31/5/17

CNI eligió a la vocera de sus pueblos indígenas, no a una candidata a la presidencia

Foto: Desinformémonos

Noé Pineda
31/05/2017 Desinformémonos

El pasado 28 de mayo, después de varias horas de deliberación y más de medio año de haber iniciado un proceso que a muchos tomó por sorpresa, ayer por fin conocimos los primeros 71 nombres de los integrantes y las integrantes del Consejo Indígena de Gobierno (CIG) y a quien será su vocera, es decir, el rostro más visto del movimiento en los siguientes meses y quien por su voz hablará una representación de diversos pueblos, al menos 58 lenguas representadas en esta decisión, que no todas las naciones, sino sólo las que hasta hoy suscribieron la iniciativa.

Para muchos medios de comunicación acostumbrados a la foto del día, a la nota del día, de la asamblea salió una candidata a la presidencia, cosa no sólo imprecisa, sino que en algunos, muchos, casos, tendenciosa, ya que en la presentación intentaron aclarar qué es, qué función tiene, qué objetivo tiene el CIG y su vocera,  y el por qué aprovechar una coyuntura así. Pero el asunto no sólo se puede entender mirando la foto del día o la nota periodística del día, porque si nos quedamos ahí no entendemos nada, menos aún si leemos o vemos alguna nota que comience con la frase: “El Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional eligen a candidata indígena a la presidencia para el 2018”.

Primero, el CNI tiene al menos 20 años de haberse formado como un espacio de encuentro de los pueblos originales en el contexto del levantamiento armado del EZLN y en un contexto de negociación de lo que se conocería después como “Los Acuerdos de San Andrés”. El Foro Nacional Indígena, espacio de debate de las demandas de los pueblos a poner en las mesas de negociación entre EZLN y el Gobierno Federal, devino en 1996 en el Congreso Nacional Indígena, que desde un principio se definió zapatista porque el EZLN fue quien promovió su formación. 

La concepción conjunta (entre representantes indígenas, intelectuales, activistas y funcionarios) de los Acuerdos de San Andrés, contenía, lo mínimo de las propuestas de autogobierno y autonomía de los pueblos, misma que en diversos momentos se reivindica en el espacio público y en la arena pública.  Dice el CNI: “en el 2001, en nuestro III Congreso Nacional Indígena realizado en Nurío Michoacán  dijimos: por el reconocimiento constitucional de nuestros derechos colectivos  y nos sumamos a  la Marcha por la Dignidad Indígena que encabezaron nuestros hermanos del EZLN, en donde  la voz primera de nuestros pueblos y la voz mayoritaria de la sociedad mexicana se expresó exigiendo dicho reconocimiento. Pero la respuesta de este mal gobierno fue la traición al aprobar la contrareforma indígena del 2001, propuesta por el poder ejecutivo.” (1)

El CNI como espacio de confluencia de pueblos, organizaciones, comunidades, es un espacio dinámico, que a lo largo de sus más de 20 años, ha tenido altas y bajas, como todos los procesos sociales, ha tenido sus contradicciones que en ocasiones llegan a ruptura, pero de cualquier forma, confluyen.   El CNI se rige por siete principios y el espacio de representación es la asamblea general, como ellos y ellas mismas dicen: “nos regimos por siete principios y nuestro espacio máximo de decisión es la asamblea general reunida en el congreso, en donde todas y todos tenemos palabra para decidir colectivamente.

