29/12/16

La rebelión continúa


Fernando Mut,

México. Chiapas. San Cristóbal de las Casas.

Hasta el 8 de enero la ciudad estará invadida por miles de turistas mexicanos que aprovechan el receso escolar de invierno para recorrer y conocer su país con sus familias. Estos se suman a los miles de extranjeros de todas las latitudes que durante todo el año llegan hasta el sudeste para visitar los diversos atractivos naturales y culturales de la región. Sitios arqueológicos como Palenque, bellezas naturales como el Cañón del Sumidero, iglesias como la de San Juan Chamula, son visitados por miles de personas en estos días. Por las noches, todos ellos se mezclan en las calles peatonales adornadas aún por las luminarias navideñas. Nacionales y extranjeros. Pobres y ricos. Hipsters y krishnas. Japoneses y colombianos. Vendedores de artesanías, tacos, tortas y frutas.

En las afueras de la ciudad, lejos del centro histórico y comercial, doscientos jóvenes indígenas, cien mujeres y cien varones, se levantan de sus sillas y, entre murmullos y risas, comienzan a retirarse del auditorio principal de la Universidad de la Tierra. Acaban de escuchar el cierre de la segunda jornada del encuentro “Los Zapatistas y las ConCiencias”. Acaban de oír las palabras del Subcomandante Insurgente Galeano en la presentación que tituló “La culpa es de la flor”, donde desde el humor, la provocación y la poesía a la que nos han acostumbrado los zapatistas, planteó la necesidad y la causa de generar este espacio para el encuentro con las científicas y los científicos del país y del mundo. “La culpa es de la flor” es afirmación pero a la vez pregunta.

“Se veía que la jóvena tenía días y noches con la pregunta rondándole la cabeza, así que la soltó sin titubear:

¿Por qué esa flor es de ese color, por qué tiene esa forma, por qué tiene ese olor?

Ella no se detuvo ahí. Sentía que había librado el obstáculo principal (expresar la pregunta), así que se siguió de largo:

“Y no quiero que me respondan que la madre tierra con su sabiduría así la hizo a la flor, o que el Dios, o lo que sea. Quiero saber cuál es la respuesta científica”.”

Esa es la razón de ser originaria del encuentro. Lxs doscientos estudiantes zapatistas toman notas en sus cuadernos, realizan preguntas a las científicas y los científicos presentes, se reúnen luego a intercambiar apuntes, interrogantes, dudas, construyen colectivamente un conocimiento que por su intermedio deberá llegar a miles de compañeras y compañeros de las comunidades que esperan respuestas de las ciencias y no consignas.


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