29/10/16

El narcotráfico mexicano cuenta con policías entrenados en Irak con financiamiento de EEUU

Otro norte es posible
Foros de reflexión en NY por el décimo aniversario del asesinato de Brad Will 

En el décimo aniversario del asesinato del periodista norteamericano Brad Will en Oaxaca durante el levantamiento de la APPO, otra periodista solidaria compatriota suya, Laura Carlsen, continúa su legado y llama al pueblo norteamericano a ayudar a los mexicanos contra sus malos gobiernos.

Brad Will

El narcotráfico mexicano cuenta con policías entrenados en Irak con financiamiento de EEUU

Por Malú Huacuja del Toro
  • “¿Desde el norte con amor?” Más bien parece odio hacia el pueblo de México.
  • Entre los “regalitos” del Plan Mérida diseñado por Bush se incluye el entrenamiento de oficiales en Irak que después desertan y se meten al narcotráfico

   Brad Will era un poeta y músico de folk. Era divertido y formaba parte del grupo de Poesía de St Marks”, dice el artista Mark Reade acerca de quien fuera su amigo y compañero de lucha, el periodista Bradley Roland Will, en el décimo aniversario de su asesinato ocurrido en Oaxaca mientras estaba videograbando y reporteando la insurrección de la APPO. En uno de los varios eventos que se realizaron en Nueva York esta semana en honor del visionario Brad Will (fundador de la página de IndyMedia, precursor de los blogs y medios alternativos tal como los conocemos, en tiempos en que no estaba popularizado el uso de teléfonos con cámaras digitales), el nutrido público en la Universidad de Nueva York (NYU) aguanta la respiración cuando Reade muestra la fotografía del pistolero paramilitar que asesinó a Brad Will, quien grabó su propia muerte. Hay más estremecimientos cuando explica que el hombre que disparó no ha sido castigado…

    Precisamente de impunidad se habló en este coloquio con la participación de Italia Méndez, sobreviviente de la tortura sexual de la policía federal en Atenco en 2006, y Laura Carlsen, quien en mi opinión es la periodista y analista norteamericana más informada que hay reporteando en nuestro país sobre las consecuencias de la impunidad del narcogobierno mexicano y las formas de complicidad militar y de inteligencia del gobierno de Estados Unidos en el crimen organizado. “No es una cuestión de unas manzanas podridas en un árbol sano”, explicó la periodista a los universitarios estadounidenses. “¿A quién apelar cuando se sabe que de hecho hay gente que ha ido a las oficinas en busca de sus desaparecidos o a reportar una violación a los derechos humanos y se encuentran cara a cara con individuos que saben que han estado trabajando en el crimen organizado y que efectivamente fueron responsables del crimen que están denunciando? Esto pone al pueblo en una situación extremadamente peligrosa”.

    Tras hacer el apabullante recuento de las masacres y asesinatos impunemente acometidos por el Estado mexicano en las dos últimas décadas, la periodista preguntó: “¿Y cuál es el papel de Estados Unidos en esto? Es tan importante que justo en este preciso momento, este mes, hay por lo menos cuatro caravanas comunitarias de víctimas recorriendo los Estados Unidos para hablar de estas impunidades”.
 
     Carlsen explicó que se está desarrollando un “gran esfuerzo financiero” autónomo de las comunidades mexicanas en la Unión Americana para traer a las víctimas a difundir su historia, y que “esto sucede por una razón; la razón es que Estados Unidos tiene una responsabilidad enorme en toda la impunidad y los continuos crímenes contra la sociedad de México. El pueblo de México, las organizaciones de las víctimas, han reconocido esto y por eso están poniéndose en contacto con ustedes, están buscando hablar con la gente de las poblaciones de todo Estados Unidos para trata de crear una causa común, pues saben que el gobierno de Estados Unidos es quien tiene la última palabra en tantos niveles distintos para el gobierno de México y es tal la dependencia económica y militar, que siempre que el gobierno mexicano cuente con nuestro apoyo incondicional para implantar estas políticas de represión sin que el pueblo norteamericano proteste, va a ser muy, pero muy difícil para la gente de México quebrar al tirano.  Lo que en cambio va a pasar es lo que ya estamos viendo, que la respuesta represiva del gobierno de México contra los gobiernos populares en defensa de sus derechos y sus recursos va a ser cada vez peor”.