Servir y no servirse

Construir y no destruir

Representar y no suplantar 

Convencer y no vencer 

Obedecer y no mandar 

Bajar y no subir 

Proponer y no imponer 

Segundo, en el Quinto Congreso Nacional Indígena realizado en el mes de octubre de 2016 se propuso llevar a cabo una consulta en los pueblos que integran el CNI para decidir si se aceptaba la propuesta  presentada por el EZLN y emanada del CNI, para conformar un Concejo Indígena de Gobierno “cuya palabra sea materializada por una mujer indígena, delegada del CNI como candidata independiente que contienda a nombre de los pueblos que integramos el CNI y de la sociedad civil  en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país. El resultado de la consulta en diciembre del 2016 fue  la aprobación de la propuesta, con la participación de 523 comunidades, de 25 estados del país y de 43  pueblos indígenas.” (3)

he aquí el meollo de la confusión, cuando el CNI dice: “candidata independiente que contienda a nombre de los pueblos que integramos el CNI y de la sociedad civil  en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país.” Entonces ahí todos pensamos que van a participar en las elecciones y tienen candidata, van a participar como todas las fuerzas políticas reconocidas por el Instituto Nacional Electoral (INE), antes IFE, la compañera indígena va a ser como Emilio Álvarez Icaza, que es candidato independiente por parte del movimiento Ahora (4).
 
Pero resulta que en la dialéctica de los pueblos y en el pragmatismo de los mismos, la vocera es una candidata que no es candidata, es vocera. Pensemos pues, el CNI, los pueblos que lo conforman, vienen de diversas historias y experiencias que se encontraron en el desaparecido Foro Nacional Indígena, que han caminado cada cual su propia historia, la mayoría, si no es que todos, con mucho dolor, represión, muerte, saqueo y mentiras han resistido como mejor han podido al avance de las políticas depredadoras, ladronas de la clase política y de las empresas nacionales y trasnacionales; en esa larga resistencia se han aliado en diversos espacios de confluencia y con diversos actores, sujetos y organizaciones.

Muchos de los que el 28 de mayo fueron anunciados como integrantes del CIG, venían de un proceso de confluencia en el que, después de una seria reflexión sobre la necesidad de unir esfuerzos y hacer visible mediáticamente el despojo y la violencia de la que son objeto los pueblos indígenas con el avance de megaproyectos, las reformas estructurales, las reformas en temas de seguridad pública (que para los pueblos se traduce en represión), confluyeron en lo que se conoció como Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio (Campaña). La Campaña destacaba en su lanzamiento: “Defendamos la cultura de nuestros pueblos, el control de producir nuestros alimentos, reconstruyamos nuestros sistemas normativos y de gobierno, nuestras instituciones comunitarias: la autonomía y el autogobierno. Creemos nuestras propias leyes, porque cuando la ley es injusta, lo justo es desobedecerla.

Levantémonos junt@s, sol@s no podemos. Cobijémonos entre tod@s. Si nosotr@s nos unimos, ellos tiemblan. Estamos viviendo la historia y queremos formar parte de ella. Ya no tenemos miedo. Porque todas nuestras luchas nos llevan a un OBJETIVO COMÚN: La DEFENSA de la VIDA y la MADRE TIERRA.” (5)  Y la misma convocaba a unir campo y ciudad, artistas, organizaciones civiles, mestizos e indígenas a sumarse a la Campaña durante el año que duraría, abril de 2016 a abril de 2017.

Muchos de los pueblos, barrios y organizaciones que fueron parte de la Campaña, no pertenecían al CNI, pero muchos otros y otras sí, así es el espacio, diverso. Ya para la Sexta Asamblea General en Defensa de la Madre Tierra y Territorio, realizada en  Temacapulín, Jalisco el 28 y 29 de agosto de 2016; las y los representantes mencionaban la necesidad de ir más allá, de dar un paso más en la lucha conjunta, de no quedarse sólo en los pronunciamientos de solidaridad ante la desgracia de los pueblos. Tan sólo en el primer mes de lanzada la campaña se registraron agresiones en San Francisco Xochicuautla, en Atenco,  en Tecámac, en los Pedregales, de Coyoacán, en Magú y 3 de mayo.

