dicen.

Que ellos sí saben pensar, imaginar, crear, y que nosotros y nosotras sólo somos los peones en lo que hacen.

“¡Al carajo con eso!”, “¡Ya basta!”, así dijimos nosotros, nosotras las zapatistas, en el año 1994, y entonces  nos tuvimos que gobernarnos autónomamente.

Así lo vemos nosotras, nosotros los zapatistas, que el esfuerzo de trabajo y lucha con rebeldía y resistencia con dignidad de los familiares de los compañeros estudiantes desaparecidos, es que nos están llamando a organizarnos para que no nos pase igual.

O para que sepamos qué hacer antes de que nos pase igual.

O qué hacer para que nunca le pase a nadie esto lo que les pasó por este sistema en que estamos.

Porque lo han explicado muy bien los familiares de Ayotzinapa.  Como buenos maestros los familiares han explicado que el responsable del crimen es el sistema por medio de sus capataces.

Y el sistema lo tiene también sus escuelas para capataces, mayordomos y caporales, y esas escuelas son los partidos políticos que sólo buscan cargos, puestos, puestecitos.

Ahí es donde se preparan los serviles de los malos gobiernos.  Ahí aprenden a robar, a engañar, a imponer, a mandar.

De ahí salen los que hacen las leyes, que son los legisladores.

De ahí salen los que obligan a cumplir esas leyes con la violencia, que son los presidentes grandes, medianos y pequeños, con sus ejércitos y policías.

De ahí salen los que juzgan y condenan a los que no obedecen esas leyes, que son los jueces.

Y pues lo vemos que no importa si esos capataces, mayordomos y caporales son hombres o mujeres, si son blancos, negros, amarillos, rojos, verdes, azules, cafés, cualquier color.

Su trabajo de ellos allá arriba es no dejarnos respirar a los que estamos abajo.

En veces tiene el mismo color de piel el que manda matar que el que es matado.

En veces tienen el mismo color y lengua el asesino y la víctima.

Y no importan ni el calendario ni la geografía.

Lo que nos ha hecho pensar la lucha de los familiares y compañeros de Ayotzinapa es que quienes secuestran, asesinan y mienten son los mismos.

Que no va a buscar la verdad quien predica la mentira.

Que no va a hacer justicia quien impone la injusticia.

Y es que pensamos que esto ya no puede ser que siga siempre así, en todas partes y en todos los niveles.

Y esto es lo que nos enseñan los familiares de Ayotzinapa, que es mejor que nos busquemos y nos encontremos quienes padecemos esta enfermedad que se llama capitalismo.

De su mano de los familiares de Ayotzinapa buscamos a las desaparecidas que hay en todos los mundos que somos.

Porque las desaparecidas y asesinadas todos los días y a todas horas y en todas partes son la verdad y la justicia.

De su mano de los familiares de los 43 entendimos que Ayotzinapa no está en el estado mexicano de Guerrero, sino que está en todo el mundo de abajo.

De su mano entendemos que el enemigo común del campo y de la ciudad es el capitalismo, no sólo en un país sino en todo el mundo.

Pero esta guerra mundial capitalista encuentra en todos los rincones a gente que se rebela y resiste.

Esta gente en rebeldía y resistencia se va organizando según su propio pensamiento, según su lugar, según su historia, según su modo.

Y en sus luchas de rebeldía y resistencia se van conociendo entre sí y hacen sus acuerdos para lograr lo que se quiere.

Se conocen pero no se juzgan entre sí.

No entran en competencia a ver quién es mejor.  No se preguntan quién ha hecho más, quién va adelante, quién es vanguardia, quién manda.

Lo que se preguntan entre sí es si hay algún bien en lo que hace el capitalismo.

Y como la respuesta que encuentran es que NO hay nada de un bien, sino todo lo contrario, nos hace mil formas de males, entonces es lógico que tenemos mil formas de respuesta a ese mal.