     Al referirse a la forma como Estados Unidos apoya concretamente las políticas de represión y la impunidad en México, Carlsen indicó que el principal vehículo para hacer esto es la Iniciativa Mérida. “El Plan Mérida comenzó en 2007 fue diseñado por George Bush y ha pasado por una serie de evoluciones —informó—. Y hay un punto al respecto que yo en particular quiero abordar, porque hay muchas ONGs y congresistas norteamericanos a los que puedes ir a preguntarles sobre el Plan Mérida y te responden que no, que no es lo que era, que está mucho mejor ahora, que la primera parte era más suministro de equipo militar pero que ahora de lo que se trata es de dar entrenamiento militar y jurídico”.
 
     Sin embargo, la periodista insiste: “Tenemos que preguntarnos: ¿es verdaderamente cierto que el Plan Mérida se ha vuelto más benigno? Y la respuesta es no. En primer lugar sabemos que no, porque miramos sus orígenes y sus principios. Cuando George Bush diseñó la iniciativa tenía tres partes: contranarcóticos, contraterrorismo y seguridad fronteriza. La parte contranarcóticos es lo que conocemos como ‘guerra contra las drogas’. No hay un consenso general de que un modelo represor para tratar los problemas de drogadicción funcione. Hay un movimiento en cuatro o cinco estados votando por la legalización de la marihuana, así que ha fallado completamente. Y hay muchos análisis que demuestran que la guerra contra las drogas nunca fue una guerra contra las drogas: fue una guerra contra la gente. Fue siempre un mecanismo de control social”.
     La analista añade que, en lo que se refiere a exportación de la guerra contra las drogas, el fracaso del caso de México es “especialmente obvio”, ya que sus objetivos eran “reducir el flujo de substancias prohibidas a los Estados Unidos y desmantelar los cárteles de drogas”, pero en cambio, lo que sucedió fue “la militarización masiva de México y la represión de movimientos sociales, con enormes violaciones a los derechos humanos”. En el caso de los cárteles, “cuando arrestas a un líder de un cártel de drogas en cualquier parte del país, lo que pasa bajo esta estrategia es que hay inmediatamente una guerra por la sucesión, puede ser interna, de quién sigue en el poder en ese mismo cartel, o bien la misma mafia se puede romper en varias fracciones, o bien externa, porque otro cártel puede intervenir e iniciar una guerra territorial, ya sea por el tráfico o por la producción de droga. El número básico de homicidios por la guerra contra las drogas se incrementó de un promedio de 2 mil a 12 mil al año en sólo dos años tan pronto se inició la guerra contra las drogas”. 
     “Después de la primera parte de financiamiento militar —prosiguió—, el Plan Mérida avanza hacia lo que llaman reforma jurídica y policíaca. Tenemos que preguntarnos: ¿qué estamos nosotros [el gobierno de Estados Unidos] realmente haciendo ahí? Es ilegal en México que el Ejército Mexicano transite sin órdenes las calles y campos. Eso está establecido en su Constitución. Pero entonces, en lugar de eso, tenemos una enorme cantidad de agentes de la DEA, del FBI y de la CIA. El gobierno de Estados Unidos jamás había tenido este nivel de penetración en México. Eso significa que la estrategia incorpora los orígenes del Plan Mérida, que eran empujar las fronteras fuera de los Estados Unidos; anexar a México dentro del aparato de seguridad de Estados Unidos. Es la estrategia que comenzó con el TLC y que fue después intensificada tras los ataques a las Torres Gemelas. Básicamente, es lo mismo que el gobierno de Estados Unidos decidió con la doctrina Bush, una teoría que sostiene que si controlamos al mundo estaremos más seguros. Con el TLC, México y Canadá iban a ser parte de eso. Con el Plan Mérida, esta penetración la vemos a través de la presencia de las mencionadas agencias de espionaje y antinarcóticos estadounidenses, similar a la Ley Patriótica que ocurre en Estados Unidos, si no es que peor, pues implica una gran expansión de cooperación militar que incluye llevar a oficiales militares de México a Irak y crear una fuerza especial de comando en Colorado Spring. Esto significa que están de hecho aplicándole a México las mismas tácticas de la ocupación territorial que se desarrollaron para Irak, bajo el pretexto de la guerra contra las drogas.
