31/5/17

CNI eligió a la vocera de sus pueblos indígenas, no a una candidata a la presidencia

Foto: Desinformémonos

Noé Pineda
31/05/2017 Desinformémonos

El pasado 28 de mayo, después de varias horas de deliberación y más de medio año de haber iniciado un proceso que a muchos tomó por sorpresa, ayer por fin conocimos los primeros 71 nombres de los integrantes y las integrantes del Consejo Indígena de Gobierno (CIG) y a quien será su vocera, es decir, el rostro más visto del movimiento en los siguientes meses y quien por su voz hablará una representación de diversos pueblos, al menos 58 lenguas representadas en esta decisión, que no todas las naciones, sino sólo las que hasta hoy suscribieron la iniciativa.

Para muchos medios de comunicación acostumbrados a la foto del día, a la nota del día, de la asamblea salió una candidata a la presidencia, cosa no sólo imprecisa, sino que en algunos, muchos, casos, tendenciosa, ya que en la presentación intentaron aclarar qué es, qué función tiene, qué objetivo tiene el CIG y su vocera,  y el por qué aprovechar una coyuntura así. Pero el asunto no sólo se puede entender mirando la foto del día o la nota periodística del día, porque si nos quedamos ahí no entendemos nada, menos aún si leemos o vemos alguna nota que comience con la frase: “El Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional eligen a candidata indígena a la presidencia para el 2018”.

Primero, el CNI tiene al menos 20 años de haberse formado como un espacio de encuentro de los pueblos originales en el contexto del levantamiento armado del EZLN y en un contexto de negociación de lo que se conocería después como “Los Acuerdos de San Andrés”. El Foro Nacional Indígena, espacio de debate de las demandas de los pueblos a poner en las mesas de negociación entre EZLN y el Gobierno Federal, devino en 1996 en el Congreso Nacional Indígena, que desde un principio se definió zapatista porque el EZLN fue quien promovió su formación. 

La concepción conjunta (entre representantes indígenas, intelectuales, activistas y funcionarios) de los Acuerdos de San Andrés, contenía, lo mínimo de las propuestas de autogobierno y autonomía de los pueblos, misma que en diversos momentos se reivindica en el espacio público y en la arena pública.  Dice el CNI: “en el 2001, en nuestro III Congreso Nacional Indígena realizado en Nurío Michoacán  dijimos: por el reconocimiento constitucional de nuestros derechos colectivos  y nos sumamos a  la Marcha por la Dignidad Indígena que encabezaron nuestros hermanos del EZLN, en donde  la voz primera de nuestros pueblos y la voz mayoritaria de la sociedad mexicana se expresó exigiendo dicho reconocimiento. Pero la respuesta de este mal gobierno fue la traición al aprobar la contrareforma indígena del 2001, propuesta por el poder ejecutivo.” (1)

El CNI como espacio de confluencia de pueblos, organizaciones, comunidades, es un espacio dinámico, que a lo largo de sus más de 20 años, ha tenido altas y bajas, como todos los procesos sociales, ha tenido sus contradicciones que en ocasiones llegan a ruptura, pero de cualquier forma, confluyen.   El CNI se rige por siete principios y el espacio de representación es la asamblea general, como ellos y ellas mismas dicen: “nos regimos por siete principios y nuestro espacio máximo de decisión es la asamblea general reunida en el congreso, en donde todas y todos tenemos palabra para decidir colectivamente.

Servir y no servirse

Construir y no destruir

Representar y no suplantar 

Convencer y no vencer 

Obedecer y no mandar 

Bajar y no subir 

Proponer y no imponer 

Segundo, en el Quinto Congreso Nacional Indígena realizado en el mes de octubre de 2016 se propuso llevar a cabo una consulta en los pueblos que integran el CNI para decidir si se aceptaba la propuesta  presentada por el EZLN y emanada del CNI, para conformar un Concejo Indígena de Gobierno “cuya palabra sea materializada por una mujer indígena, delegada del CNI como candidata independiente que contienda a nombre de los pueblos que integramos el CNI y de la sociedad civil  en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país. El resultado de la consulta en diciembre del 2016 fue  la aprobación de la propuesta, con la participación de 523 comunidades, de 25 estados del país y de 43  pueblos indígenas.” (3)

he aquí el meollo de la confusión, cuando el CNI dice: “candidata independiente que contienda a nombre de los pueblos que integramos el CNI y de la sociedad civil  en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país.” Entonces ahí todos pensamos que van a participar en las elecciones y tienen candidata, van a participar como todas las fuerzas políticas reconocidas por el Instituto Nacional Electoral (INE), antes IFE, la compañera indígena va a ser como Emilio Álvarez Icaza, que es candidato independiente por parte del movimiento Ahora (4).
 
Pero resulta que en la dialéctica de los pueblos y en el pragmatismo de los mismos, la vocera es una candidata que no es candidata, es vocera. Pensemos pues, el CNI, los pueblos que lo conforman, vienen de diversas historias y experiencias que se encontraron en el desaparecido Foro Nacional Indígena, que han caminado cada cual su propia historia, la mayoría, si no es que todos, con mucho dolor, represión, muerte, saqueo y mentiras han resistido como mejor han podido al avance de las políticas depredadoras, ladronas de la clase política y de las empresas nacionales y trasnacionales; en esa larga resistencia se han aliado en diversos espacios de confluencia y con diversos actores, sujetos y organizaciones.