O sea que la pregunta pasa a ser ¿cómo se hace para rebelarse contra el mal?  ¿Cómo se resiste para que ese mal del capitalismo no destruya?  ¿Cómo se hace para volver a construir lo destruido de modo que no quede igual sino que sea mejor?  ¿Cómo se levanta al caído?  ¿Cómo se encuentra al desaparecido? ¿Cómo se libera al preso?  ¿Cómo viven los muertos? ¿Cómo se construyen la democracia, la justicia, la libertad?

No hay una respuesta sola.  No hay un manual.  No hay un dogma.  No hay un credo.

Hay muchas respuestas, muchos modos, muchas formas.

Y cada quien va viendo sus resultados y va aprendiendo de su propia lucha y de otras luchas.

Mientras los de arriba se enriquecen con paga, los de abajo se enriquecen con experiencias de lucha.

Y, hermanas y hermanos, les decimos claro lo que nosotras, nosotros los zapatistas, hemos aprendido de mirarnos y escucharnos, y de mirar y escuchar al mundo.

No ha sido, ni es, ni será por un individuo o individua que nos va a llegar el regalo de la libertad, de la verdad, de la justicia.

Porque resulta, amigos y enemigos, que la libertad, la verdad y la justicia no son regalos, sino derechos que hay que conquistar y defender.

Y son los colectivos los que lo logran.

Somos ya los pueblos, mujeres, hombres y otroas del campo y la ciudad quienes tenemos que tener en la mano la libertad, la democracia y la justicia para una sociedad nueva.

Eso es lo que nos están planteando los padres y madres de los compañeros desaparecidos.

Con mil formas vamos a tener que luchar para conquistar esa nueva sociedad. Con distintos grados de compromiso vamos a tener que participar por esa sociedad nueva.

Todos debemos acompañar en la lucha a los familiares de Ayotzinapa en su búsqueda de la verdad y la justicia, simple y sencillamente porque eso es el deber de cualquiera que sea de abajo y a la izquierda,

Y decimos acompañar, porque no se trata de dirigirlos, de manipularlos, de manejarlos, de usarlos, de despreciarlos.

Se trata de luchar junto con ellos.

Porque ningún ser humano honesto puede festejar este dolor y esta rabia, esta injusticia.

Hermanas y hermanos familiares de los ausentes de Ayotzinapa:

Las zapatistas, los zapatistas, los apoyamos porque su lucha es justa y es verdadera.  Porque su lucha debe ser de toda la humanidad.

Han sido ustedes y nadie más quienes han puesto la palabra “Ayotzinapa” en el vocabulario mundial.

Ustedes, con su palabra sencilla.  Ustedes sin más caudillo que su corazón adolorido e indignado.

Y eso que han mostrado nos ha dado mucha fuerza y ánimo a la gente sencilla de abajo y a la izquierda.

Porque allá afuera se dicen y se gritan que sólo los cabezas grandes saben cómo, que sólo con líderes y caudillos, que sólo con partidos políticos, que sólo con las elecciones.

Y ahí están en su gritadera que ni se escuchan entre ellos, que ni escuchan la realidad.

Y entonces apareció su dolor de ustedes, su rabia de ustedes.

Y entonces nos enseñaron que era y es también nuestro dolor, que era y es también nuestra rabia.

Por eso fue que les pedimos que tuvieran nuestra representación en estos días del Primer Festival Mundial de las Resistencias y las Rebeldías contra el Capitalismo.

No sólo deseamos que se consiga el noble objetivo de que regresen con vida quienes hoy todavía nos hacen falta.
También seguiremos apoyando con nuestras pequeñas fuerzas.

Como zapatistas estamos seguros de que sus ausentes, que son también nuestros, cuando se hagan de nuevo presentes no se maravillarán tanto porque sus nombres tomaron muchas lenguas y muchas geografías.  Tampoco porque sus rostros recorrieron el mundo.  Ni porque la lucha por su aparición con vida fue y es global.  Ni porque su ausencia haya derrumbado la mentira hecha gobierno y denunciado el terror hecho sistema.

