30/11/17

Varoufakis: “Si tuviéramos una UE apropiada, no importaría que Cataluña se independizase”

El ex ministro griego ajusta cuentas con sus colegas de partido en sus memorias: “No pueden andar por la calle con la cabeza alta”.


Por Paula Clemente

El ex ministro griego ajusta cuentas con sus colegas de partido en sus memorias: “No pueden andar por la calle con la cabeza alta”

Varoufakis también habla del tema catalán: “El procés sí que es un asunto europeo”

Se dice de él que es soberbio, seco y determinado. Pero lo único que se deduce, a simple vista, es que es un hombre que no está para tonterías. Hoy está en Barcelona, ayer visitó EEUU y mañana se marcha a Berlín. Y el mismo apremio con que se toma su permanente gira mundial, caracteriza su gestión de las entrevistas. Los periodistas nos sentamos y levantamos de una silla frente a la suya como si se tratara de una noche de speed dating. Y él pasa de una a otra sin florituras ni remordimientos.

Yanis Varoufakis está aquí para promover de su Movimiento por la Democracia en Europa 2025 (DiEM25) y para dar su opinión sobre lo que ocurre en Cataluña. Pero aprovecha la ocasión para hablar, en privado, sobre el libro que sale hoy a la venta en España. Dicen los responsables de su edición que Comportarse como adultos (Deusto, 2017) es la gran crónica de la euro-crisis contada en primera persona por uno de sus protagonistas. En realidad, es Varourfakis contándole al mundo el puñal que le clavaron por la espalda sus compañeros de partido.

Dos minutos de conversación son suficientes para aprender que agradece la sinceridad (por la sonrisa con que recoge un confieso “no me he leído el libro”) y que no le va eso de perder el tiempo. “Venga, pregunta”, apremia. A la orden. ¿Qué encontrará el lector en su libro? Sorpresa: una tragedia clásica a la altura, por contenido, de las de Eurípides o Shakespeare: “Si miras cualquiera de sus tragedias, en ellas hay figuras poderosas como Macbeth o Edipo que se encuentran en circunstancias que no han elegido, en las que intentan hacer lo que pueden, lo mejor que saben. Por eso quise hacer un retrato de la pobreza del poder, sobre todo en un sistema político y económico tan mal diseñado“.

Sin rodeos. Sin anestesia. No se podía esperar menos de un autor cuyo libro lleva por subtítulo La batalla contra el estabilshment europeo. De ahí la pregunta, ¿es posible enfrentarse al sistema y sobrevivir? Y la respuesta: a fuerza de pagar un alto precio personal. “Fui demonizado, retratado como lo opuesto a lo que era, fui amenazado”, recuerda Varoufakis. “Pero hay beneficios remarcables, como la experiencia de caminar por la calle y encontrarse a gente que se siente apartada del sistema, que te coge la mano y te da las gracias por no rendirte”. Justo, incide, lo que no podrán hacer sus compañeros de Syriza: “Destruyeron su propio legado, ahora no pueden andar con la cabeza alta por la calle“.

En el libro, comistrajo reconocido de todo aquello que se hizo mal, habla de un bando absolutamente dividido y dominado por el boicot a unos y a otros. De funcionarios negociando con la Troika. De un Alexis Tsipras que, a espaldas de quien entonces era la cara más visible de su supuesta causa, cayó también rendido a los mandatos europeos.
 
Lo que no da el libro es un porqué. Una explicación que justifique lo que fuera que sucediera allí. Varoufakis, hombre de respuestas contundentes, parece no tener palabras esta vez. Serio, y tras un silencio de artista, contesta. “Es una pregunta que me llevaré a la tumba”. Fácil, no tiene la respuesta. “Es una pregunta muy triste para mí, nunca lo vi venir, nunca creí que eso ocurriría”.

El error de Syriza, dice, fue no actuar conforme a su acuerdo. Se explica. “Yo nunca fui parte fundadora del partido, fui con ellos porque recomendé a Tsipras y al resto de su equipo lo que tenían que hacer para reestructurar la deuda, tener una política fiscal que fuera sostenible y hacer unas reformas básicas que el país necesitaba de forma urgente”, recuerda Varoufakis. “Eso, siempre que fueran conscientes de que si lo hacían, la amenaza de vuelta sería cerrar los bancos y que si no querían que eso ocurriera, tendrían que lidiar con las propuestas europeas”.