     “También significa que están haciendo entrenamiento policíaco y jurídico. ¿Con qué autoridad moral está Estados Unidos aplicando este entrenamiento, ahora que enfrenta una crisis de brutalidad policíaca y discriminación en sus fuerzas policíacas? Ésa es una pregunta. La otra es que en México el nivel de corrupción es tan estructural, tan sistémico, que cuando los programas se aplican al entrenamiento de oficiales de policía y de las fuerzas armadas, inmediatamente después  hay un alto índice de deserción. Esto significa que la mayor parte del entrenamiento proveniente de los Estados Unidos pasa al crimen organizado. En muchos lados, ni siquiera hay una línea divisoria entre las fuerzas policíacas que deben ser entrenadas por Estados Unidos y el propio narcotráfico.
     “En términos del equipo suministrado en sí también hay una gran variedad de armas que pasan a manos del narcotráfico. Pero esto no parece ser una gran preocupación para los Estados Unidos. Y hay una simple razón por la que no es una gran preocupación. Es fácil preguntarnos: si después de diez años sabemos que con esta estrategia la violencia es diez veces mayor y que los cárteles no fueron desmantelados, sino que están más fuertes que nunca, por qué continuamos con esta política?
     “Quizás tenemos que revisar hacia dónde se están yendo esos contratos. Estos contratos militares no se están destinando a México, pues hay de hecho una regla que estipula que nada de dinero puede ser enviado a México. Eso quiere decir que ese dinero se está gastando en los Estados Unidos, para las empresas y las agencias que están haciendo el dinero en México. Eso significa que 3 mil millones de dólares del Plan Mérida van a los bolsillos de helicópteros, aviones, y no sabemos realmente qué más porque no nos dan ninguna información. Estos cabilderos de la industria del armamento son muy poderosos en el Congreso. Ellos van a ver a sus diputados todos los días o cada semana, para decirles: ‘Queremos que continúe la guerra contra las drogas’. No solamente ellos sino la industria de las prisiones. Acabamos de saber que hubo una reunión recientemente para hablar de la construcción de campamentos de detención en la frontera sur de México [contra Guatemala]”.
     “Con las instituciones completamente destartaladas —concluyó la periodista norteamericana aliada del pueblo mexicano— la gente se organiza de manera autónoma, a nivel horizontal. Eso es lo que está creando un nuevo futuro, que tiene que construirse de abajo hacia arriba. Pero nos necesitan. Ellos nos necesitan aquí en los Estados Unidos. Necesitan que impidamos el financiamiento de los gobiernos que generan todos estos crímenes, porque no solamente les estamos dando a los gobiernos recursos sino que les estamos dando el mensaje político todos y cada día de que no importa lo que hagan, el país más poderoso del mundo siempre estará con ellos, y que no importa cuánta impunidad haya entre ellos, no importa cuántos asesinatos de inocentes, no importa cuántos ataques a ciudadanos mexicanos, siempre y cuando ellos sean gobierno nosotros estaremos con ellos y miraremos para otro lado disimuladamente cuando estas cosas ocurran. Siempre y cuando enviemos ese mensaje, va a ser muy difícil para el pueblo de México abrirse camino y encontrar justicia”.

     En este foro tuve el honor de leer una carta en representación del señor Antonio Tizapa, padre del normalista de Ayotzinapa desaparecido Jorge Antonio Tizapa Legideño, quien les aseguró a los estudiantes “que si la policía los desapareciera, sus padres harían todo lo posible hasta encontrarlos” como él está haciendo. Escuchamos asimismo las palabras de Italia Méndez, quien explicó que el aparato represor gubernamental “está usando los cuerpos de las mujeres para mandar mensajes aterradores a la población”. 

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Más información: Brad Will

Fuente: La Sexta Nius
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