Se maravillarán sí, pero al darse cuenta de la estatura moral de sus familiares, de ustedes, que en ningún momento dejaron caer sus nombres.  Y que, sin rendirse, sin venderse, sin claudicar, siguieron buscándolos hasta encontrarlos.

Entonces, ese día o esa noche, sus ausentes les darán el mismo abrazo que ahora les damos las zapatistas, los zapatistas.

Un abrazo de cariño, de respeto, de admiración.

Y además, les damos 46 abrazos, uno por cada uno de los ausentes.

- Abel García Hernández

- Abelardo Vázquez Peniten

- Adán Abraján de la Cruz

- Antonio Santana Maestro

- Benjamín Ascencio Bautista

- Bernardo Flores Alcaraz

- Carlos Iván Ramírez Villarreal

- Carlos Lorenzo Hernández Muñoz

- César Manuel González Hernández

- Christian Alfonso Rodríguez Telumbre

- Christian Tomás Colón Garnica

- Cutberto Ortiz Ramos

- Dorian González Parral

- Emiliano Alen Gaspar de la Cruz.

- Everardo Rodríguez Bello

- Felipe Arnulfo Rosas

- Giovanni Galindes Guerrero

- Israel Caballero Sánchez

- Israel Jacinto Lugardo

- Jesús Jovany Rodríguez Tlatempa

- Jonás Trujillo González

- Jorge Álvarez Nava

- Jorge Aníbal Cruz Mendoza

- Jorge Antonio Tizapa Legideño

- Jorge Luis González Parral

- José Ángel Campos Cantor

- José Ángel Navarrete González

-José Eduardo Bartolo Tlatempa

-José Luis Luna Torres

-Jhosivani Guerrero de la Cruz

-Julio César López Patolzin

-Leonel Castro Abarca

-Luis Ángel Abarca Carrillo

-Luis Ángel Francisco Arzola

-Magdaleno Rubén Lauro Villegas

-Marcial Pablo Baranda

-Marco Antonio Gómez Molina

-Martín Getsemany Sánchez García

-Mauricio Ortega Valerio

-Miguel Ángel Hernández Martínez

-Miguel Ángel Mendoza Zacarías

.-Saúl Bruno García

.- Julio César Mondragón Fontes

.- Daniel Solís Gallardo

.- Julio César Ramírez Nava

.- Alexander Mora Venancio

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Compas todas, todos, todoas:

Están aquí con nosotras y nosotros, las hermanas y hermanos de los pueblos originarios que luchan en el gran acuerdo que se llama Congreso Nacional Indígena.

Desde hace más de 500 años nos hemos buscado como pueblos originarios en los caminos de la rebeldía y la resistencia,

Desde hace más de 500 años han sido el dolor y la rabia el día y la noche en nuestro camino.

Desde hace más de 500 años ha sido nuestro empeño el de conquistar la libertad, la verdad y la justicia.

Desde hace más de 18 años nos hemos encontrado como Congreso Nacional Indígena de la mano de la finada Comandanta Ramona.

Desde entonces hemos tratado de ser alumnos de su sabiduría, de su historia, de su empeño.

Desde entonces hemos ido revelando, juntos, el andar de la tétrica carroza del capitalismo sobre nuestros huesos, nuestra sangre, nuestra historia.

Y nombramos la explotación, el despojo, la represión y la discriminación.

Y nombramos el crimen y al criminal: el sistema capitalista.

Pero no sólo, también con nuestros huesos, sangre e historia nombramos la rebeldía y la resistencia de los pueblos originarios.

Con el Congreso Nacional Indígena levantamos el digno color de la tierra que somos.