Muchos de los que el 28 de mayo fueron anunciados como integrantes del CIG, venían de un proceso de confluencia en el que, después de una seria reflexión sobre la necesidad de unir esfuerzos y hacer visible mediáticamente el despojo y la violencia de la que son objeto los pueblos indígenas con el avance de megaproyectos, las reformas estructurales, las reformas en temas de seguridad pública (que para los pueblos se traduce en represión), confluyeron en lo que se conoció como Campaña Nacional en Defensa de la Madre Tierra y el Territorio (Campaña). La Campaña destacaba en su lanzamiento: “Defendamos la cultura de nuestros pueblos, el control de producir nuestros alimentos, reconstruyamos nuestros sistemas normativos y de gobierno, nuestras instituciones comunitarias: la autonomía y el autogobierno. Creemos nuestras propias leyes, porque cuando la ley es injusta, lo justo es desobedecerla.

Levantémonos junt@s, sol@s no podemos. Cobijémonos entre tod@s. Si nosotr@s nos unimos, ellos tiemblan. Estamos viviendo la historia y queremos formar parte de ella. Ya no tenemos miedo. Porque todas nuestras luchas nos llevan a un OBJETIVO COMÚN: La DEFENSA de la VIDA y la MADRE TIERRA.” (5)  Y la misma convocaba a unir campo y ciudad, artistas, organizaciones civiles, mestizos e indígenas a sumarse a la Campaña durante el año que duraría, abril de 2016 a abril de 2017.

Muchos de los pueblos, barrios y organizaciones que fueron parte de la Campaña, no pertenecían al CNI, pero muchos otros y otras sí, así es el espacio, diverso. Ya para la Sexta Asamblea General en Defensa de la Madre Tierra y Territorio, realizada en  Temacapulín, Jalisco el 28 y 29 de agosto de 2016; las y los representantes mencionaban la necesidad de ir más allá, de dar un paso más en la lucha conjunta, de no quedarse sólo en los pronunciamientos de solidaridad ante la desgracia de los pueblos. Tan sólo en el primer mes de lanzada la campaña se registraron agresiones en San Francisco Xochicuautla, en Atenco,  en Tecámac, en los Pedregales, de Coyoacán, en Magú y 3 de mayo.

En aquella Sexta Asamblea se perfilaban varias iniciativas conjuntas y se enumeraban las amenazas y despojo de los territorios de los pueblos: “a lo largo y ancho de la República Mexicana los pueblos enfrentan proyectos de despojo como son minas –de tajo a cielo abierto, submarina, tumbe y relleno, y pocitos de carbón, entre otras–, represas y trasvases de cuencas, proyectos de generación de electricidad –termonúcleares, hidroeléctricas, termoeléctricas de carbón, combustóleo o ciclo combinado y parques eólicos a gran escala, entre otras), autopistas y carreteras, aeropuertos, puertos marinos, privatización de sistemas de abasto de agua potable, proyectos de desarrollo turístico a gran escala, proyectos inmobiliarios, gentrificación violenta, vertederos tóxicos, incineradoras de basura, explotación de hidrocarburos –pozos convencionales, pozos de fracking, pozos en aguas someras y profundas, gasoductos y oleoductos, refinerías y regasificadoras, entre otros–, biopiratería y bioprospección, privatización de semillas, transgénicos, piratería de conocimientos y saberes, programas de mercantilización de bienes forestales o de captura de carbono (como REDD+), explotación forestal, destrucción de manglares, ganadería industrial intensiva, monocultivos y agrocombustibles, entre otros proyectos de muerte.” (6) Lo que ahí se denunciaba, también se denunciaba por parte de los pueblos y comunidades del CNI.

Dos meses después, en el Quinto Congreso Nacional Indígena que tuvo lugar del 9 al 14 de octubre de 2016 en el CIDECI-UNITIERRA, el EZLN y el CNI denuncian que: “nuevamente nos damos cuenta de la agudización del despojo y la represión que no han parado en 524 años en que los poderosos iniciaron una guerra que tiene como fin exterminar a los que de la tierra somos y que como sus hijos no hemos permitido su destrucción y muerte para beneficiar a la ambición capitalista que no conoce fin, más que la destrucción misma. La resistencia por seguir construyendo la vida hoy se hace palabra, aprendizaje y acuerdos.” (7)

Y lanzan la convocatoria que por un lado dio ruta a miembros de la Campaña en el CNI, pero también desconcertó a más de un analista, a más de un activista, a más de un seguidor, seguidora convencida de la autonomía, a más de uno y una que no ve en el proceso electoral alguna alternativa; aquel 14 de octubre el EZLN y el CNI declaran: “nos declaramos en asamblea permanente y consultaremos en cada una de nuestras geografías, territorios y rumbos el acuerdo de este Quinto CNI para nombrar un concejo indígena de gobierno cuya palabra sea materializada por una mujer indígena, delegada del CNI como candidata independiente que contienda a nombre del Congreso Nacional Indígena y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en el proceso electoral del año 2018 para la presidencia de este país. 