En aquella Sexta Asamblea se perfilaban varias iniciativas conjuntas y se enumeraban las amenazas y despojo de los territorios de los pueblos: “a lo largo y ancho de la República Mexicana los pueblos enfrentan proyectos de despojo como son minas –de tajo a cielo abierto, submarina, tumbe y relleno, y pocitos de carbón, entre otras–, represas y trasvases de cuencas, proyectos de generación de electricidad –termonúcleares, hidroeléctricas, termoeléctricas de carbón, combustóleo o ciclo combinado y parques eólicos a gran escala, entre otras), autopistas y carreteras, aeropuertos, puertos marinos, privatización de sistemas de abasto de agua potable, proyectos de desarrollo turístico a gran escala, proyectos inmobiliarios, gentrificación violenta, vertederos tóxicos, incineradoras de basura, explotación de hidrocarburos –pozos convencionales, pozos de fracking, pozos en aguas someras y profundas, gasoductos y oleoductos, refinerías y regasificadoras, entre otros–, biopiratería y bioprospección, privatización de semillas, transgénicos, piratería de conocimientos y saberes, programas de mercantilización de bienes forestales o de captura de carbono (como REDD+), explotación forestal, destrucción de manglares, ganadería industrial intensiva, monocultivos y agrocombustibles, entre otros proyectos de muerte.” (6) Lo que ahí se denunciaba, también se denunciaba por parte de los pueblos y comunidades del CNI.

Dos meses después, en el Quinto Congreso Nacional Indígena que tuvo lugar del 9 al 14 de octubre de 2016 en el CIDECI-UNITIERRA, el EZLN y el CNI denuncian que: “nuevamente nos damos cuenta de la agudización del despojo y la represión que no han parado en 524 años en que los poderosos iniciaron una guerra que tiene como fin exterminar a los que de la tierra somos y que como sus hijos no hemos permitido su destrucción y muerte para beneficiar a la ambición capitalista que no conoce fin, más que la destrucción misma. La resistencia por seguir construyendo la vida hoy se hace palabra, aprendizaje y acuerdos.” (7)

Y lanzan la convocatoria que por un lado dio ruta a miembros de la Campaña en el CNI, pero también desconcertó a más de un analista, a más de un activista, a más de un seguidor, seguidora convencida de la autonomía, a más de uno y una que no ve en el proceso electoral alguna alternativa; aquel 14 de octubre el EZLN y el CNI declaran: “nos declaramos en asamblea permanente y consultaremos en cada una de nuestras geografías, territorios y rumbos el acuerdo de este Quinto CNI para nombrar un concejo indígena de gobierno cuya palabra sea materializada por una mujer indígena, delegada del CNI como candidata independiente que contienda a nombre del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país. 

Ratificamos que nuestra lucha no es por el poder, no lo buscamos; sino que llamaremos a los pueblos originarios y a la sociedad civil a organizarnos para detener esta destrucción, fortalecernos en nuestras resistencias y rebeldías, es decir en la defensa de la vida de cada persona, cada familia, colectivo, comunidad o barrio. De construir la paz y la justicia rehilándonos desde abajo, desde donde somos lo que somos.

Es el tiempo de la dignidad rebelde, de construir una nueva nación por y para todas y todos, de fortalecer el poder de abajo y a la izquierda anticapitalista, de que paguen los culpables por el dolor de los pueblos de este México multicolor.”8

Y tercero, como decía ayer la compañera antes de leer el pronunciamiento final del CNI, llegó la hora, y el domingo 28 de mayo se dieron a conocer los primeros 71 nombres de las y los integrantes al CIG en la que se incluyen integrantes de pueblos indígenas como integrantes mestizos y mestizas, así como se da a conocer el nombramiento de la vocera, que formalmente intentarán inscribir su nombre en el proceso electoral para presidente en el 2018. Pero antes de ello, las tres mesas que presidieron la ratificación del nombramiento de María de Jesús Patricio Martínez, dieron a conocer el mandato de la asamblea a la vocera y al CIG, así como sus principios rectores.