Con el Congreso Nacional Indígena aprendimos que tenemos que saber respetarnos, que todos vamos a tener nuestro lugar en nuestras demandas.

Entendemos que ahora lo más urgente es la verdad y la justicia para Ayotzinapa.

Hoy lo más doloroso e indignante es que no están con nosotros los 43.

Mañana no queremos que nos pase así también, por eso difundamos allá en nuestros pueblos, naciones, barrios y tribus.

Llamemos a nuestros pueblos a ya no permitir que nos sigan engañando con miserables migajas, sólo para mantenernos callados y que los Mandones se sigan enriqueciendo a costa nuestra.

Juntemos nuestras rabias y organicemos y luchemos dignamente sin vendernos, sin rendirnos y sin claudicar por nuestros presos políticos, que por luchar por las injusticias en que vivimos los tienen en la cárcel.

Como pueblos originarios peleamos por lo que es nuestro derecho, sabemos cómo hacer esto, así nos enseñaron nuestros tatarabuelos que no los pudieron acabar como originarios que somos de estos suelos.

Por eso existimos tantas lenguas, porque supieron cómo no dejarse acabar nuestros antepasados, ahora nos toca a nosotros lo mismo ahora.

Todos debemos decirle NO a las transnacionales.

Desde nuestros pueblos, naciones, barrios y tribus, todos tenemos que pensar qué vamos a hacer, cómo lo vamos a hacer, tenemos que pensar cómo tenemos que comunicarnos de lo que nos hacen los malos gobiernos.

Quiere que nos organicemos y nos cuidemos.

Porque nos van a querer comprar, nos van a regalar migajas, nos van a ofrecer puestecitos.

Nos van a buscar todas las formas de dividirnos y que nos peleemos y nos matemos entre nosotros mismos.

Nos van a querer dominar y controlarnos con otras ideas.

Nos van a espiar y nos van a querer meter todos los tipos de miedos.

Y nos van a poner miles de trampas con tal de que caigamos y dejemos de luchar por nuestro pueblo.
¿Pero acaso vamos a permitir que sigan otros 520 años de tratarnos como sus basuras?

Sólo queremos vivir en paz, sin explotación del hombre por el hombre, queremos igualdad entre hombres y mujeres, respeto a lo diferente, y que decidamos juntos nuestro destino, el mundo que queremos del campo y la ciudad.

Seguros estamos de que vamos a saber la mejor forma de vida que queremos diferente a la que nos imponen.

Nosotros los zapatistas, las zapatistas, queremos pedirles a los pueblos originarios del Congreso Nacional Indígena que abracen a los familiares de Ayotzinapa recibiéndolos en sus territorios.

Les pedimos que inviten sus pasos y sus corazones.

Les pedimos para ellos el honor de su palabra y de su oído.

Grande es la sabiduría que anida en los corazones de los pueblos originarios, y se crecerá más al compartir la palabra de dolor y de rabia con estas personas.

Como guardianes y guardianas que somos de la madre tierra, bien lo sabemos que nuestro paso es largo y necesita compañía.

Hay tanto por caminar aún y no podemos detenernos.

Así que seguiremos caminando.

Como pueblos originarios la sabemos bien a la tierra, trabajemos a la madre tierra vivamos con lo que nos da, sin que explotemos.

Cuidemos, amemos y que descansemos en paz en ella.

Somos las guardianas y guardianes de la madre tierra.

Con ella todo podemos, sin ella todo se muere inútilmente.

Como pueblos originarios es nuestra hora ahora y siempre.

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Compañeras, compañeros y compañeroas de la Sexta nacional e internacional:

En estos días, estando y no estando, se ha dado una compartición que no es sino uno más de los pasos que tenemos que dar juntos como Sexta y cada quien en su propio lugar de lucha, con sus modos, con su historia.

Hay veces en que la historia que corre nos pone ante algo en lo que nos unimos, sin importar la geografía que ande nuestro sueño y sin importar el calendario de nuestra lucha.