Ratificamos que nuestra lucha no es por el poder, no lo buscamos; sino que llamaremos a los pueblos originarios y a la sociedad civil a organizarnos para detener esta destrucción, fortalecernos en nuestras resistencias y rebeldías, es decir en la defensa de la vida de cada persona, cada familia, colectivo, comunidad o barrio. De construir la paz y la justicia rehilándonos desde abajo, desde donde somos lo que somos.

Es el tiempo de la dignidad rebelde, de construir una nueva nación por y para todas y todos, de fortalecer el poder de abajo y a la izquierda anticapitalista, de que paguen los culpables por el dolor de los pueblos de este México multicolor.”8

Y tercero, como decía ayer la compañera antes de leer el pronunciamiento final del CNI, llegó la hora, y el domingo 28 de mayo se dieron a conocer los primeros 71 nombres de las y los integrantes al CIG en la que se incluyen integrantes de pueblos indígenas como integrantes mestizos y mestizas, así como se da a conocer el nombramiento de la vocera, que formalmente intentarán inscribir su nombre en el proceso electoral para presidente en el 2018. Pero antes de ello, las tres mesas que presidieron la ratificación del nombramiento de María de Jesús Patricio Martínez, dieron a conocer el mandato de la asamblea a la vocera y al CIG, así como sus principios rectores.

Es importante rescatar estas tres mesas y por supuesto, los intentos de aclaración del CIG en pleno, ante las preguntas de la prensa, en la conferencia que siguió a la conclusión de la asamblea general del CNI. En dicha conferencia de prensa María de Jesús, conocida como Marichuy: “El participar, el aceptar participar como propuesta del CNI, hermanos del EZLN que también dieron su palabra, es con el fin de, no tanto de trabajar con la cuestión de llevar votos, de irnos a sentarnos en la silla maliciada, más bien nuestra participación es por la vida, es por la organización, es la reconstitución de nuestros pueblos que han sido golpeados por años y años, y creo que ahorita tenemos que buscar una forma para seguir existiendo. Creo que no solamente los pueblos, y el hecho de participar en este proceso es para invitar a todos aquellos sectores, a la sociedad civil organizada, no organizada a que también unamos los esfuerzos que podamos destruir a este sistema que nos esta acabando a todos en general. Nosotros como pueblos hemos analizado que vamos peleando por la vida y la vida incluye la tierra, el territorio, el agua, los árboles, todo, y se lo están acabando.”

Sara López, integrante del CIG de la península de Yucatán, antes de pasar a la ronda de preguntas afirmó:“El CNI desde el día de hoy tenemos nuestro CIG, ellos son, ellas son nuestro gobierno, ellos son, ellas son quienes van a caminar juntos con los pueblos…es el momento de los pueblos, es el momento de nosotros y nosotras para reconstruir este país que está hecho pedazos, para irlo armando, irlo construyendo, irle dando vida.

A pregunta expresa de periodistas:  “¿Han dicho no vamos por votos, entonces por qué van y qué opinan de Andrés López Obrador?. Una pregunta por lo menos insidiosa que tuvieron a bien contestar con el respeto y la sencillez que ameritaba. Mario Luna comenzó: “También hay una expectativa (del pueblo de México) pero también una gran desilusión del trabajo que han realizado los partidos políticos, es en ese sentido que el CNI ha decidido consultar a las bases, a las comunidades, a los pueblos, para proponer una alternativa y la alternativa que hemos encontrado es precisamente el llevar a cabo nuestras propuestas, nuestras plataformas mediante un CIG, el CIG en realidad será el que encabece está campaña. Para nosotros entonces, como la ley no lo permite que se pueda registrar un Consejo, entonces vamos a registrar a nuestra vocera, es en ese sentido que ya se marca una diferencia. Ella no será entonces la que dé la voz de lo que únicamente ella piensa, sino que va a transmitir las decisiones y los comunicados de todos los que estamos aquí, y obviamente todos nosotros vamos a consultar a nuestros pueblo…Nosotros no estamos ofreciendo entonces una solución mágica como acostumbran los partidos políticos, nosotros estamos invitándolos más bien a organizarse cada quien desde sus pueblos.”

A la pregunta de si no tenían preocupación por la aplicación de la ley electoral a su campaña, Betina Cruz del pueblo binni’zaa (zapoteco), dijo:“…y lo del marco jurídico electoral, no creo, nosotros no estamos en una campaña electoral, estamos, como dijo la compañera, estamos en una campaña por la vida, estamos en una campaña en defensa de la vida, del rescate de este país que se está cayendo y que se está despedazando con este modelo económico neoliberal que lo está destruyendo que está dejando que las multinacionales se roben a pedazos a nuestro país y nuestras vidas. Entonces nosotros no estamos haciendo campaña electoral, es una campaña por la vida, es una campaña por la organización de los pueblos, es una campaña por la construcción del poder desde abajo, no por la aspiración del poder de arriba.”