Es importante rescatar estas tres mesas y por supuesto, los intentos de aclaración del CIG en pleno, ante las preguntas de la prensa, en la conferencia que siguió a la conclusión de la asamblea general del CNI. En dicha conferencia de prensa María de Jesús, conocida como Marichuy: “El participar, el aceptar participar como propuesta del CNI, hermanos del EZLN que también dieron su palabra, es con el fin de, no tanto de trabajar con la cuestión de llevar votos, de irnos a sentarnos en la silla maliciada, más bien nuestra participación es por la vida, es por la organización, es la reconstitución de nuestros pueblos que han sido golpeados por años y años, y creo que ahorita tenemos que buscar una forma para seguir existiendo. Creo que no solamente los pueblos, y el hecho de participar en este proceso es para invitar a todos aquellos sectores, a la sociedad civil organizada, no organizada a que también unamos los esfuerzos que podamos destruir a este sistema que nos esta acabando a todos en general. Nosotros como pueblos hemos analizado que vamos peleando por la vida y la vida incluye la tierra, el territorio, el agua, los árboles, todo, y se lo están acabando.”

Sara López, integrante del CIG de la península de Yucatán, antes de pasar a la ronda de preguntas afirmó:“El CNI desde el día de hoy tenemos nuestro CIG, ellos son, ellas son nuestro gobierno, ellos son, ellas son quienes van a caminar juntos con los pueblos…es el momento de los pueblos, es el momento de nosotros y nosotras para reconstruir este país que está hecho pedazos, para irlo armando, irlo construyendo, irle dando vida.

A pregunta expresa de periodistas:  “¿Han dicho no vamos por votos, entonces por qué van y qué opinan de Andrés López Obrador?. Una pregunta por lo menos insidiosa que tuvieron a bien contestar con el respeto y la sencillez que ameritaba. Mario Luna comenzó: “También hay una expectativa (del pueblo de México) pero también una gran desilusión del trabajo que han realizado los partidos políticos, es en ese sentido que el CNI ha decidido consultar a las bases, a las comunidades, a los pueblos, para proponer una alternativa y la alternativa que hemos encontrado es precisamente el llevar a cabo nuestras propuestas, nuestras plataformas mediante un CIG, el CIG en realidad será el que encabece está campaña. Para nosotros entonces, como la ley no lo permite que se pueda registrar un Consejo, entonces vamos a registrar a nuestra vocera, es en ese sentido que ya se marca una diferencia. Ella no será entonces la que dé la voz de lo que únicamente ella piensa, sino que va a transmitir las decisiones y los comunicados de todos los que estamos aquí, y obviamente todos nosotros vamos a consultar a nuestros pueblo…Nosotros no estamos ofreciendo entonces una solución mágica como acostumbran los partidos políticos, nosotros estamos invitándolos más bien a organizarse cada quien desde sus pueblos.”

A la pregunta de si no tenían preocupación por la aplicación de la ley electoral a su campaña, Betina Cruz del pueblo binni’zaa (zapoteco), dijo:“…y lo del marco jurídico electoral, no creo, nosotros no estamos en una campaña electoral, estamos, como dijo la compañera, estamos en una campaña por la vida, estamos en una campaña en defensa de la vida, del rescate de este país que se está cayendo y que se está despedazando con este modelo económico neoliberal que lo está destruyendo que está dejando que las multinacionales se roben a pedazos a nuestro país y nuestras vidas. Entonces nosotros no estamos haciendo campaña electoral, es una campaña por la vida, es una campaña por la organización de los pueblos, es una campaña por la construcción del poder desde abajo, no por la aspiración del poder de arriba.”