Ayotzinapa ha sido un punto donde nos hemos reunido.

No basta.

Trabajemos, organicemos y luchemos por nuestr@s compañer@s desaparecid@s y luchemos por nuestr@s pres@s.

Formemos un remolino de vientos en el mundo, para que nos entreguen con vida a nuestros desaparecidos.

Hagamos uno solo de por sí.  Uno solo somos de por sí como seres humanos, pero hay unos bestias que nos desaparecen, son los capitalistas.

Formemos una sola ola y envolvamos a esas bestias y ahoguémoslos a esos malvados que tanto daño nos han hecho en el mundo.

Nos importémonos, como nos está enseñando los familiares de Ayotzinapa.

Sin descansar como ellos, sin aprovechar para sacar otras tajadas por otros intereses.

Compañeros y compañeras, quitemos en nuestras cabezas el mal sentido de la palabra “aprovechar”.

Pensemos el buen sentido de la palabra, aprovechemos nuestro bien común.  Ya lo vivimos el mal que hacen los que se han aprovechado al explotarnos.

Y todavía nos desaparece, nos tortura, nos encarcela.

Libertad, justicia, democracia y paz es nuestro destino.

Es hora ahora que nosotros los pobres del mundo empecemos ya por construir otro mundo más justo, donde dejemos preparadas las generaciones que no permitan que vuelva el salvaje capitalista neoliberal.

Oigamos el grito de los 43 compañeros jóvenes estudiantes, que nos dicen “búsquenos y encuéntranos, no permitan que tapen nuestro grito los 43 que somos igual que ustedes, que nos privaron de nuestra libertad, que los estamos viendo si van a luchar por nosotros y si no luchan, quiere decir que no van a luchar por los demás que le va a pasar por los suyos”.

El grito de los 43 compañeros nos está diciendo. “ayuden, acompañen, luchen, organicen, trabajen, muévanse junto a nuestros familiares, que ya los están dejando solos porque ya se acercan las elecciones, esto es lo que nos está haciendo que se olviden de nosotros”.

Sumemos a nuestras luchas que tenemos, la lucha por los desaparecidos y desaparecidas.  Nombremos a los ausentes.  Señalemos claramente el crimen.  Señalemos al criminal.

Los familiares de Ayotzinapa nos han alimentado nuestra fuerza de rebeldía y resistencia, nos han abierto más nuestros ojos y nos han hecho crecer nuestra digna rabia.

Ellos están señalando un camino y nos están diciendo que no les importa dar la vida si es necesario por sus desaparecidos.

Y nos muestran también eso de que hay que organizarnos todos los que tienen desaparecidos y también los que no tienen por ahora desaparecidos, pero lo van a tener si no nos organizamos, porque ahí siguen los narcogobiernos.

Nos muestran que hay que luchar, que no nos importe si no salimos en los medios de comunicación de paga, lo que nos importa es la vida y no más muertes y desapariciones.

Nos muestran que es hora de organizarnos.

Que es hora de que decidamos nosotras, nosotros mismos, nuestro destino.

Así de simple y complicado.

Porque eso quiere organización, trabajo, lucha, rebeldía y resistencia.

Sólo con movimiento y organización los de abajo podremos defendernos y liberarnos.

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Compañeras y compañeros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional:

Ha sido un año difícil.

Sigue la guerra contra nuestro ánimo de paz.

Sigue el Mandón queriendo matar nuestra libertad.

Sigue la mentira queriendo esconder nuestro empeño.

Siguen nuestra sangre y nuestra muerte abonando nuestras montañas.

Como desde hace ya un tiempo, el dolor y la muerte que antes eran sólo para nosotros siguen extendiéndose a otras partes y alcanzando a otras, otros, otroas en el campo y la ciudad.

La oscuridad se hace más larga y pesada en el mundo que nos toca a cada quien.