Mientras que Fortino Domínguez, zoque desplazado en Jalisco, dijo: “En este contexto de guerra y muerte que ha bañado de sangre a nuestras tierras, también nos hemos dado cuenta que son los pueblos indios de este país los que están generando alternativas reales a este país para la guerra que estamos viviendo a través de la reconstitución de sus tierras, la articulación de sus autoridades tradicionales o el ejercicio a través de métodos de seguridad propia, yo creo que por ahí hay que empezar a ver esas diferencias (con los partidos políticos) y en ese sentido, nosotros no estamos pensando que la solución va a venir de una sola persona, y ahí no solamente nos referimos a Andrés Manuel, sino a toda esa clase política de arriba que sigue pensando que va a venir “un rayito de esperanza” o una persona en lo individual a salvar a este país.”

En su turno, o uno de los varios turnos de él, el “Profe” Filo de la mixteca poblana se va más a fondo: “El asunto este es bien complejo porque es civilizatorio, estamos hablando de unos 10 mil años de historia, sobre eso es lo que estamos parados todos los que estamos aquí, el CIG, no confundan, no es una vulgar lucha por el poder, es un asunto civilizatorio, somos los descendientes de esos pasados, de esos antiguos que parieron ciudades, parieron sistemas de gobierno, parieron (…) muchas culturas, muchas lenguas. No. No estamos en los libros, estamos aquí, frente a ustedes…Puede decir la historia de arriba lo que quiera pero para nosotros la historia es otra, para nosotros da lo mismo si son conservadores o liberales, si son izquierda o derecha, o vayan a saber ustedes qué, porque el proyecto desde hace 500 años es el mismo.” 

Enfática, en su turno, Sara dice: “Si no van por voto, entonces por qué van, preguntaban. Pues vamos por todo, no queremos el poder, el poder corrupto, el poder que esta allá arriba, el poder que está destruyendo nuestro país, el poder que esta despedazando nuestro país, el poder que se esta llevando todos nuestros recursos naturales, desde el aire, nuestra agua, nuestros ríos. Todo lo que están implementando desde la península de Yucatán hasta Baja California, desde el sur hasta el norte, nos están destruyendo y nos están quitando todo lo que nos pertenece como pueblos. Por eso no vamos por votos…Entonces, no vamos por el voto, no somos ningún partido político, no estamos compitiendo ni vamos por el poder, desde abajo y a la izquierda vamos a construir este país.”

Con lo sucedido y declarado el pasado 28 de mayo, los pueblos agrupados en el CNI, dan muestra nuevamente de su pragmatismo y sus contradicciones, dan muestra de que todo lo que han caminado, las rutas, son eso, camino, no punto de llegada. Por eso el tema de si la vocera es una candidata presidencial, no es un tema, el tema en el fondo es el proyecto de desarrollo hegemónico, el proyecto civilizatorio homogeneizante, el modelo económico que todo lo devora y desecha, el modelo cultural que ve en los indígenas su antítesis y no la soporta ver viva; el tema de fondo es el infierno que han vivido los pueblos indígenas en tantos años y que ya lo viven casi todas las clases sociales del país con una violencia que se incrustó en todos los estados, con la impunidad como modelo de justicia, con la corrupción como política pública, con la frivolidad como propuesta cultural.

En un país donde la guerra nos ha tocado a todos y todas, el CNI se lanza y convoca en su pronunciamiento de cierre de la asamblea constitutiva del CIG: “Nuestro llamado es a quienes creen en sí mismos, en el compañero que tiene al lado, que creen en su historia, en su futuro, es a no tener miedo de hacer algo nuevo pues esa vereda es la única que nos permite certeza en los pasos que demos.” El futuro de la iniciativa del CNI viene de un largo pasado en que cada paso ha sido abono para lo que se crece ya, y si bien el CNI deja muchas dudas, muchas preguntas más que certezas, el hecho de invitar a imaginar, a pensar, ha conversar, a debatir, es otra oportunidad para transformarnos, es ya algo nuevo. Muchas cosas se dijeron, muchas dudas salieron, pero lo que de esa reunión no salió, fue una candidata indígena a presidenta, sino un Consejo Indígena de Gobierno con una vocera.


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30/5/17

Así construye la resistencia indígena de México la estrategia de su 'anticandidata' presidencial

(Imagen vía Mariana Bae/VICE News)

29/05/2017 VICEN News

Los movimientos indígenas más emblemáticos en defensa del territorio mexicano decidieron unirse y postular a María de Jesús Patricio Martínez, Marichuy, para que compita en las elecciones presidenciales de 2018 pero sin pretender el apoyo de ningún partido político, ni buscar votos, ni aspirar al poder.

Esta náhuatl de 54 años es postulada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y 58 pueblos del Congreso Nacional Indígena (CNI), un frente común de luchas independientes, que ahora rompe con una línea política mantenida durante 20 años contraria a participar en comicios electorales por considerarlos parte de un sistema capitalista excluyente.

Pero han tomado este inesperado giro político para sobrevivir: "Es necesario darlo si queremos que nuestros pueblos sigan existiendo", manifestó María de Jesús, la sanadora de medicina tradicional, en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, durante la asamblea del CNI en la que se instaló su Concejo Indígena de Gobierno (CIG) que, entre otras acciones de lucha, articulará su estrategia de campaña. 