Mientras que Fortino Domínguez, zoque desplazado en Jalisco, dijo: “En este contexto de guerra y muerte que ha bañado de sangre a nuestras tierras, también nos hemos dado cuenta que son los pueblos indios de este país los que están generando alternativas reales a este país para la guerra que estamos viviendo a través de la reconstitución de sus tierras, la articulación de sus autoridades tradicionales o el ejercicio a través de métodos de seguridad propia, yo creo que por ahí hay que empezar a ver esas diferencias (con los partidos políticos) y en ese sentido, nosotros no estamos pensando que la solución va a venir de una sola persona, y ahí no solamente nos referimos a Andrés Manuel, sino a toda esa clase política de arriba que sigue pensando que va a venir “un rayito de esperanza” o una persona en lo individual a salvar a este país.”

En su turno, o uno de los varios turnos de él, el “Profe” Filo de la mixteca poblana se va más a fondo: “El asunto este es bien complejo porque es civilizatorio, estamos hablando de unos 10 mil años de historia, sobre eso es lo que estamos parados todos los que estamos aquí, el CIG, no confundan, no es una vulgar lucha por el poder, es un asunto civilizatorio, somos los descendientes de esos pasados, de esos antiguos que parieron ciudades, parieron sistemas de gobierno, parieron (…) muchas culturas, muchas lenguas. No. No estamos en los libros, estamos aquí, frente a ustedes…Puede decir la historia de arriba lo que quiera pero para nosotros la historia es otra, para nosotros da lo mismo si son conservadores o liberales, si son izquierda o derecha, o vayan a saber ustedes qué, porque el proyecto desde hace 500 años es el mismo.” 

Enfática, en su turno, Sara dice: “Si no van por voto, entonces por qué van, preguntaban. Pues vamos por todo, no queremos el poder, el poder corrupto, el poder que esta allá arriba, el poder que está destruyendo nuestro país, el poder que esta despedazando nuestro país, el poder que se esta llevando todos nuestros recursos naturales, desde el aire, nuestra agua, nuestros ríos. Todo lo que están implementando desde la península de Yucatán hasta Baja California, desde el sur hasta el norte, nos están destruyendo y nos están quitando todo lo que nos pertenece como pueblos. Por eso no vamos por votos…Entonces, no vamos por el voto, no somos ningún partido político, no estamos compitiendo ni vamos por el poder, desde abajo y a la izquierda vamos a construir este país.”

Con lo sucedido y declarado el pasado 28 de mayo, los pueblos agrupados en el CNI, dan muestra nuevamente de su pragmatismo y sus contradicciones, dan muestra de que todo lo que han caminado, las rutas, son eso, camino, no punto de llegada. Por eso el tema de si la vocera es una candidata presidencial, no es un tema, el tema en el fondo es el proyecto de desarrollo hegemónico, el proyecto civilizatorio homogeneizante, el modelo económico que todo lo devora y desecha, el modelo cultural que ve en los indígenas su antítesis y no la soporta ver viva; el tema de fondo es el infierno que han vivido los pueblos indígenas en tantos años y que ya lo viven casi todas las clases sociales del país con una violencia que se incrustó en todos los estados, con la impunidad como modelo de justicia, con la corrupción como política pública, con la frivolidad como propuesta cultural.

En un país donde la guerra nos ha tocado a todos y todas, el CNI se lanza y convoca en su pronunciamiento de cierre de la asamblea constitutiva del CIG: “Nuestro llamado es a quienes creen en sí mismos, en el compañero que tiene al lado, que creen en su historia, en su futuro, es a no tener miedo de hacer algo nuevo pues esa vereda es la única que nos permite certeza en los pasos que demos.” El futuro de la iniciativa del CNI viene de un largo pasado en que cada paso ha sido abono para lo que se crece ya, y si bien el CNI deja muchas dudas, muchas preguntas más que certezas, el hecho de invitar a imaginar, a pensar, ha conversar, a debatir, es otra oportunidad para transformarnos, es ya algo nuevo. Muchas cosas se dijeron, muchas dudas salieron, pero lo que de esa reunión no salió, fue una candidata indígena a presidenta, sino un Consejo Indígena de Gobierno con una vocera.


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