De por sí lo sabíamos.

De por sí lo sabemos.

Para esto nos preparamos años, décadas, siglos.

No mira sólo cerca nuestra mirada.

No sólo el hoy mira, ni sólo nuestro suelo.

Lejos en el calendario y la geografía miramos y así nos pensamos.

Cada vez con más nos unen el dolor, pero también la rabia.

Porque ahora y desde hace ya un tiempo, vemos que en muchos rincones se encienden luces.

Luces de rebeldía y resistencia.

A veces pequeñas como la nuestra.

A veces grandes.

A veces tardan.

A veces son sólo un chispazo que rápido se apaga.

A veces siguen y siguen, sin apagarse en la memoria.

Y en todas esas luces se adivina que el mañana que siga será muy otro.

De por sí lo sabíamos hace 21 años, hace 31 años, hace 100 años, hace 500 años.

De por sí lo sabemos que tenemos que luchar todos los días, a todas horas, en todos los lugares.

De por sí sabemos que no nos rendiremos, que no nos venderemos y que no claudicaremos.

De por sí sabemos que falta lo que falta.

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Compas todas, todos, todoas:

En los próximos días, semanas, meses, saldrá más de nuestra palabra, de nuestro pensamiento de cómo vemos el mundo pequeño y el mundo grande.

Serán palabras y pensamientos difíciles porque son sencillos.

Porque lo vemos claro que el mundo ya no es el de hace 100 años, vaya ni siquiera es el mismo de hace 20 años.

Como zapatistas que somos, aunque pequeñas y pequeños, lo pensamos el mundo.

Lo estudiamos en sus calendarios y geografías.

El pensamiento crítico es necesario para la lucha.

Teoría le dicen al pensamiento crítico.

No el pensamiento haragán, que se conforma con lo que hay.

No el pensamiento dogmático, que se hace Mandón e impone.

No el pensamiento tramposo, que argumenta mentiras.

Sí el pensamiento que pregunta, que cuestiona, que duda.

Ni en las condiciones más difíciles se deben abandonar el estudio y el análisis de la realidad.

El estudio y el análisis son también armas para la lucha.

Pero ni sola la práctica, ni sola la teoría.

El pensamiento que no lucha, nada hace más que ruido.

La lucha que no piensa, se repite en los errores y no se levanta después de caer.

Y lucha y pensamiento se juntan en las guerreras y guerreros, en la rebeldía y resistencia que hoy sacude al mundo aunque sea silencio su sonido.

Pensamos y luchamos las zapatistas, los zapatistas.

Luchamos y pensamos en el corazón colectivo que somos.

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Compañeras, compañeros, compañeroas:

No hay un sólo camino.

No hay un paso único.

No tiene el mismo modo quien camina y lucha.

No es uno el caminante.

Son diversos los tiempos y los lugares y muchos los colores que brillan abajo y a la izquierda en la tierra que duele.

Pero el destino es el mismo: la libertad.  La Libertad.  LA LIBERTAD.

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Compañeros, compañeras, compañeroas:

Hermanas y hermanos:

21 años después del inicio de nuestra guerra contra el olvido, ésta es nuestra palabra:

¡VERDAD Y JUSTICIA PARA AYOTZINAPA!

¡VERDAD Y JUSTICIA PARA MÉXICO Y EL MUNDO!

¡QUE MUERA LA MUERTE QUE EL CAPITALISMO IMPONE!

¡QUE VIVA LA VIDA QUE LA RESISTENCIA CREA!

¡POR LA HUMANIDAD Y CONTRA EL CAPITALISMO!

¡REBELDÍA Y RESISTENCIA!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Por el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Subcomandante Insurgente Moisés.

México, Enero del 2015.

Fuente: Enlace Zapatista

Escucha el audio aquí 
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http://radiozapatista.org/Audios/FestivalRyR_oventic4.MP3

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