'Esto significa mucha fuerza para México: ¡Es una mujer!'

En el sentido tradicional electoral la indígena será una especie de "anticandidata" presidencial, porque su objetivo no será "sentarme en la silla macilente" de la presidencia, sino recorrer el país para visibilizar las diversas luchas del CNI que enfrentan el despojo de tierras y recursos naturales por oscuros intereses gubernamentales, de las multinacionales y el crimen organizado.

Es así que ahora Marichuy será la voz de las resistencias más combativas del país, encabezadas por el EZLN, la guerrilla que se alzó en Chiapas en 1994 para exigir al gobierno que cumpliera sus derechos a la alimentación, salud, educación, vivienda, justicia y paz para todas las etnias empobrecidas del país.

Un zapatista tsotsil de Sakamch'en de los Pobres definió así la postulación de Marichuy: "Significa mucha fuerza para México: ¡Es una mujer!".

Desde 2003 los zapatistas se transformaron en un movimiento social autónomo al romper toda relación institucional con el gobierno y los partidos políticos y crear zonas con proyectos productivos, clínicas de salud, escuelas e instancias de justicia y gobierno de carácter autogestivo, con influencia internacional.

Mujeres zapatistas participantes en el Congreso Nacional Indígena en Chiapas este fin de semana.
(Imagen vía Mariana Bae/VICE News).

 

La unión de resistencias será la estrategia


El CNI tiene el reto de reunir 800.000 firmas para poder registrar a su candidata de forma independiente ante el Instituto Nacional Electoral (INE) para que pueda contender en las elecciones presidenciales de 2018.

En un primer paso, 1.480 delegados del CNI, entre ellos 200 zapatistas, nombraron a Marichuy como su "vocera representante indígena" para que al recorrer el país como aspirante a la presidencia, sea la voz de luchas que han entrado en desgaste por estar activas durante años.

Entre las resistencias está la purépecha de Cherán, Michoacán, que defiende los bosques de los talamontes, la nahua de Ostula, Michoacán y la wixárika en Jalisco, que luchan contra mineras poderosas, la yaqui de Sonora que se opone al despojo de sus ríos, y la zapoteca de Oaxaca, que combate a influyentes empresas eólicas extranjeras.

De acuerdo a la declaratoria del Concejo Indígena de Gobierno, buscarán sumar a organizaciones estudiantiles, magisteriales, campesinas y obreras, entre otras, para crear una retícula de resistencia nacional.

El documento precisa: "queremos que se profundicen las grietas que cada uno de ellos han ido labrando" contra el sistema capitalista.

Representantes de diversos pueblos indígenas en resistencia asistieron a la cita en Chiapas.
(Imagen vía Mariana Bae/VICE News).

De igual manera la campaña de Marichuy será acompañada por otras luchas significativas como la de los padres de familia de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, Guerrero, y el movimiento de Atenco, Estado de México, entre otros.

El próximo 12 de octubre, día en que el CNI conmemora la conquista española de los pueblos indios de América, el Concejo Indígena de Gobierno, integrado por 71 hombres y mujeres, valorará y fijará su posición ante el camino recorrido hacia la candidatura independiente.

'Vamos a ver qué tanto resulta'.


De manera llana, así lo resumió Marichuy: "vamos a ver qué tanto resulta".

Sin embargo, ella enfatiza que su objetivo central será colocar en el escenario político y en los medios de comunicación las demandas de los 58 pueblos, comunidades, naciones y tribus que se les han sumado hasta ahora en México, y en la zona limítrofe con Estados Unidos. 

En Concejo Indígena de Gobierno está conformado por indígenas Apache, Amuzgo, Chatino, Chichimeca, Chinanteco, Chol, Chontal de Oaxaca, Chontal de Tabasco, Coca, Cuicateco, Mestizo, Hñähñü, Ñathö, Ñuhhü, Ikoots, Kumiai, Lakota, Mam, Matlazinca, Maya, Mayo, Mazahua, Mazateco, Me`phaa.

También por indígenas Mixe, Mixe-Popoluca, Mixteco, Mochó, Nahua o Mexicano, Nayeri, Popoluca, Purépecha, Q´anjob´al, Rarámuri, Tének, Tepehua, Tlahuica, Tohono Odham, Tojolabal, Totonaco, Triqui, Tseltal, Tsotsil, Wixárika, Xi´iuy, Yaqui, Binniza, Zoque, Akimel O´otham y Comkaac.

Integrantes del EZLN y el subcomandante Galeano (antes Marcos) también participaron en el Congreso.
(Imagen vía Mariana Bae/VICE News).

La elección de Marichuy

El CNI decidió elegir a una mujer porque en opinión de la indígena coca Rocío Morelos: "la mujer es la forma más expresiva para entender a la comunidad".

La selección de Marichuy ya era, de alguna forma, esperada, pues delegados y asistentes a las asambleas del CNI la consideran como una de las figuras más constantes, participativas, e incluyentes, pero que no le cuesta alzar la voz para fijar su posición.