Me dijeron que lo hiciera yo, y yo acepté, siempre y cuando me aseguraran que íbamos a estar firmes hasta el final”, sigue. “Y eso no es lo que ocurrió”. Algo, dice, que sólo podrán justificar ellos, aunque confiesa (con algo de sorna) olerse cuál sería la explicación. ¿Que no había alternativa?, aventuro.

“¿Y entonces por qué ganaron las elecciones? De hecho, poco antes de ser elegidos, me entrevistaron en la televisión griega, y yo dije que si no estábamos preparados para colgar el teléfono cuando Mario Draghi llamara y amenazara con cerrar los bancos, entonces no debíamos ser elegidos“, plantea con los resquicios de una estupefacción aún visible.

“Si no hay alternativa, entonces no te presentes, no ganes el Gobierno. Por lo menos yo fui claro en eso. Y parecía que estaban de acuerdo conmigo. ¿Qué pasó después? Tristemente decidieron que estar a toda costa en la eurozona era mejor que el Grexit“, asume Varoufakis. “Me lo podrían haber dicho, porque no me hubiera unido a ellos. Tenía cosas mejores que hacer”.

¿No es esa la prueba de que el éxito de partidos como Syriza es imposible, improbable o, como poco, realmente costoso? Pienso en Podemos, claro. Para contraatacar, Varoufakis tira de Gramsci: El pesimismo es un asunto de la inteligencia; el optimismo, de la voluntad. “Es cierto, cada movimiento, cada revolución, al final acaba en estrépito”, augura un Varoufakis que aprovecha la ocasión para reprobarme por ser tan joven y pesimista. “Pero así es como la historia se mueve: a través de las derrotas, no de las victorias”.

No es que toda la conversación gire en torno a eso, pero es, con diferencia, lo más intrigante de su historia. Eso, y que no hay garantías de poder escapar del círculo vicioso que supone empezar a hablar de aquello que Europa hizo mal. Porque hasta el conflicto catalán parece ser culpa de Europa.

Y, de hecho, lo utiliza para ampliar su enfrenta con Europa. Porque el titular, en palabras suyas, es que Yanis Varoufakis toma exactamente la visión opuesta a Jean Claude Junker y que el proceso independentista catalán sí que es un asunto europeo. Y luego se explaya.

“Es hipócrita que Europa diga que las cargas policiales contra gente que va a votar no son un asunto europeo”, plantea Varoufakis. “Igual que es idiota decir que la Unión Europea es una unión de Estados y no de orígenes de las personas, porque ese es el mejor argumento del movimiento pro-independentista para tener un estado“. Más. “Si tuviéramos una UE apropiada, no importaría que Cataluña se independizase”.

Tanto así que, sea en este escenario o en el que rodeaba todo lo ocurrido en Grecia, el mayor error cometido por la Unión Europea, para el ex ministro de finanzas griego, es el propio diseño de la eurozona.

“Es como quitar los frenos de un coche y conducir muy rápido”, asegura, ya más cómodo, el interlocutor. Y, después de ese primer gran error, el segundo. “La forma en la que respondió a la inevitable crisis del euro: rompieron un vaso y pusieron los trozos rotos debajo de una carpeta, eso es lo que ocurrió en 2010 con la crisis”.

Y sigue, claro. “En Grecia se tomaron decisiones ridículas”, asegura. “Los griegos estaban en bancarrota, así que ¿qué hizo Europa? Dar el préstamo más grande de la historia. No teníamos para pagar los préstamos antiguos, pero pasamos a tener que pagar los nuevos”. Su lectura: “Fue un ejercicio de cinismo para pagar a los bancos”.

Dicho todo esto, resta sólo un interrogante: qué consejo le daría a su ‘yo’ del pasado. Se viene respuesta trampa. “Lo que a mí me preocupa es, ¿hice algo mal con la información que tenía entonces? Porque sólo puedes lamentar algo si así es”, asegura . “Hay cosas que hice mal, sí. De hecho, tengo una sección en el libro llamada Mea Maxima Culpa“, reconoce. Eso sí. No se arrepiente de nada. Se nota en el libro y se nota en la conversación. “Hoy el mundo sabe cosas que antes no sabía sobre la Unión Europea. Hoy sabe que en el Eurogrupo las decisiones importantes se toman a puerta cerrada sin ningún registro”.

Y termina, porque se acaba el tiempo, y porque la siguiente cita espera impaciente su turno para hablar con quién está siendo la estrella de la noche. Varoufakis, que no defrauda, se va por la puerta grande. “El eurogrupo no existe en la ley, es un grupo no legal”, se despide. “Y lo sabes porque yo estaba ahí, y te lo conté“.

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