Por esa razón la nacida en Tuxpan, Jalisco, se ha ganado el aprecio de los delegados de más edad del CNI y de la comandancia del EZLN.

Marichuy puntualiza que su reto no es el poder sino luchar "por la vida, la tierra, el territorio, el agua, los árboles, porque se los están acabando". 

El otro reto que ella y el CNI enfrentan ahora es contar con los recursos para recorrer desiertos, selvas amenazadas, bosques devastados, y así llegar a comunidades indígenas apartadas que, además de defender su territorio, enfrentan una precariedad histórica.

(Imagen vía Mariana Bae/VICE News)

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29/5/17

¿Qué es el EZLN y por qué respalda a una mujer indígena como presidenta de México?

Foto por Adolfo Vladimir/Cuartoscuro.com

29/05/2017 VICEN News 

México está por presenciar dos hechos históricos que marcarán la elección presidencial de 2018: por primera vez una mujer indígena será nominada al mayor puesto político del país y, también por primera vez, esa mujer estará respaldada por un exmovimiento armado, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Del 26 al 28 de mayo se llevó a cabo en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, el Congreso Nacional Indígena, una reunión a la que asistieron líderes de 56 pueblos indígenas del país, quienes expusieron la situación actual que viven sus comunidades, y dieron los primeros pasos para elegir a su candidata. La médico tradicional María de Jesús Patricio Martínez fue nombrada vocera del Concejo Indígena de Gobierno (CIG), y esto, según ha trascendido, la convertirá en la candidata para el año 2018.

El EZLN es una organización rebelde que irrumpió con fuerza en la política mexicana hace 22 años, pero que es poco conocida para millones de los votantes primerizos en los siguientes comicios federales.

Para entender qué es el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, hay que remontarse a 1983, cuando se instaló el primer campamento guerrillero, llamado "La Pesadilla", en la Selva Lacandona, en el sureño estado de Chiapas. Aquella zona era —sigue siendo— un territorio marginado, donde la mayoría de sus habitantes, de origen indígena, sufren la falta de alimentos y medicamentos. El olvido en el que los tenía el gobierno sirvió para que en lo profundo de la selva se planeara en sigilo una insurrección armada que estallaría una década después.

Aquel largo plan se concretó el 1 de enero de 1994. Ese sábado, el gobierno mexicano celebraba del ingreso del país al Tratado de Libre Comercio con Canadá y Estados Unidos. El entonces presidente priista Carlos Salinas aseguraba que aquel trato llevaría a México al primer mundo. Pero la fiesta se topó con el México excluido: en las primeras horas del Año Nuevo, un levantamiento armado ocurrió en Chiapas. Sin previo aviso, un grupo de indígenas armados tomaron por asalto siete municipios —incluido San Cristóbal de las Casas— y durante 10 horas intentaron, sin éxito, apoderarse de la XXXI Zona Militar.


Los rebeldes se autodenominaron Ejército Zapatista de Liberación Nacional y mediante un comunicado —llamado Declaración de la Selva Lacandona— se posicionaron en guerra contra el gobierno, anunciaron su avance hacia la capital del país venciendo al Ejército y demandaron la renuncia del presidente por haber olvidado a los pueblos originarios.

"Pueblo de México: Nosotros, hombres y mujeres íntegros y libres, estamos conscientes de que la guerra que declaramos es una medida última, pero justa. Los dictadores están aplicando una guerra genocida no declarada contra nuestros pueblos desde hace muchos años, por lo que pedimos tu participación decidida", leyeron los zapatistas en aquel día, inspirados en el marxismo libertario.

Contra lo que esperaba el gobierno mexicano, el movimiento zapatista ganó rápidamente simpatizantes a lo largo del país. También obtuvo apoyo desde el extranjero. La demanda de tierra, techo, alimentación, salud, educación e independencia para los indígenas ganó tantos adeptos que la administración de Carlos Salinas, después de 11 días de enfrentamientos entre militares y rebeldes que dejaron oficialmente un centenar de muertos, dobló las manos.


El 12 de enero de 1994, el presidente ordenó al Ejército no disparar más contra los indígenas, anunció una amnistía para no perseguir penalmente a los rebeldes y el envío de un Comisión de Paz para negociar con el EZLN y convertir sus demandas en leyes. Horas después, unas 80.000 personas marcharon en la Ciudad de México celebrando el final de la guerra civil.

El EZLN había logrado en menos de dos semanas empuñando las armas lo que años de protestas pacíficas no habían conseguido: poner la agenda indígena en lo alto de las prioridades del país.

Para llevar el mensaje del zapatismo a la mayor cantidad de personas, el EZLN eligió a un carismático líder como su vocero y representante ante los medios de comunicación: el 'Subcomandante Marcos', quien según la posterior versión del gobierno fue profesor de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y su nombre es Rafael Sebastián Guillén Vicente. Su apariencia y manejo mediático atrajo la atención mundial: su identidad estaba resguardada detrás de un pasamontañas, una pipa humeante y un uniforme de combate.


Después del cese al fuego, vinieron largas conversaciones entre el gobierno y los zapatistas, que derivaron en febrero de 1996 en los históricos Acuerdos de San Andrés Larráinzar, un documento con decenas de reformas constitucionales para dar derechos y autonomía a los pueblos indígenas.

La elaboración del acuerdo fue elogiado a nivel internacional como uno de los mejores ejercicios democráticos en la historia reciente. Sin embargo, cuando llegó al escritorio del presidente Ernesto Zedillo, éste lo firmó con sustanciales modificaciones, lo que provocó el enojo del zapatismo y el desconocimiento de los acuerdos. De nuevo, el diálogo estaba estancado y los zapatistas se frustraban con una Constitución que, según ellos, no les daba plena protección.

Desde entonces, el EZLN ha luchado como movimiento político —ya no activamente armado— por la creación de una sociedad "democrática, incluyente, participativa y anticapitalista". En su afán por lograrlo, han realizado caravanas a lo largo del país, han realizado multitudinarias protestas en el Zócalo capitalino y la Ciudad Universitaria de la UNAM. Uno de los actos más importantes sucedió en marzo de 2001, cuando aceptaron la invitación a ocupar las curules y el Pleno de la Cámara de Diputados para exigir una Constitución que garantizara sus derechos. La imagen de decenas de encapuchados en el Congreso mexicano se replicó por todo el mundo.



Dos años más tarde, el EZLN innovaría con una forma de gobierno autónoma, y reconocida por la ley, llamada "Los Caracoles" y "Juntas de Buen Gobierno", cuyo lema para administrar los bienes públicos es "Mandar obedeciendo".

El EZLN se había caracterizado por su renuencia a participar en las elecciones. Su argumento era que conformarse como partido político, o apoyar a un candidato presidencial, los haría perder el rumbo de su lucha y perpetuaría el olvido de los indígenas.

En las elecciones presidenciales de 2006, cuando México estuvo más cerca de estar gobernado por un presidente de izquierda, el zapatismo creó "La Otra Campaña", una iniciativa que llamaba a no votar o votar en blanco y que, según los analistas políticos, pudo hacer la diferencia en una elección que terminó ganando el conservador Partido Acción Nacionales. En los comicios federales de 2012, el EZLN repitió ese llamado.

Esa inercia parece haber cambiado: tras 22 años de desdeñar las urnas, en octubre del año pasado el más grande exmovimiento armado de las últimas tres décadas anunció que postularían una candidata presidencial que buscaría "detener la destrucción y defender la vida de cada persona". El anuncio sorprendió al país, tanto por el cambio radical de posición como por la falta de detalles.


El misterio quedará resuelto en unos días: ¿jugará el EZLN en la contienda presidencial como si fueran un partido político tradicional? ¿estarán en la boleta, junto a las fuerzas políticas que tanto despreciaron? y, finalmente, ¿quién será la nueva presidenciable para conducir al país el siguiente sexenio?

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28/5/17

CNI-EZLN: Llegó la hora

Foto: Desinformémonos


Al pueblo de México

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A los medios de comunicación

A la Sexta Nacional e Internacional

Desde la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno, donde nos dimos cita pueblos, comunidades, naciones y tribus del Congreso Nacional Indígena: Apache, Amuzgo, Chatino, Chichimeca, Chinanteco, Chol, Chontal de Oaxaca, Chontal de Tabasco, Coca, Cuicateco, Mestizo, Hñähñü, Ñathö, Ñuhhü, Ikoots, Kumiai, Lakota, Mam, Matlazinca, Maya, Mayo, Mazahua, Mazateco, Me`phaa, Mixe, Mixe-Popoluca, Mixteco, Mochó, Nahua o Mexicano, Nayeri, Popoluca, Purépecha, Q´anjob´al, Rarámuri, Tének, Tepehua, Tlahuica, Tohono Odham, Tojolabal, Totonaco, Triqui, Tseltal, Tsotsil, Wixárika, Xi´iuy, Yaqui, Binniza, Zoque, Akimel O´otham, Comkaac decimos al mundo nuestra palabra urgente.

LA GUERRA QUE VIVIMOS Y ENFRENTAMOS

Nos encontramos en un grave momento de violencia, de miedo, de luto y de rabia, por la agudización de la guerra capitalista en contra de todas y todos en el territorio nacional. Vemos el asesinato de mujeres, por el hecho de ser mujeres, de niños por el hecho de ser niños, de pueblos por el hecho de ser pueblos.

La clase política se ha empecinado en hacer del Estado una corporación que vende la tierra que es de los pueblos originarios, campesinos, urbanos, que vende a las personas como si fueran una mercancía que se mata y se entierra como materia prima de los cárteles de la droga, para venderlas a las empresas capitalistas que los exploten hasta que enfermen o mueran, de venderlas en partes para el mercado ilegal de órganos.

El dolor de los familiares de desaparecidos y su decisión de encontrarlos a pesar de que los gobiernos estén empecinados en que no los encuentren, pues junto con ellos, también va apareciendo la pudrición que manda en este país.

Ese es el destino que los de arriba construyen para nosotros, atenidos a que la destrucción del tejido social, de lo que nos hace sabernos pueblos, naciones, tribus, barrios, colonias, incluso familias, nos mantenga aislados y solos en nuestro desconsuelo, mientras consolidan la apropiación de territorios enteros, en las montañas, en los valles, en las costas, en las ciudades.

Es la destrucción que hemos no sólo denunciado, sino enfrentado durante 20 años y que evoluciona en la mayor parte del país en una abierta guerra emprendida por corporaciones criminales, que actúan en una descarada complicidad con todos los órganos del mal gobierno, con todos los partidos políticos e instituciones. Todos ellos configuran el poder de arriba y son causa de repugnancia para millones de mexicanos de los campos y las ciudades.

En medio de esa repugnancia nos siguen diciendo que votemos, que creamos en el poder de arriba, que sigan dibujando e imponiendo nuestro destino.

En ese rumbo, sólo vemos guerra que crece y en el horizonte está la muerte y la destrucción de nuestras tierras, nuestras familias, nuestra vida; está la certeza absoluta que esto se pondrá peor, mucho peor, para todos, para todas.

NUESTRA APUESTA

Reiteramos que sólo en la resistencia y la rebeldía hemos encontrado los caminos posibles donde podamos seguir viviendo, que en ellas, están las claves no sólo para sobrevivir la guerra del dinero contra la humanidad y contra nuestra Madre Tierra, sino para renacernos junto con cada semilla que sembremos, con cada sueño y con cada esperanza que se va materializando en grandes regiones en formas autónomas de seguridad, de comunicación, de gobiernos propios de protección y defensa de los territorios. Por lo tanto no hay mas camino posible que el que se va andando mero abajo, pues arriba no es nuestro camino, es el de ellos y les estorbamos.

Esas únicas alternativas nacidas de la lucha de nuestros pueblos están en las geografías indígenas de todo nuestro México y juntos somos el Congreso Nacional Indígena, que decidimos no esperar el desastre que indudablemente nos traen los sicarios capitalistas que gobiernan, sino pasar a la ofensiva y hacer esa esperanza un Concejo Indígena de Gobierno para México, que apueste a la vida desde abajo y a la izquierda anticapitalista, que sea laico y que responda a los siete principios del mandar obedeciendo como nuestra garantía moral.

Ninguna reivindicación de nuestros pueblos, ninguna determinación y ejercicio de autonomía, ninguna esperanza hecha realidad ha respondido a los tiempos y formas electoreras que los poderosos llaman democracia. Por lo que no sólo pretendemos arrebatarles el destino que nos han quitado y desgraciado, pretendemos desmontar ese poder podrido que está matando a nuestros pueblos y la madre tierra y las únicas grietas que hemos encontrado y que han ido liberando conciencias y territorios, dando consuelos y esperanza están en la resistencia y rebeldía.

Por acuerdo de nuestra asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno, decidimos nombrar como vocera a nuestra compañera María de Jesús Patricio Martínez del pueblo Nahuatl, cuyo nombre buscaremos que aparezca en las boletas electorales para la presidencia de México en el año 2018, que será portadora de la palabra de los pueblos que conformaran el C.I.G, que a su vez altamente representativo de la geografía indígena de nuestro país.

Entonces pues, no buscamos administrar el poder, queremos desmontarlo desde las grietas que sabemos, somos capaces.

NUESTRO LLAMADO

Confiamos en la dignidad y honestidad de los que luchan; de los maestros, de los estudiantes, de los campesinos, de los obreros, jornaleros, y queremos que se profundicen las grietas que cada uno de ellos han ido labrando desmontando en lo chiquito y en lo grande el poder de arriba, queremos hacer tantas grietas, que ellas sean nuestros gobierno anticapitalista y honesto.

Nuestro llamado es a los miles de mexicanos y mexicanas que dejaron de contar a sus muertos y desaparecidos, que con luto y sufrimiento levantaron el puño y con la amenaza a cuestas de terminar su propia vida, se lanzaron sin miedo al tamaño del enemigo y vieron que los caminos si existen y están ocultos en la corrupción, la represión, el desprecio y la explotación.

Nuestro llamado es a quienes creen en si mismos, en el compañero que tienen al lado, que creen en su historia y en su futuro, es a no tener miedo de hacer algo nuevo, pues esa vereda es la única que nos permite certeza en los pasos que demos.

Nuestro llamado es a organizarnos en todos los rincones del país, para reunir los elementos necesarios para que el Concejo Indígena de Gobierno y nuestra vocera sea registrada como candidata independiente a la presidencia de este país y si, echarles a perder su fiesta basada en nuestra muerte y hacer la propia, basada en la dignidad, la organización y la construcción de un nuevo país y de un nuevo mundo.

Convocamos a todos los sectores de la sociedad a estar atentos a los pasos que vaya acordando y definiendo del Concejo Indígena de Gobierno a través de nuestra vocera a no rendirnos, no vendernos, no desviarnos ni descasar para ir tallando la flecha que portará la ofensiva de todos los pueblos indígenas y no indígenas, organizados y no organizados para apuntarla al verdadero enemigo.

Desde CIDECI- UNITIERRA, San Cristóbal de las Casas, Chiapas

A 28 de mayo de 2017

Por la Reivindicación Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más Un México sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Ejército Zapatista de Liberación Nacional


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